Un despido laboral siempre causa un impacto emocional, pero al ser virtual, ya sea a través de un correo electrónico o de una videollamada, el efecto es mucho mayor.

En estos casos, el empleador no tiene ningún tipo de responsabilidad social, aseguró la psicóloga industrial, Yarizel Rodríguez Rodríguez, al desaconsejar los llamados “virtual toxic layoffs” o despidos de forma virtual.

Tyson Foods, 3M, Lyft, Whole Foods, Deloitte, BuzzFeed, David’s Bridal, Walmart, McDonalds, Bed, Bath and Beyond, Meta, Disney, Accenture, Amazon, Indeed, The Washington Post, Zoom y Yahoo son solo algunas de las empresas que han hecho despidos masivos en formato virtual. Algunas de estas compañías incluso enviaron un correo electrónico para informar sobre el despido. 

El hecho de que corporaciones masivas empezaran a hacer despidos masivos en la modalidad virtual, motivó a otras empresas más pequeñas a imitar lo que ahora es una tendencia, dijo la también psicóloga industrial Lucía Betancourt Ward.

Similarmente, Betancourt Ward mencionó que un despido de esta forma crea patrones de toxicidad en el ambiente de trabajo. Consecuentemente, este fenómeno puede hacer a las personas vulnerables a los burnouts y a mayor competitividad entre los empleados. 

Esta nueva tendencia puede llevar a altos niveles de estrés y destruir la autoestima, dijo Betancourt Ward. Recordó que hay un estigma hacia las personas desempleadas. Además, el elemento virtual lo hace más deshumanizante, pues es más repentino, argumentó.

Consecuentemente, la persona se siente más desvalorizada, agregó al tiempo que dijo que se debe tomar en cuenta los problemas de finanzas que implica la pérdida de un empleo viviendo en un país como Puerto Rico. 

El despido tiene que ver con el valor personal y autoestima, agregó Rodríguez Rodríguez. Puede ser incluso vergonzoso, admitió.

Al ser vía medios electrónicos es demasiado expuesto, no hay un control, no hay consideración, compasión ni empatía por la persona que le proveyó servicios por tanto tiempo, comentó. 

Un despido a nivel virtual puede romper relaciones y familias, entre otras dinámicas interpersonales.

Asimismo, consideró que si la salud mental de esta persona no era estable previo al despido, la persona puede volverse violenta a nivel de trabajo, familia y personal.

Mencionó que en el caso de las personas que trabajan 100% virtual, se afecta el networking (redes), y no hay un círculo de apoyo dentro de su industria de empleo. El peligro viene de no saber las condiciones sociales de una persona que está trabajando en la casa todo el día, quien tal vez desconoce si fue la única persona despedida o cuál es la situación de la compañía.

Este año, la Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés) advirtió que los despidos masivos que se están llevando a cabo a diario van a tener un impacto detrimental en la salud mental de la población afectada.

En una de sus publicaciones, la APA estableció que el desempleo está relacionado con la ansiedad, la depresión y la pérdida de satisfacción con la vida, entre otros resultados negativos. Del mismo modo, la pérdida del empleo y la inestabilidad laboral, ambos también siendo resultados de la pandemia, crean angustia para aquellos que no se cuentan en las cifras de desempleo, como los familiares de las personas impactadas o sus compañeros de trabajo.

Ante una situación así, lo primero que Betancourt Ward recomendó es hablar sobre el despido. “La sociedad te reconoce y te da premios por tu trabajo. Lo primero que uno dice cuando se presenta es información sobre su trabajo”, resaltó al indicar que el empleo es la identidad de muchas personas. 

Lo segundo que propuso es establecer otra rutina, «darle cariño» al resumé demostrando las destrezas y logros de ese empleo, y estar siempre al tanto de lo que está en demanda, de las destrezas que se están buscando en nuevos empleos, entre otros. 

Por su parte, Rodríguez Rodríguez mencionó que los gobiernos deberían ofrecer otro tipo de preparación para llenar ese “gap educativo” para aquellas personas despedidas que no tienen educación más allá de la superior. Destacó que muchos educadores no están preparados ni actualizados en cuanto a las tecnologías y cómo preparar a los estudiantes.

 “La educación universitaria, superior y elemental no está a la par con las exigencias del ámbito laboral actuales”, puntualizó al indicar que cada día son más las exigencias para entrar al mundo laboral y es menos el valor que se le da a la educación.