Las pausas en las relaciones de pareja consisten en un proceso de distanciamiento emocional y físico, que abre paso a la reflexión, a la introspección y el análisis, con el fin de resolver un conflicto. Sin embargo, ¿cuándo es apropiado tomar una pausa? ¿Cómo se distingue entre la necesidad de tomar una pausa versus terminar la relación?

Según la trabajadora social clínica, Hazel Faunde Iglesias, saber identificar entre la necesidad de una pausa versus terminar la relación puede variar. Las pausas son procesos que se dan por una multiplicidad de factores, pero entre los posibles resultados siempre está presente la ruptura. 

Una pausa se puede dar por tener una necesidad emocional, el mal manejo o la evitación de un conflicto o por la indecisión de continuar la relación o no. En este marco, puede resultar más difícil para parejas conviviendo o con hijos presentes, pues el distanciamiento puede serles imposible o inviable. Sin embargo, independientemente de las circunstancias, puede tener sus beneficios y serle útil a cualquier pareja o circunstancia. 

Según la terapeuta de pareja Kerry Lusignan, saber cuándo tomar una pausa y ser capaz de cambiar de marcha en el calor de una discusión es una de las habilidades más cruciales en las relaciones de pareja. La experta identificó que los descansos dan tiempo para calmarse, profundizar ambas perspectivas y tener una «segunda oportunidad» exitosa con la pareja. 

No todo el mundo tiene las capacidades para trabajar de manera asertiva y efectiva en los conflictos, dijo Faúnde Iglesias. Por este motivo, las pausas por lo general vienen por una raíz. No surgen de la nada, sino de asuntos acumulados.

Vital el apoyo en el proceso de tomar una pausa

En esta línea, la psicóloga clínica Cynthia Figueroa González sugirió tomar la pausa con la ayuda de un experto en terapia de parejas o ciencias del comportamiento para poder llevar a cabo este proceso de la mejor manera posible. Indicó que es indispensable tener el consentimiento de ambas partes, pero no siempre los dos lados entienden por qué se está tomando la pausa ni las circunstancias o reglas en las que la van a tomar. 

Cuando se toma este tipo de decisión, siempre hay una parte de la pareja que entiende menos este proceso, explicó Faunde Iglesias en sintonía con Figueroa González. Puede mostrar más rechazo o menos consistencia en el cumplimiento de la pausa.

Cada parte tiene que estar dispuesta a reflexionar, querer clarificar las emociones y tener un proceso de introspección personal, insistió Faunde Iglesias. Es indispensable hacerlo tanto por la pareja como a nivel individual. “¿Cuánto he aportado a esta situación?, ¿cuánto me está afectando este proceso?”, son algunas de las preguntas claves que recomendó dado a que, de acuerdo con su experiencia, son pocas las ocasiones en las que las personas empiezan analizándose a sí mismos. 

Por su parte, Figueroa González explicó que cada relación tiene sus propias reglas. Sus recomendaciones fueron llegar a acuerdos y tomar en consideración a todas las personas involucradas. Toda decisión tomada, debería ser para un bien individual y colectivo. Asimismo, comentó que se tienen que definir bien las razones por las que están decidiendo tomar la pausa. De no ser así, Figueroa González aclaró que no va a funcionar de la manera esperada ni productiva. 

Las pausas son para tomar consciencia de la situación y reflexionar cuáles son las alternativas para resolver la situación, comentó. Puede ser que hay algo que no le está gustando a una de las partes, como puede ser que hay algo que antes permitía esta persona que ya no quiere vivir en esta nueva relación de pareja o en esta nueva etapa de la relación, resaltó Faunde Iglesias.

En este caso, se generan incomodidades, así como demandas emocionales y conductuales que apuntan a una insatisfacción, dijo Faunde Iglesias. La pausa es dirigida a atender la situación y solucionarla, entenderla o decidir si concluir la pareja. Este proceso no se toma desde el pensamiento de que el problema se va a resolver, sino que para examinar las opciones. Muchas veces lleva a un proceso de reflexión y evaluación de cómo está la pareja. “Si decido quedarme, ¿a dónde quiero redirigir la relación?”, suele ser la línea de pensamiento. 

Asimismo, Faunde Iglesias indicó que no es recomendable pasar el proceso solos, sino que es importante activar redes de apoyo. Mientras, subrayó que hay que entender la necesidad de tener conversaciones conjuntas sobre cómo quieren manejar el conflicto o cómo trabajarlo y por qué se esta proponiendo hacer la pausa.

Especificó que, en el mito social, las pausas son indicios de que hay una infidelidad o que quieren una ruptura. Precisó que la ruptura siempre es una opción, pero es importante establecer cuál es el propósito de la pausa desde el inicio y explicar la razón principal directo al grano las necesidades que no se están cumpliendo. Los límites y reglas son necesarios. 

En el caso de los matrimonios muchas veces esta pausa se lleva a cabo en el mismo techo, lo que dificulta la experiencia. Por ende, es mayor trabajo llevar a cabo el proceso de distanciamiento. Sin embargo, aún así pueden haber pausas con resultados positivos en estas circunstancias, destacó Faunde Iglesias. 

Algunos de los riesgos mencionados por Figueroa Gonzáles son la infidelidad, la ruptura (factor que siempre va a estar presente y va a ser una alternativa), entre otros factores que van a variar según las dinámicas de la pareja. Los errores principales son no honrar los acuerdos. 

Una vez tienen una solución es importante tener igualmente en cuenta las condiciones bajo las cuales van a pasar el proceso de separación o la unificación, puntualizó Faunde Iglesias puntualizó.