Las masculinidades tienen efectos significativos en todo lo que se vincula al hombre como miembro de la sociedad. Tal es el caso de la violencia sexual y las implicaciones que conlleva sobre su salud mental.

Según el psicólogo Héctor Coca, los roles impuestos culturalmente y cómo debe comportarse un hombre en la sociedad afectan la cotidianidad de aquellos que son víctimas de la violencia sexual. Incluso, tiene impacto directo en el manejo de sus emociones y el hecho de atreverse a buscar ayuda. 

Esto aún cuando 1 de 4 víctimas masculinas de violación ha experimentado abuso sexual entre los 11 y 17 años, según los Centros Para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). 

“En la visión machista, el hombre es fuerte y sabe defenderse, dicen. Pero eso no es así. El abuso sexual tiene efectos como problemas de personalidad, relaciones interpersonales, educativo y/o, síndromes académicos, especialmente si hay trauma emocional”, explicó. 

Describió que muchos experimentan el trastorno de estrés postraumático, como una respuesta de ansiedad y alerta excesiva o con la presencia de depresión y hasta pensamientos intrusivos.

“Se puede presentar al momento, dos años después o en la adultez. De momento empiezan esos síntomas y cuando miramos atrás hubo una experiencia de abuso sexual, quizá a los 8 o 9 años”, dijo. 

También puede manifestarse a través del acoso escolar y características que se creen son asociadas a déficit de atención, pero en realidad son las secuelas de un trauma emocional, producto de experiencias vividas en silencio. 

“La familia es un sistema cerrado, por lo tanto, las cosas tienden a pasar en las cuatro paredes donde nadie puede ver y cuando hay patologías más severas como el abuso sexual, la violencia doméstica y el abuso de sustancias, estas cosas quedan todavía más ocultas por dolor, vergüenza e inclusive por temor”, reiteró en relación al abuso por parte de miembros del círculo familiar. 

Por su parte, Javier Méndez Lozada, psicólogo consejero, abundó que, a partir de los esquemas y constructos sociales, el abuso sexual además socaba la noción de virilidad del varón y afecta su identidad y la manera en la que se relacionan o interpretan el mundo que le rodea. 

“El abuso sexual en varones, según la literatura, es mucho más complicado trabajar en terapia, porque venimos con unos tabúes dentro de la sexualidad y encima de que sigue siendo un evento difícil de procesar. El varón tiende a mostrarse más cerrado y resistente al proceso por todas las implicaciones que tiene el haber sido abusado”, enfatizó. 

Méndez Lozada agregó que los hombres que han vivido un abuso pueden además enfrentar culpa, baja autoestima, confusión, retraimiento, conductas de riesgo y otros problemas relacionados con su sexualidad. 

“Las estadísticas demuestran que la mayoría de los abusos sexuales contra varones ocurren en el periodo de la niñez y en esa etapa del desarrollo el niño está explorando su autonomía, así que este evento viene a impactar todas esas cosas que se están formando a nivel social, psicológico y adaptativo”, sostuvo. 

El psicólogo aseguró que para los hombres tampoco hay espacios seguros a la hora de intentar denunciar o contar sus testimonios. 

“Si un varón va a una comisaría a denunciar que fue víctima de violencia de género y se burlan de él, imagínese, entonces, cuán difícil debe ser algo todavía más grave, como lo es el abuso sexual”, indicó.

Por su parte, Coca destacó que los niños y adolescentes víctimas de abuso sexual tienen una posibilidad alta de tener problemas con el abuso de sustancias. 

El psicólogo insistió en la importancia de visibilizar el tema, particularmente porque hemos trazado erróneamente que siendo hombres sabrán cómo actuar. 

Es importante que de este tema se hable y tiene que empezar desde la escuela. El problema es que para todo lo que es enseñanza y orientación sobre abuso sexual, siendo una sociedad sexofóbica, a la hora de hablar, los padres y los miembros de la Iglesia caen en pánico y, entonces, el tema sigue cayendo a la oscuridad”, aseguró. 

Agregó que se tiene que visibilizar el tema, en especial porque en estos días se fomenta la violencia sexual por medio del uso de plataformas sociales y digitales, y muchas veces los padres no saben que sus hijos pueden ser víctimas de depredadores. 

“Ahora mismo hay muchísimo papá jurando que sus niños están en juegos electrónicos y no supervisan la tecnología. No sabe la cantidad de casos que me estoy encontrado en los que las personas se hacen pasar por la edad del menor y hay hasta intercambio de fotos”, dijo.

Finalmente, Méndez Lozada hizo hincapié que desafortunadamente los datos demuestran que la mayoría de los agresores o agresoras son miembros de la familia o personas cercanas.