Contrario a lo que la gente piensa, que el dinero compra la felicidad, expertos indican que el ser felices y al mismo tiempo tener éxito en la vida es una combinación de múltiples factores, entre los que figuran hacer lo más que le apasiona en el ámbito laboral y no necesariamente tener la carrera mejor pagada. 

“La felicidad es un conjunto de muchos constructos. Aunque el ser humano correlaciona automáticamente el éxito con el dinero, la estabilidad económica es solo una dimensión de lo que pudiese contribuir al uno poder ser feliz”, estableció el psicólogo de investigación, Andrés Cruz Santos, al argumentar que el éxito de una persona no implica su felicidad. 

Precisó que la felicidad de cada persona depende del contexto en el que se crió y cómo ha sido su desarrollo en la vida. 

Puede ser que sea una persona con crecimiento personal, pero no tener relaciones positivas ni amistades. Puedes tener éxito laboral, pero no autoaceptarse; tener dinero, pero no tener ese propósito de la vida o ser una persona con una carrera bien remunerada, pero no estar haciendo lo que le apasiona, ejemplificó.

Por su parte, la psicóloga clínica Jennifer Castro Cruz opinó que algunas de las personas consideradas como “triunfadoras” no son plenamente felices por todos los sacrificios que han tenido que hacer para poder alcanzar esas metas trazadas. 

Subrayó que las personas tienden a romantizar a los triunfadores y esconden el otro lado de la moneda que es todo el esfuerzo, los sacrificios, pérdidas, entre otros aspectos que llevaron a esa persona a ser reconocida como éxitosa.

Según un estudio titulado Calidad de vida de las personas con problemas de salud mental: una síntesis de la investigación cualitativa hace hincapié en que el éxito no es sinónimo de tener calidad de vida, que es lo que lleva a una persona a vivir plenamente y en paz. Asimismo, relaciona la calidad de vida a la salud mental de una persona y el estar en control, dos aspectos que no están relacionadas con el éxito.

Las consecuencias de ser infeliz teniendo éxitos

Un aspecto muy común en las personas que tienen éxito pero son infelices, es que no logran percibir sus logros, les restan importancia y valía, según Castro Cruz, que precisó que esta falta de reconocimiento de sus logros puede provocar un desbalance increíble. Por esto, indicó, que hay que evaluar el concepto que la persona tiene de la felicidad. 

Por otro lado, destacó que en otros casos este tipo de persona puede tener una sed tan grande por alcanzar logros que ningún logro va a ser suficiente, lo que puede afectar su autoestima, la valía y el autoconcepto.

El psicólogo también señaló que los daños emocionales por estar infeliz teniendo cosas por las que estar agradecido o agradecida van estrechamente relacionados con trastornos de personalidad como la bipolaridad, distorciones de estado anímico, delirios, específicamente la depresión. También, expuso que la soledad es uno de los daños más recurrentes, pues este éxito le pudo haber costado sus relaciones interpersonales, familiares, amorosas, entre otras.

Mientras, resaltó que estas personas también pueden tener dificultad al aceptar nuevas relaciones interpersonales en su vida, pues no saben si la persona está acercandose a él o a ella por lo que representa o por interés genuino. 

Cruz Santos añadió a la ansiedad como uno de los trastornos de salud mental más recurrentes en esta comunidad.

Por su parte, Castro Cruz explicó que, según su experiencia clínica, estas personas suelen caer en el abuso de sustancias controladas o del alcohol. 

Posibles dificultades

Según explicó Castro Cruz, muchas veces las personas que son exitosas pero no felices tienen un círculo de amistades cercanas que son complacientes hacia ellos, factor que no ayuda en el proceso.

Indicó que también tienen otras relaciones por el ámbito laboral, pero no están atentas a sus sentimientos, sino que es un intercambio más transaccional. 

Destacó que hay una predisposición de percibirlas como personas perfectas, que lo tienen todo, esto siendo una visión irreal que no ayuda a las personas. Como consecuencia, cuando se vienen a dar cuenta ya la persona está presentando rasgos o síntomas muy marcados, enfatizó. 

A su vez, estas personas tienen problemas con el temor, de lo que digan los demás o que su éxito se vea afectado por él o ella admitir que tienen un problema de salud mental, lo que los inhibe muchas veces de buscar ayuda, se lamentó.

“Hay una creencia popular de ‘si tienes dinero para qué te quejas’, ‘¿por qué te quejas si eres bonita, si tienes dinero o una profesión?’. De la misma manera, le pudiesen decir a un experto de salud mental, al enfrentar problemas, ‘tu eres psicólogo debes saber manejar esto’”, expresó Cruz Santos al categorizar a estas conductas o afirmaciones como invalidantes. 

¿Cómo identificarlo?

Según Castro Cruz, uno puede identificar que necesita ayuda de salud mental cuando el comportamiento habitual cambia. Estos cambios se pueden manifestar a través del consumo exagerado de alcohol o sustancias, problemas familiares, o cuando esta sensación de infelicidad comienza a afectar uno o muchos aspectos de su vida.

Cruz Santos agragó que otras señales de alerta pudiesen ser dejar de hacer actividades que se solían disfrutar, ausentarse al trabajo, entre otros.

Mientras, ambos profesionales apuntaron a que existe un tabú y un estigma hacia la salud mental y las personas que padecen de distorciones de salud mental que afecta el que la persona pueda identificar este problema o que necesita ayuda. 

Sin embargo, ambos entrevistados también afirmaron que en estos últimos años muchas de estas barreras se han caído.

Cruz Santos explicó que para continuar el trabajo de normalización respecto al buscar ayuda psicológica es necesaria la psicoeducación e implementar la salud mental en lo que es el currículo académico.

Finalmente, propuso crear espacios en la política pública donde se le permita a un psicólogo aportar su punto de vista y apuntes sobre su experiencia atendiendo a comunidades en necesidad.

Le puede interesar: