Thanaís Vélez Vélez se encontraba en el estacionamiento de una farmacia, en Camuy, cuando se topó con su exnovio. Llevaban tiempo separados. Comenzaron a discutir enfadados cuando, de momento, el hombre se montó en su auto e intentó atropellarla.

Thanaís nunca imaginó que su exnovio fuese un maltratante. Él “se expresaba con madurez”, narró. Se habían conocido por Instagram, él tenía 41 años y ella 26.  

 

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“Era el único que me entendía”, dijo la madre de un niño de seis años y de una niña de seis meses. “El a mí me consumía”, dijo del hombre que le llevaba 17 años de diferencia. 

Sin embargo, en una ocasión, la golpeó justo después de que le realizaran un sonograma para conocer el sexo de la hija que ambos habían concebido. En ese instante supo que enfrentaba violencia en el noviazgo.  

La violencia en el noviazgo no se encuentra tipificada como un delito en el Código Penal de Puerto Rico. 

Si bien es cierto que ese tipo de violencia comparte ciertas características en común con la doméstica, la principal diferencia entre ambas es que se emplea mayor vigilancia por medio de la tecnología debido a que la pareja no siempre vive bajo el mismo techo, según el estudio “Violencia en las relaciones de pareja entre jóvenes”, que confeccionó el grupo Inter Mujeres.

Estadísticas mostradas en el estudio “Violencia en el noviazgo y pololeo” muestran que, en 2013, los porcentajes de reportes de violencia durante el noviazgo en jóvenes de 13 a 19 años, en Estados Unidos, oscilaron entre un 64.7% en las mujeres y un 61.7% en los hombres.

La activista social y comunitaria, Ada Álvarez Conde, denunció que la Ley para la Prevención e Intervención con la Violencia Doméstica no cobija del todo a jóvenes bajo violencia durante el noviazgo debido que protege a las parejas en una relación “consensual”. “La información que tengo y la experiencia que tengo es que la mayoría [de los jueces] usa ‘consensual’ como igual a sexo”.

Como consecuencia, la activista social y comunitaria explicó que la violencia durante el noviazgo tiende a encauzarse por medio de la Ley Contra el Acecho en Puerto Rico. Esto, en caso de que no haya habido ningún tipo de relación sexual de por medio. 

Álvarez Conde y varios de los entrevistados por Es Mental coincidieron en que el Departamento de Educación no cuenta con un protocolo para atender la violencia durante el noviazgo en las escuelas públicas en Puerto Rico.

Así lo constató Luzaina Peña Rosado, quien es trabajadora social desde hace nueve años en la Escuela Manuel Velilla en Toa Alta. “Que tenga conocimiento, que haya sido orientada o que tenga [posesión] específicamente, no existe un protocolo de violencia de género del Departamento de Educación”.  

La trabajadora social –quien ha ejercido tanto en escuelas elementales como intermedias– mencionó que, en caso de ocurrir un caso de violencia durante el noviazgo entre estudiantes, procede “utilizando mi mejor juicio profesional”. 

Sin embargo, mencionó que el director es el que decide las sanciones disciplinarias de acuerdo a lo que se aconseje en el Reglamento General de Estudiantes. La trabajadora social, más bien, “vela que los derechos de los estudiantes se estén ejerciendo”.

“Es importante que haya un protocolo para la violencia durante el noviazgo para crear una uniformidad en los casos”, opinó. “Si utilizamos nuestro mejor juicio, podemos estar violentando, quizás, algún derecho de ese estudiante o de esa estudiante”.

No obstante, la ausencia de protocolos para atender violencia en el noviazgo no es un problema solo en Puerto Rico. La investigación “Una evaluación nacional de percepciones y prácticas de consejeros escolares”, de la Universidad de Ball, en Estados Unidos, indica que un 81.3% de los consejeros entrevistados respondieron no tener un protocolo para proceder con este tipo de casos. 

La psicóloga clínica Vivian Rodríguez del Toro –una de las cinco desarrolladoras del estudio “Violencia en las relaciones de pareja entre jóvenes”, a cargo de Inter Mujeres– mencionó que la tendencia en estas últimas dos décadas ha sido que los involucrados en casos de violencia en el noviazgo son cada vez más jóvenes. 

En el estudio cualitativo que llevó a cabo a base de entrevistas a maestros, trabajadores sociales, procuradores de menores, padres y estudiantes se encontró que la violencia verbal y mental es la más frecuente en jóvenes de 13 a 18 años. “Por lo tanto, no necesariamente termina en recortes policíacos criminales”. 

En el estudio se detalla que, según los grupos focales entrevistados, en las relaciones de noviazgo tanto chicos como chicas tienden a controlar a sus parejas al restringirles las salidas, las amistades, el tipo de ropa, la tecnología y el uso de las  redes sociales. 

La presidenta del Colegio de Profesionales del Trabajo Social de Puerto Rico, Mabel López Ortiz, explicó que las construcciones sociales entorno a lo que debe ser “un amor perfecto” han contribuido a que se cree la imagen de que “el uno debe pertenecer al otro”. 

Así que, a su juicio, “todos estos refranes y discursos culturales y machistas vinculan a una relación, no desde el amor y de un análisis pensado, sino del romanticismo y de los sentimientos”. 

“Son todas esas cosas que debemos comenzar a deconstruir y a eliminar”, acotó. 

López Ortiz, igualmente, recalcó que la violencia durante el noviazgo debe trabajarse como un asunto de salud pública, no desde el marco legal. 

Precisamente, Ida Alvarado Collazo, presidenta de la Asociación Puertorriqueña de Consejería Profesional, recomendó que la clave para salir del ciclo del maltrato es que la víctima entienda que su bienestar y dignidad valen mucho. Mientras, en cuanto al maltratante es que entienda que con cada golpe “se viola la ley de la naturaleza humana: la de crear”.

“El ser humano fue creado para buscar la paz, para establecer el equilibrio emocional, para buscar salud mental”, puntualizó Alvarado Collazo. “No fuimos creados para destruir.