A pesar de que la violencia hacia la mujer en Puerto Rico ha ido en un aumento, no se puede establecer que este sea el caso de todos los tipos de violencia, pues la Isla carece de un foro estadístico que las compare y enumere todas, aseguraron expertos entrevistados por Es Mental.

Tampoco dispone de investigaciones a profundidad sobre la evolución de las tendencias violentas de sus residentes. 

Para el mes de enero de 2024 no existe una comparativa sobre cuánto fue en descenso o el aumento de delitos violentos versus el año pasado, estableció el psicólogo clínico especializado en víctimas del crimen, Merlín Martínez Hernández. Existen estadísticas hasta diciembre del 2023, pero no se puede evaluar aún si hubo un cambio. 

El también representante del Centro de Apoyo para Víctimas del Crimen (CAVIC), indicó que en cuanto a los datos del Negociado de la Policía, lo único que se pudiese analizar como un “agrupamiento de los tipos de violencia” estadístico serían los datos de delitos hacia personas. Para estos efectos, en 2023 hubo 18,867 delitos, en comparación a los 17,573 que hubo en el 2022.

Por su parte, la presidenta de CAVIC y trabajadora social clínica, Ana Burgos Benítez, coincidió con Martínez Hernández. Añadió que el año pasado se cerró con 19 feminicidios, en 2022 hubo 17 y 21 en 2021. Apenas el primer mes de este año, hubo 4 feminicidios, mencionó. Mientras, el año pasado para la misma fecha hubo 1 feminicidio. Sin embargo, los datos dependen de la entidad que los recoge. No hay una consolidación estadística por parte de todas las entidades que contribuyen en la recopilación de datos. 

Por ende, mucha información se pierde, estableció Burgos Benítez. “En 8 años desde la existencia de esta organización, no ha venido ningún monitor a evaluar el número de casos que hemos identificado, nuestros métodos de recopilar información ni las investigaciones o informes realizados”, se lamentó.

Puerto Rico tiene un problema en relación a las estadísticas, concluyó la experta. No se están llevando a cabo investigaciones respecto a los datos, los número provistos no son los reales y, en muchas instancias, se trata de estadísticas viejas. 

Por parte del Observatorio de Equidad de Género, la analista y responsable de estadísticas, Deborah Upegui Hernández, opinó que no hay ninguna organización ni agencia que haya hecho un análisis de los diferentes tipos de violencia, mayormente porque los números no se publican. El Negociado de la Policía y Justicia no son constantes con su publicación de datos ni información sobre el tema. Desde el Observatorio, es difícil establecer desde el punto de vista estadístico si ha aumentado o no porque recientemente han habido cambios en cómo se recopilan los datos. Sí hay un aumento, pero no se puede decir si es estadísticamente significativo, destacó.

La violencia de género en la Isla

En cuanto a la violencia de género, Upegui Hernández compartió que se ha visto un aumento en el uso de armas de fuego en los feminicidios íntimos. Entre el 2014 y 2019 el porcentaje ostentó un 33% y para el año 2023 fue un 74% de los casos. Desde los datos, los aumentos de feminicidios responden al método usado, que es el arma de fuego, cosa que facilita los daños. 

Upegui Hernández continuó estableciendo que en 2023 hubo 23 feminicidios íntimos, y en 2022 fueron 15. Sin embargo, en 2023 la cantidad de feminicidios que estaban bajo investigación fueron más bajos, un 46% de los casos, mientras que en 2022 fue el 70%. Por ende, el aumento puede ser que se descubrió el sospechoso y se esclareció el caso, consecuentemente el dato pasa al año siguiente. 

Hay una necesidad por mejorar el acercamiento y los servicios que se le ofrecen a estas personas, comentó Martínez Hernández. 

En consonancia con su declaración, Burgos Benítez explicó que los procesos jurídicos y la Policía revictimizan, se tardan en someter los casos a tiempo y tampoco tienen la sensibilidad ni el adiestramiento para trabajar con estas personas. 

 “¿Tú de nuevo? ¿Te vas a volver a quejar de lo mismo?”, son algunas de las frases con las que le dan la bienvenida a las denunciantes en el cuartel, según Nilsa López Rivera, fundadora y CEO del Instituto Pre-Vocacional e Industrial de Puerto Rico, entidad sin fines de lucro que tiene cuatro albergues de violencia doméstica.

En cuanto a los fallos sistémicos, López Rivera opinó que, desde su experiencia, los fiscales no hacen el trabajo debidamente. “La fiscalía siempre tiene prisa, no busca en profundidad, no investiga debidamente”, lamentó. Los tribunales, muchas veces, son incapaces de establecer un castigo que vaya acorde con lo vivido por la sobreviviente, factor que desmotiva a las personas, agregó Burgos Benítez.

López Rivera opinó que uno de los factores más comunes en los casos de violencia doméstica son la exposición en las redes sociales y los celos que provocan, la adicción a sustancias controladas o el alcoholismo y la disparidad económica. Muchos de los casos involucran a mujeres o familias con muy poca preparación académica y carencia de recursos, destacó.

“Yo no me tengo que estar muriendo para ser una víctima, no hay un perfil específico de víctima ni del agresor. La violencia no ha disminuído. Sin consecuencias para los agresores no van a haber cambios”, criticó Burgos Benítez.

Va más allá de reportar un número o estadística, dijo Martínez Hernández al preguntarse: “¿Qué están haciendo al respecto? ¿Cuáles son los servicios o campañas directas están proveyendo?” 

“Somos reactivos, ofrecemos soluciones a corto plazo”, cerró Martínez Hernández.

Con hacer promoción televisiva no es suficiente, enfatizó. La educación es el arma de toda sociedad, no solo tiene que estar dirigida a las escuelas, sino que a las familias. No se puede pretender que la escuela acapare todos estos valores, tampoco delegarles la responsabilidad total de los jóvenes.