Fueron descubiertas por el científico italiano Giacomo Rizzolatti en el 1996 y pueden ser responsables del proceso de aprendizaje, empatía y cognición social de los seres humanos. Se trata de las neuronas espejo, un grupo de células motoras que pueden ser clave en la búsqueda de un mundo más empático y tolerante. 

De acuerdo con la psicóloga clínica Suilariam Cepeda, las neuronas espejo se activan cuando se observa una acción por parte de otra persona, por lo que la empatía juega un rol clave. 

“Cada vez que tú estás en contacto con alguien tus neuronas están activas, es literalmente tú verte reflejado en el otro. Por eso se relaciona al hecho de que si tú tienes deficiencia de neuronas espejo, no puedes ponerte en el lugar de otro”, explicó la doctora. 

La estimulación que produce el cerebro cuando percibe otras acciones se puede interpretar, según los hallazgos, como si el cerebro manifestara: “Si tú estás feliz, yo estoy feliz” u otras emociones como tristeza y/o miedo, dijo la psicóloga Brendalie Rivera Torres.

“Lo que el otro hace, lo hago mío. Dice Rizzolatti: ‘internalizo tu fenómeno’ Se trata de una percepción inmediata, no razonada y estas están presentes desde la infancia. Sin embargo, según Rizzolatti, el patrimonio de neuronas espejo puede ser innato como adquirido”, expresó. 

De hecho, las neuronas espejo están presentes a lo largo de la vida de una persona y pueden dar paso a una mayor consciencia social. 

“Estas neuronas son las responsables de cómo observo a los demás, de cómo me siento cuando doy un abrazo, de sentir tristeza por las catástrofes que hay o por lo que muestran en la prensa. Si hay déficit en eso, ¿cómo ejecuto socialmente?”, sostuvo  Cepeda. 

Rivera Torres coincidió al asegurar que, como seres sociales, la empatía es fundamental en pro de las relaciones interpersonales saludables.

Las neuronas espejo están estructuralmente relacionadas con la empatía. Rizollati explica que se ha comprobado que a una persona se le activan las mismas partes del cerebro que a la persona que observa y está experimentando una emoción”, dijo. 

No obstante, aunque las neuronas espejo permiten la empatía como aspecto neurológico, no son las únicas determinantes de esto. 

“La empatía permite una construcción de interacciones sociales basadas en la comprensión y compasión de las otras personas. Pero no es lo único que lo determina. La empatía puede desarrollarse a través de la relación con la madre, padre, cuidador principal desde la primera infancia. Según ese infante se sienta amado, cuidado, podrá también desarrollarse con ese afecto hacia los demás”, puntualizó. 

La doctora recomendó a las personas a darse la oportunidad de un descanso de la tecnología y las redes sociales para conectar a través de los sentidos (visión, audición, verbal) con las personas alrededor y sus experiencias.

«Se ha perdido mucho el hablar. El uso problemático de la tecnología y los videojuegos han dejado de un lado el salir, jugar al exterior, hablar. El ser humano si habla, sana. Tenemos que reconectar», concluyó.