En Puerto Rico no se han actualizado las estadísticas de las condiciones de la glándula tiroidea desde el 2020, informó la endocrinóloga y secretaria de la Junta de Directores de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología (SPED), Marielly Sierra Mercado. 

No obstante, hay datos sobre condiciones específicas como el hipotiroidismo, que figura entre un 20 a 23%, con mayor prevalencia en mujeres, según Sierra Mercado y Leticia Hernández Dávila, presidenta de la SPED. 

Hernández Dávila estimó que en Puerto Rico hay una proporción de seis a ocho mujeres con la condición por cada hombre. 

Mientras, los datos de la Tercera Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (NHANES III) coinciden con la endocrinóloga Hernández al confirmar un número “significativamente mayor” de mujeres entre 50 a 69 años que cumplían con los criterios de hipotiroidismo subclínico y clínico en comparación con los hombres en los mismos rangos de edad. Este rango de edad representa más del 16% de las mujeres en la Isla, según el Censo del 2020. 

Esta encuesta también reportó una mayor prevalencia de complicaciones en la glándula tiroidea en personas con orígenes latinos. De hecho, según otro estudio, el cáncer en esta glándula es el segundo cáncer más común entre las mujeres hispanas. 

Por estos motivos es importante saber cuáles son las funciones de la glándula tiroidea y las condiciones más prevalentes en Puerto Rico. 

La glándula tiroidea es una de las más grandes que componen el sistema endocrino, explicó Sierra Mercado. Es la parte del cuerpo encargada del metabolismo y de la distribución de la energía corporal, añadió Hernández Dávila.

Está localizada en el cuello frente a la tráquea, indicó Sierra Mercado. Algunas de sus funciones recaen en producir tiroxina y triyodotironina, denominadas como las hormonas T4 y T3, estableció. Otra función que mencionó fue controlar la contractilidad del corazón, la temperatura corporal, manejar el movimiento intestinal y el sistema digestivo, y el pulso cardíaco. También, se encarga del estado de ánimo, la hidratación de la piel y la perfusión de los vasos sanguíneos a nivel renal, especificó.

Dependemos de estas glándulas para gozar de un metabolismo óptimo”, aseguró Sierra Mercado.

Las condiciones básicas que afectan esta glándula son el hipertiroidismo y el hipotiroidismo, coincidieron ambas expertas. En Puerto Rico, hay una mayor frecuencia de hipotiroidismo y se estima que recae en un 20 a 23%, estableció Sierra Mercado. Indicó que es más común en mujeres por su causa principal: autoinmune o inmunológica. 

En este caso, el sistema inmunológico por error crea anticuerpos contra la glándula tiroidea provocando su deterioro y poniendo en peligro su función, explicó. 

Las personas pueden tener síntomas como estar más cansadas, un pulso cardíaco más lento, falta de concentración, intolerancia al frío o a temperaturas bajas, estreñimiento, sequedad de la piel, pelo un poco más quebradizo, reseco y romperse con mayor facilidad y aumento del peso, entre otros, indicó Sierra Mercado.

Cuando no producimos suficientes hormonas del tiroide, entonces, todas las funciones del cuerpo se ponen más lentas”, describió Hernández Dávila al destacar que esta condición afecta la función del cuerpo poniéndolo en un efecto de “cámara lenta”. Añadió que las uñas también se pueden ver deterioradas o debilitadas por esta condición.

Algunas causas para desarrollar hipotiroidismo son deficiencia de iodo, cirugías donde se quita parte de la tiroides o totalmente y por la enfermedad de Hashimoto, un trastorno autoinmune, dijo Hernández Dávila.

Por su parte, Sierra Mercado aprovechó para desmentir el mito que sostiene que el hipotiroidismo está ligado a la obesidad y a no poder rebajar. Las personas con hipotiroidismo pueden tener un aumento de un 10%, equivaliendo a unas 5 a 10 libras debido a la acumulación de líquido, dijo. Ambas endocrinólogas comentaron que una vez se comienza a tratar todos los líquidos vuelven a sus áreas y todo debe de volver a la normalidad, incluyendo al peso.

Mientras, el hipertiroidismo es cuando la glándula está demasiado acelerada y produciendo demasiadas hormonas, definió Sierra Mercado. Comentó que las causas pudiesen ser nódulos tóxicos o la enfermedad de Graves-Basedow. 

“La glándula está hiperactiva, como si nos acelerarán. Es mucho más perceptible por los síntomas y el cambio en la personalidad”, destacó Hernández Dávila según su experiencia profesional.  Puntualizó que mientras el paciente no sea atendido baja peso, y manifiesta ansiedad y temblores. 

Sierra Mercado agregó al pulso acelerado, taquicardia o palpitaciones al descanso, intolerancia al calor, piel húmeda, irritabilidad y frecuencia digestiva (ir al baño con mayor recurrencia), como otros posibles síntomas. En ese marco, Hernández Dávila apuntó que hay ciertos medicamentos y terapias para el tratamiento de cáncer que pueden provocar el desarrollo de hipotiroidismo.

Otra condición destacada por Hernández Dávila es el desarrollo de los nódulos en la tiroides. Aseguró que la mayoría de estos son benignos. Ocurre cuando hay cambios en la genética de la célula y empieza a reproducirse anormalmente. 

La presidenta de la SPED precisó que muchos de estos nódulos son pequeños y que la posibilidad de desarrollarlo se agrava con la edad.

“En la mayoría de las situaciones, éstos no producen hormonas, pero hay veces en los que sí producen y provocan síntomas de hipertiroidismo”, distinguió.

Compartió que puede ser provocado tanto por el exceso como por la deficiencia de yodo. En el caso de Puerto Rico, estimó que es a causa de la abundancia. 

Del otro lado, ambas especialistas entrevistadas alertaron del impacto de las hormonas tiroideas en el corazón. Sierra Mercado detalló que hay ciertas condiciones cardiovasculares que se pueden desarrollar por complicaciones en la tiroides. Por ejemplo, un paciente con hipertiroidismo puede experimentar arritmias cardíacas o fibrilación arterial. En el caso de hipotiroidismo es hipertensión de índole diastólica. Por ende, la glándula pierde la función o capacidad de relajación y se ve afectada debido a la falta de hormonas de función tiroidea, describió Sierra Mercado. 

No obstante, Hernández Dávila subrayó que, según la investigación científica, no se ha encontrado que a largo plazo el dar tratamiento para las enfermedades de tiroides reduzca la mortalidad por condiciones cardiovasculares.