Mañana a las 3:00 p.m. hablamos por Facebook Live con el Dr. Domingo Marqués, psicólogo clínico y catedrático asociado de la Universidad Carlos Albizu de depresión y de las vulnerabilidades de los hombres ante el suicidio. Traído a ustedes por FHC First Healthcare en el Mes de la Salud Mental.

El término depresión se ha utilizado por mucho tiempo para representar la tristeza, pero cuando ese sentimiento persiste junto a otras emociones perjudiciales, podría tratarse de un trastorno de depresión mayor, un diagnóstico clínico que, ante los prejuicios de género, afecta silenciosamente la salud mental de muchos hombres.

El trastorno de depresión mayor se presenta con sentimientos persistentes de tristeza y desesperanza, pero además a través del llanto, problemas de apetito, poca concentración, hipersomnia y pensamientos de culpa, que posteriormente pueden llevar a ideas suicidas o de muerte, según el psicólogo clínico Domingo J. Marqués.

De acuerdo con el psicólogo, para determinar un diagnóstico de depresión se necesita una evaluación de un profesional de la salud, a cargo de evaluar las conductas descritas. 

“No todo el que experimente tristeza va a recibir un diagnóstico de depresión clínica, porque necesita la evaluación de un profesional y usualmente la respuesta está en los criterios determinados por el DSM o Manual de Diagnóstico y Estadísticas de Trastornos Mentales. Estos criterios, además, van a incluir la anhedonia, que es la dificultad para sentir placer o interés en lo que usualmente disfrutas”, explicó. 

Cuando no hay un diagnóstico, dijo, hay probabilidades altas de que aumenten las consecuencias negativas, como las conductas suicidas, los problemas en el funcionamiento cotidiano, como ausencias laborales, problemas sociales, situaciones alimentarias y hasta hospitalizaciones. 

 “Cualquier cosa que se postergue tiende a empeorar. Esto puede conducir a otros síntomas y diagnósticos adicionales, como los problemas de la conducta alimentaria o psicóticos”, sostuvo. 

El estigma a la salud mental de los hombres 

Según estadísticas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades​ (CDC, por sus siglas en inglés), 16 millones de personas se ven afectadas por depresión anualmente. 

Aunque la depresión puede afectar a cualquier adulto, los estereotipos de género impuestos socialmente han logrado un estigma en relación con el tema. Esto se debe a que las estadísticas destacan que las mujeres expresan su sentir y deciden buscar ayuda profesional, mientras que los hombres prefieren reprimir lo que sienten.  

“Los estudios tradicionales dicen que ser mujer es un factor de riesgo para la depresión. Pero cuando uno busca más de cerca, los estudios que hicieron, al crear estos diagnósticos y criterios, eran con muestras predominantemente  de mujeres, porque los hombres no buscan ayuda y no están disponibles en las clínicas para hacer investigaciones con ellos. Si uno se pone más crítico y busca en la literatura de la depresión, los hombres no están bien representados. Claro que se deprimen igual o tanto como las mujeres, pero son diagnosticados un 50 por ciento menos”, detalló. 

Un estigma que, combinado con el silencio, promueve que en la actualidad los hombres se priven de la vida más que las mujeres. 

Según información de la Comisión para la Prevención del Suicidio del Departamento de Salud de Puerto Rico, el suicidio es la tercera causa de muerte violenta. Además, 8 de 10 muertes por suicidio son cometidas por hombres. 

Los datos indican que durante los últimos siete años, del 2015 a 2021, la proporción de mortalidad por suicidio en hombres se sostuvo entre 80 y 90 por ciento. 

“Los hombres no están recibiendo la ayuda, porque de primera instancia no son diagnosticados y no serán diagnosticados, porque se deprimen de otra manera. El asunto de ‘macharranes’ en Puerto Rico y los procesos de socialización por roles de género afectan cómo los niños y hombres expresamos nuestros episodios de depresión”, manifestó el psicólogo clínico. 

De las investigaciones recientes que ha estudiado, Marqués ejemplificó tres síntomas  típicos de los hombres deprimidos: sobretrabajar,  el mal uso de sustancias (que incluye la comida) y agresión.

“Nosotros juramos que tenemos buen control de las emociones y sobrevaloramos el solucionar las cosas por nuestra cuenta. Esas dos cosas se convierten en disuasivos para buscar ayuda a tiempo y ahí tienes que cada 8 de 10 muertes por suicidio son de hombres”, expuso. 

“Las masculinidades nos han creado barreras para buscar ayuda’’, agregó. 

Sobre el tema de la masculinidad, el también psicólogo Japhet Ramos Díaz, dijo que “las nociones tradicionales de masculinidad pudieran llevar a tener una actitud negativa sobre los servicios de salud mental”. 

Enfatizó en que la búsqueda de ayuda profesional no debe percibirse de forma negativa y que, por el contrario, es importante  tomarlo en consideración, sin sentirse juzgado, cuando ocurra lo siguiente: un evento haya impactado significativamente las emociones o salud mental, dificultad para manejar emociones y problemas interpersonales; cambios en la rutina de vida que haya alterado su estado de ánimo, problemas laborales, comportamientos de riesgos (como abusos de sustancias y coraje), así como la pérdida de placer en actividades que antes disfrutaba. También,si busca aumentar su bienestar en general. 

Ramos Díaz recomendó crear espacios públicos en los cuales se pueda hablar del tema de la salud mental con profesionales, reevaluar los estereotipos sobre las personas con algún diagnóstico, campañas publicitarias en las que se fomenten el bienestar de la salud integral y ampliar programas estatales dirigidos a la salud mental, con el fin de impactar a esta población. 

Por su parte, Marqués apostó a la educación con perspectiva de género para enseñarle a los hombres a cómo expresar sus emociones y dejar de repetir los estereotipos que “influencian en la manera en la que experimentamos, manejamos y presentamos la depresión”.