Cuando las parejas no conversan de lo que esperan uno del otro, las expectativas sobre el amor pueden verse trastocadas. La clave para vivir una relación amorosa saludable radica en sacar tiempo para hablar sobre los intereses de cada uno y negociar entre ambas partes para una relación plena.

Con esta premisa coincidieron dos expertos en el tema de las relaciones de pareja, el psicólogo Miguel Pagán y la psicóloga Rina Alonso.

“La realidad del asunto es que las parejas no hablan lo suficiente, no dialogan. Si hablan es sobre los gastos de los hijos, visitas familiares, pero no hablan de ellos, de cómo se sienten”, sostuvo Pagán.

Es importante que las parejas hablen sobre lo que desean, pero estando conscientes de que no siempre se consigue todo lo que se quiere, según Pagán. Por eso, recomienda el negociar un acuerdo.

Un ejemplo de esto es que muchos hombres demandan sexo constante en la relación sin entender que los encuentros sexuales para la mujer también tienen un aspecto psicológico, que requiere que el hombre haga un acercamiento amoroso y verbal antes de entrar en el acto sexual, sostuvo el psicólogo.

Para conocer si una expectativa es demasiado exigente con los comportamientos de la pareja, Pagán recomienda lo que llama el ritual del amor, en el que las parejas, al menos una vez en la semana, deben separar una hora para saber cómo está la relación, cómo se sienten y qué esperan del otro. Durante este proceso, se debe hablar de las expectativas que tienen el uno de otro y cómo es posible cumplirlas sin que la pareja se sienta abrumada.

“La empatía es lo más importante para que funcionen estas cosas (relaciones de pareja), que uno se ponga en los zapatos del otro. A esto añado la comunicación, que puedan llegar a unos acuerdos razonables y justos para ambos, pero en lo que eso se da, en lo que la pareja trabaja en acoplarse, en entender esto, a veces les cuesta tiempo, hasta buscar ayuda profesional, y si no lo logran hacer, ahí vienen las frustraciones, los corajes y los conflictos”, comentó, por su parte, la psicóloga Rina Alonso.

Modelo de contratos

Las expectativas del amor tienen su origen en lo que la pareja trae de sus experiencias propias, las enseñanzas de sus familias, su entorno de crianza, entre otros, según Pagán y Alonso. Al unirse dos personas, desarrolladas y criadas en dos ambientes distintos, cada cual llega con un contrato propio de lo que espera de la pareja.

“Había un teórico, de apellido Sagel, que decía que cada cual va a la relación con unos contratos individuales, de cómo iba a ser la relación y qué expectativas tenía cada uno. En algunas ocasiones, el contrato es consciente, que la persona sabe lo que quiere de una relación íntima, mientras muchas veces es inconsciente. El contrato se forma dependiendo de las experiencias de la familia, experiencias adquiridas a través del crecimiento y desarrollo, lo que obtiene a través de los medios de comunicación, de la literatura y otras expresiones culturales de lo que es el amor. Algunas personas se atraen, se unen, pero nunca desarrollan un contrato de pareja”, explicó el psicólogo.

En cambio, desarrollan un contrato inconsciente que pone en riesgo la relación. Para evitar esto, en terapia profesional, el psicólogo busca que los contratos individuales se hagan consientes, de forma que se pueda desarrollar un contrato de pareja, en el que se incluyan los intereses y deseos de ambos, de forma ya negociada. El lograr alcanzar un contrato en conjunto se relaciona, a su vez, al que las parejas puedan pasar de la etapa de infatuación, de atracción y sexualidad conocida como Eros, a la de amistad y complicidad, conocida como Philia, que busca balancear la relación para que sea duradera.

“Una vez pasa esta etapa (la de Eros), que dura uno o dos años, la persona percibe ‘mi pareja no es tan perfecta como yo pensé’”, explicó Pagán.

Alonso, por su parte, indicó que las parejas, una vez unidas,tendrán sus nuevas reglas y rituales que no necesariamente serán las que traen de sus familias. Para ello, deberán decidir cuáles guardar de las que traen con sus enseñanzas y cuáles deben ser completamente cambiadas para beneficios de ambas partes.

Falta educación en el amor

Pagán aseguró que una de las razones para las que las personas se sientan desilusionadas con el pasar del tiempo, se debe a que vivimos en una sociedad que no educa a la gente para desempeñarse en una relación amorosa con todo lo que se requiere, desde la comunicación dual hasta el arte de aprender a negociar acuerdos que beneficien a ambos.

“No estamos preparando a las parejas. El nivel de ignorancia en términos de relaciones, lo que llaman inteligencia emocional en las relaciones, es bien alto, porque la gente va a la escuela, y tenemos gente muy inteligente que saben de todo, pero no estamos educando en términos del tema del amor, de las relaciones, cómo vivir en pareja, temas familiares, de crianza. En esos temas del amor, la gente entra sin ningún tipo de certificación. Entran improvisando a las relaciones íntimas, con lo que aprendieron de su familia o relaciones pasadas”, dijo el experto.

“Estamos tratando de fomentar que se trabaje en las escuelas y en las familias (la inteligencia emocional). No solamente es importante que una persona desde temprana edad trabaje con lo intelectual y académico, sino con expresar el amor, los sentimientos, palabras, cómo se comunica, cómo expresa lo que siente y piensa de manera adecuada. Definitivamente es algo que hay que trabajar desde edad temprana en el hogar y la escuela”, sostuvo, por su parte, Alonso.

El no tener un modelaje adecuado de comunicación en el hogar podría repercutir en que los niños, cuando adultos, copien esos modelos, lo que eventualmente llevan a un manejo incorrecto de la relación de pareja. Para evitar esto, Pagán recomendó educarse sobre el tema del amor con investigaciones como la de John Gofman, en la que se establece que para que una pareja pueda tener una relación duradera debe darse afecto todos los días, elogiarse el uno al otro, mostrarse respeto, tener complicidad, entre otros.

“Las parejas tienen que demostrar curiosidad el uno por el otro. Continuamente acercarse el uno al otro y no alejarse”, sostuvo Pagán.

Otro aspecto que el psicólogo identifica como un de reto para las parejas es que se le enseña a la gente que las personas importantes de la vida son los hijos o la familia extendida, sin entender que el individuo más importante en la vida de otro es la pareja porque es quien estará a lo largo de todas las etapas de la vida y no se marchara cuando crezca, como pasa con los hijos.

“Por lo tanto, tienen que invertir tiempo en esa relación, tienen que darle mantenimiento. Todo lo demás se va, los hijos, la familia extendida, los trabajos. Entonces, uno necesita de ese otro adulto (la pareja), que también nos necesita a nosotros, y con eso es que hay que trabajar, darle mantenimiento continuo a nuestras relaciones íntimas”, puntualizó el psicólogo.