La época navideña suele ser una temporada de reflexión. Durante este tiempo  recapitulamos sobre nuestro año e identificamos metas y planes para el próximo. Es un periodo de evaluación y meditación, y puede despertar sentimientos encontrados tales como la melancolía, tristeza, ansiedad, esperanza, alegría y estrés. Con todo los desafíos que hemos enfrentado este año, este ejercicio reflexivo podría ser aún más importante.  

El año 2020 nos ha marcado a todos. Ha sido un año muy estresante, sacrificado, lleno de pérdidas e incertidumbres. Muchos han sido retados y empujados a su límite. Todos hemos tenido algún grado de miedo, ansiedad y tristeza. A pesar de los retos que hemos enfrentado, si nos detenemos a pensar, podemos encontrar experiencias de aprendizaje y oportunidades.

Aquí las lecciones:

  1. La vida es frágil: La vida es frágil y cada día es un regalo. No tenemos garantías de que lo que disfrutamos hoy nos acompañará mañana. Por ejemplo, no sabemos por cuánto tiempo nuestros seres queridos estarán presentes en nuestras vidas. Tampoco si contaremos con salud para vivir una vida plena. Aunque pensar en la fragilidad de la vida puede causar miedo, también puede empoderarnos. Nos ayuda a tener otra perspectiva y a enfocarnos en vivir una vida abundante y enfocada en lo positivo. Disfruta cada momento y valora todo lo que tienes a tu alrededor. Valora el privilegio de tener una familia, un trabajo, la salud, el poder amar y vivir.  
  2. La salud es la mayor riqueza: Si algo hemos aprendido durante la pandemia es que la salud es lo primordial. Sin salud no tenemos  absolutamente nada. Es de suma importancia que tomemos decisiones conscientes y desarrollemos un plan para cuidarnos. Considere hacer ejercicio, una dieta saludable, tiempos para descansar, reconectar, socializar y vivir una vida más balanceada.
  3. Los trabajos son temporales:  La velocidad y el frenesí cotidiano hacen que el balance entre trabajo, los compromisos familiares y nuestra vida diaria se conviertan en un gran desafío. Cuanto más trabajamos, menos tiempo tenemos para dedicarlo a otras actividades, como el autocuidado, la familia o los pasatiempos. La falta de equilibrio nos puede causar un desgaste físico y emocional. En el 2021 haga un esfuerzo para navegar los compromisos laborales sin dejar de lado a su familia y lo más importante: a usted mismo o misma. Esta práctica tendrá beneficios para su bienestar familiar y para su salud física y mental.
  4. El tiempo es vida: Dicen que el tiempo es oro, pero considero que en realidad el tiempo es vida. El tiempo según lo manejamos puede influir en nuestra vida de manera positiva o negativa y en nuestra salud física y emocional. Considere ser más celosa con su tiempo. Enfóquese en lo que le haga más feliz y sea de beneficio para usted, su familia y el bienestar común.
  5. Podemos reinventarnos: Las restricciones de este año nos han enseñado que podemos reinventarnos y desarrollar nuevas habilidades. Durante este tiempo muchos han descubierto nuevos intereses, desarrollado la creatividad, terminado cursos/certificaciones en línea, aprendido a convivir en familia, escuchado/leyendo libros, hecho manualidades, practicado la jardinería y mejorado sus recetas. Regálese la oportunidad de conocerse cada día más.  Descubra sus talentos, revise su “bucket list” y atrévase a hacer algo que siempre ha deseado.
  6. La solidaridad le da sentido a la vida: La solidaridad significa ayudar y apoyar a otros. Es dar sin esperar nada a cambio. La solidaridad está más presente de lo que piensa en su día a día. Son esos pequeños gestos que muchas veces hacemos sin darnos cuenta (por ejemplo, regalar una sonrisa, preparar una comida para el vecino, donar ropa, hacer voluntariado, donar sangre,  escuchar a alguien), pero pueden tener un impacto. Luego de los desastres naturales, durante la pandemia y las múltiples crisis en las comunidades puertorriqueñas, hemos visto como la solidaridad del pueblo ha sido un factor consistente y unificador. Los actos solidarios, la compasión y  la generosidad nos llenan de vida.
  7. Lo material no garantiza la felicidad: Lo material sin duda facilita la vida y nos ayuda a vivir con menos estrés y preocupaciones. Sin embargo, las cosas materiales no nos garantizan la felicidad. La felicidad se construye cuando estamos en paz, nos aceptamos, nos damos permiso para ser humanos, practicamos la gratitud, invertimos en relaciones saludables,conectamos nuestra mente con nuestro cuerpo y  tenemos armonía en nuestra vida.
  8. La conexión con otros nos llena de energía: A pesar del distanciamiento social durante estos meses, muchas relaciones se solidificaron. Estar conectados nos ayudó a sobrellevar la incertidumbre y llenar los días de esperanza. El distanciamiento social nunca significó desconexión. Durante este tiempo fuimos creativos y usamos la tecnología para conectarnos con otros.  Durante este nuevo año haga un inventario de sus relaciones. Elimine o reduzca el  tiempo con relaciones que sean tóxicas o no construyan su vida.  Invierta tiempo en desarrollar relaciones significativas, permítase conocer y compartir  con otros, ser vulnerable y crear lazos de confianza. Manténgase cerca de los suyos, sin importar la distancia.
  9. Las pequeñas cosas tienen significado: Con el corre y corre de la vida muchas veces olvidamos detenernos y apreciar las pequeñas cosas. ¿Quién nos hubiera dicho que los abrazos, el contacto y los besos iban a estar limitados este año, que los niños no podrían ver a sus maestras o jugar en el mismo espacio con sus compañeros  o que no podríamos pasar las fiestas con nuestra familia? Valore lo que tiene en su vida, haga lo que tenga significado para usted y busque momentos para ser feliz.

Las crisis pueden ser oportunidades

Este año ha estado lleno de muchas crisis y nos ha revelado la fragilidad de la vida. Sin embargo, esto nos ha permitido vivir de una forma diferente explorando nuevas alternativas. La situación nos forzó a reinventarnos, reconectarnos y aprender lo que es importante en nuestras vidas. 

Es esencial darnos tiempo para asimilar y procesar lo que nos ha pasado durante este año. En esta época haga una pausa e identifique qué oportunidades y lecciones ha aprendido. Puede empezar con las preguntas a continuación:

  • ¿Qué es lo que más valora en su vida?
  • ¿Qué  experiencias la han ayudado a crecer? 
  • ¿Qué está haciendo para cuidar de su salud? 
  • ¿Cómo ha sido solidario con otros? 
  • ¿Qué elementos en su vida la hacen feliz? 
  • ¿Qué factores le causan mayor conflicto o estrés y qué podría hacer para modificarlo? 
  • ¿Qué puede hacer para conectar más con otros?
  • ¿Cómo puede lograr mayor balance en su vida?
  • ¿Qué ha aprendido sobre sí misma o mismo durante este tiempo?

Las respuestas a estas preguntas podrían ayudarle a comenzar el 2021 con esperanza, reconociendo su resiliencia y enfocándose en lo positivo. Sin duda, este año nos ha dado grandes lecciones de vida. Aunque la Navidad 2020 será diferente, siempre hay algo por lo que estar agradecido.   

*La autora es psicóloga clínica especializada en niños y familia.