La inserción de las mascarillas en la cotidianidad puertorriqueña como medida para prevenir el contagio y la propagación del COVID-19 representa una manera distinta de interactuar con estos artículos de higiene que, en el pasado, pasaban desapercibidos. 

Sin embargo, específicamente en Occidente, existen personas que no tapan su boca y nariz al salir a la calle debido a que no tienen la misma percepción cultural acerca de las mascarillas que en Oriente.

Esto ha ha ocasionado un intercambio de discursos entre Occidente y Oriente, indicó la psicóloga comunitaria, Blanca Ortiz Torres.

“En Asia, la gente en términos generales está acostumbrada o ha normalizado el uso de las mascarillas, no solo por las emisiones que afectan el ambiente y lo contaminan, sino experiencias previas con otras pandemias”, expresó.

Por ejemplo, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC) recomendó el uso cubiertas de tela en entornos públicos en los que sea complicado mantener otras medidas de distanciamiento social debido al riesgo que representan los asintomáticos con COVID-19. 

Sin embargo, su uso obligatorio y consistente en la ciudad de Beijing, China, tras la epidemia del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo), en 2003, logró reducir en un 70% el riesgo de contraer el letal virus, de acuerdo con el estudio “Risk Factors for SARS among Persons without Known Contact with SARS Patients, Beijing, China”. 

“Yo no le quiero llamar ‘nueva normalidad’ porque va a ser normalidad a medida que lo normalicemos”, explicó. 

“En la medida que las personas que no las usan vayan viendo que no usarlas pone a la gente en riesgo (…), yo espero que la gente vaya tomando reconocimiento de la importancia de la mascarilla”, dijo  la psicóloga social-comunitaria. “A largo plazo, nos vamos a tener que acostumbrar, un poco como pasa en Asia”.

La percepción cultural que se tiene de las mascarillas, igualmente, es distinta a la que se tiene en el continente asiático. El psicólogo clínico, Domingo Marqués Reyes, mencionó que en la isla las cubiertas de tela se relacionan con los pacientes inmunocomprometidos.

El psicólogo clínico explicó que si bien es cierto que el ser humano tiene la capacidad de detectar amenazas con los cinco sentidos, no sucede lo mismo con las amenazas abstractas. Esto ocasiona que al toparse ante pandemias las personas tengan que “imaginar” la amenaza porque no la pueden detectar tal como están acostumbradas. 

El efecto es que la percepción de riesgo varía según la persona, de acuerdo a la información con la que cuente, abundó. 

“Las medidas de distanciamiento social pareciera que están ayudando y es la percepción que nos está impartiendo el gobierno, lo que lleva a que la gente baje la percepción de riesgo”, ejemplificó. Esto redunda en que algunas personas comiencen a utilizar menos mascarillas a medida que comiencen a sentirse menos amenazadas. 

La plataforma en línea “Global Advisor” encuestó a cerca de 29,000 personas entre el 9 al 12 de abril. La encuesta demostró que ha habido un incremento gradual alrededor del mundo en el uso de mascarillas desde mediados de marzo ante la propagación del COVID-19. 

No obstante, el no utilizar mascarilla puede reflejar otras variables según el sujeto, como estigmas o sentido de identificación con figuras de autoridad —tal como les sucede a ciertos grupos conservadores en Estados Unidos con Donald Trump o en Brasil con Jair Bolsonaro—, según la psicoanalista, María de los Ángeles Gómez Escudero. Lo que representa la mascarilla para el sujeto varía según sus miedos, angustias y creencias. 

Esto a pesar de que la psicoanalista recalcó que, desde la perspectiva del psicoanálisis, “no es posible hacer generalizaciones”. 

Gómez Escudero opinó que no utilizar mascarilla no tan solo es una decisión que representante su desconocimiento acerca de la realidad, sino que es una elección ética en la que se deja de lado el cuidado del otro. “Ese rechazo a usarla podría ser también el ocultamiento no tan solo del descuido del otro, sino del odio hacia los otros y hacia sí mismo”. 

“El usar o no usar una mascarilla no es un asunto meramente conductual”, acotó Gómez Escudero.

Y es que el sobrellevar las pandemias no se logra de manera individual, sino cuando estos eventos pasan a visualizarse como un proyecto en conjunto en el que cada decisión que se toma es para el bien propio y para el bien común, puntualizó la psicoanalista.