El deseo sexual o la libido en términos de psicología o comportamiento va a variar de persona en persona.

Además, existen diversos factores que influyen en las diferencias entre la libido de los hombres y las mujeres, según la sexóloga Zuleyka Yarie Valentín Arroyo

La libido es lo que impulsa al deseo de relacionarse sexualmente con otras personas e impacta lo que lleva a las personas a querer tener sexo, definió Valentín Arroyo al explicar que ayuda a las personas a fantasear.

Esto afecta la manera en la que desean el sexo y cómo piensan sobre el acto, explicó.

Valentín Arroyo enfatizó en que el principal componente de esta diferencia entre la libido del hombre y la libido de la mujer es la testosterona. Explicó que mientras los hombres producen el 95% de testosterona en sus testículos, las mujeres producen un 5% de andrógeno en los ovarios. 

Añadió que la testosterona en el hombre actúa tan fuerte biológicamente que solo 5% de la activa es la que impacta su vida sexual, por otro lado, en el caso de la mujer es solo de 1% a 3%. 

De hecho, hay estudios que resaltan en sus hallazgos que cuatro de cada diez hombres mayores de 45 años sufren de una baja testosterona, lo que afecta la líbido. 

Por otro lado, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Australia, en el caso de las mujeres, luego de los 40 años sus niveles de testosterona se reducen por un 50%.

Por ende, la sexualidad de los varones tiene un mayor componente biológico y la de las mujeres queda más influenciada por la psicología, concluyó Valentín Arroyo.

Dado a que la mujer tiene la potestad metabólica para cargar al bebé, evolutivamente han desarrollado una manera de ser más cautelosas ante un encuentro sexual, dijo la sexóloga. Comentó que socialmente esto se puede considerar como un deseo sexual más bajo, pero la actividad sexual posee un costo mayor en sus vidas. 

De manera similar, afirmó que como la mujer no tiene un componente fuerte biológico que la hate al sexo, es más fácilmente influenciada por la sociedad, pues es más mental. 

Describió a la sexualidad de las mujeres como más fluida. 

“Su deseo sexual recae en su cerebro y cómo experimentan esa situación, la testosterona no influye tanto”, destacó al subrayar que posee una carga social el ser promiscua, pero no a ser promiscuo y asegurar que estas influencias sociales y culturales van a impactar el deseo sexual de una mujer.

Fármacos disponibles

Según un estudio de la Universidad del Estado de Florida los hombres piensan más sobre sexo y se excitan espontáneamente más a menudo. Mientras, el libido de las mujeres es más difícil de estudiar y de atender médicamente porque está más relacionada a aspectos culturales y sociales. 

Por esto, la indagación destacó que la excitación es un aspecto aún muy desconocido entre los expertos, razón por la cual no se ha podido generar un fármaco eficiente para atenderlo.

A su vez, Valentín Arroyo recordó que el deseo sexual, es decir la libido, y la excitación no es lo mismo, pues el deseo no necesariamente implica excitación, al igual que al inverso. Especificó que la excitación involucra respuestas fisiológicas, pues abarca la erección, lubricación vaginal, entre otros detalles para poder lograr ese encuentro sexual. 

Detalló que los problemas de excitación, si afectan de manera severa, pueden ser clasificados como un trastorno de excitación sexual y son dependientes del daño o el estrés que le provoque a la persona. Igualmente tiene tratamiento. 

Por un lado, dijo que en el caso de los hombres se encontró que la testosterona es la protagonista, razón por la que se pudo desarrollar fármacos como el Viagra.

Sin embargo, aclaró que la excitación de la mujer también es menos biológica. 

Una indagación de la Universidad de Chicago afirma lo establecido por la sexóloga al apuntar como problema principal que la sexualidad femenina tiene más que ver con el ambiente y contexto a su alrededor. 

Por esto, Valentín Arroyo afirmó que, según su perspectiva, un fármaco no sería la solución.

Recomendó soluciones como estar en contacto con los sentidos y experimentar el erotismo. comentando que son prácticas enfocadas no en el acto en sí sino que en cómo llegar a esa excitación y a ese orgasmo.

“Menos fármacos y más entendimiento”, dijo al abogar por una sexualidad más comprensiva y de responsabilidad afectiva, pues el “sexo no es solo sexo y ya”.

Advirtió que, antes de medicar, se asesore de que el fármaco no tenga efectos a largo plazo y que efectivamente sea la solución para la situación.