Se categorizan como una respuesta emocional conformada por pensamientos de inseguridad, malestar y de amenaza sobre lo que se considera “propiedad’’ y puede tener repercusiones a la salud física y emocional. 

Así son los celos y a través de esta historia, en la que conversamos con dos profesionales de la conducta humana, indagaremos sobre el origen y lo nocivos que pueden resultar ser.

Según la psicóloga clínica Gladiminet López, los celos tienen como raíz lo aprendido a través de la cultura machista y el sentir que se ejerce control sobre otra persona. 

“Existe una cultura de ejercer control. A veces se tiende a confundir y justificar el celo con el ‘yo te amo, quiero lo mejor para ti’, pero hay que tener cuidado cuando se disfraza y se da esa posesión. Nuestra cultura tiene un problema serio de aprendizaje con lo que es una relación saludable’’, sostuvo en entrevista con Es Mental.  

La consejera psicológica, Gisselle M. Torres Padín, coincidió con López y destacó que “los celos se relacionan con la confianza y la seguridad propia’’. “Si alguien presenta miedos o inseguridades internas, estas pueden ser proyectadas hacia la relación de pareja’’.

“Está muy normalizado y de forma un tanto peligrosa el ‘me cela porque me ama’ y se da significado a la relación en base a los celos, lo que pudiera, incluso, llevar hasta al maltrato’’, explicó la terapeuta de familia y pareja. 

Con tendencias en el mundo cibernético en las que actualmente se ha llegado a normalizar esta conducta, vinculada al término “tóxico’’, López apuntó a evitar romantizarla. 

“De la palabra tóxica o tóxico hoy día se hacen hasta camisas. Muchos se ríen, pero hay que prestar atención a cómo hemos creído que ser tóxicos es correcto, hasta videos hacen alusión a la toxicidad. El pegarle a una persona no es correcto, el dañar sus pertenencias no es correcto, el tener acceso a sus pertenencias, todas esas cosas no son correctas’’, sostuvo. 

De hecho, basta dar una mirada por las etiquetas de algunas de las plataformas de vídeo más famosas, como Tik Tok e Instagram, para toparse con el contenido que elogia a las personas por ser «tóxicas», como si se tratara de algo a lo que muchos aspiran a ser en estos días. 

Aclaró, de manera similar, que es errado creer que existen “celos buenos’’ y que tampoco se pueden confundir con la noción de seguridad emocional, en la que el respeto mutuo es protagonista y los componentes de la relación se sienten significativamente conectados uno al otro. Sin embargo, esto no implica una necesidad desesperada de controlar a la pareja o manifestar una conducta de posesión.  

Repercusiones emocionales

Los celos pueden tener repercusiones emocionales, según López, como sentimientos de angustia, ansiedad e incluso convertirse en delirio, con distorsiones cognitivas y “entonces la persona puede tener un problema grave de salud mental y agresividad’’. 

“Pueden ser violentos, controladores y pueden llegar a hacer daño’’, señaló. 

Esto, además, puede causar un impacto negativo en la autoestima y en el autoconcepto de quienes forman parte de la relación de pareja, añadió por su parte Torres Padín. 

Pero, ¿una persona celosa puede cambiar? La terapeuta indicó que con ayuda de un profesional, estas personas pueden lograr identificar las razones detrás de su conducta y trabajarlas a través de estrategias de comunicación asertiva, modificación de los patrones de las conductas que afecten la pareja, promoviendo la autoconfianza y, sobre todo, al tener una redefinición de las relaciones, “desde una perspectiva saludable y no desde un sentido de posesividad sobre esa otra persona’’, dijo.

“Es importante reconocer la causa de los celos. Si estos surgen a raíz de una obsesión basada en distorsiones, la búsqueda de ayuda individual (para quien lo experimenta) puede ser muy beneficioso’’, puntualizó. 

Cuándo buscar ayuda

La psicóloga clínica, Gladiminet López, enumeró una lista de señales que podrían ser indicadoras de que la persona necesita ayuda profesional. 

“Debemos siempre hablar con nuestra pareja y dejarle saber nuestra preocupación. Pero, por ejemplo, una persona que te esté acechando, que te esté persiguiendo, que te esté buscando sin autorización tus pertenencias, que ejerza demasiado control sobre los lugares que frecuentas, sobre tus amigos y familiares. También cuando compartes en un contexto que no es de pareja y hay ansiedad y discusión frecuente’’, detalló. 

“En las relaciones de pareja siempre hay un deseo genuino de ser amados, pero esas señales y esos discursos de posesión, son indicaciones y hay que tener mucho cuidado. Si la persona quiere que cambies tu manera de ser o tu forma de relacionarte con otros, son elementos que uno debe tener en cuenta’’, agregó. 

López recomendó acudir a un profesional cuando se comience a notar que algo no anda bien en la relación y hablar con una persona cercana sobre lo que sucede. 

“Amemos en libertad. Hagámoslo siempre de esa forma’’, concluyó.