La psicopatía es un trastorno mental y, por tanto, es difícil identificar a simple vista a las personas que lo padecen.

Incluso para los profesionales de la salud mental, no existe un comportamiento único a partir del cual podamos calificar a una persona como psicópata. Por tanto, algunos individuos nunca llegan a ser diagnosticados oficialmente.

Muchas de las señales que presenta un psicópata, han sido descritas como alteraciones de la personalidad. Por eso, desde 1987 la American Psychiartric Asocciation reemplazó el término psicopatía por “trastorno antisocial de la personalidad”.

Entonces, un psicópata puede tener el rostro de cualquier persona. Puede ser una persona de cualquier género, raza o edad.

“Lo que si es importante conocer es que una persona con un trastorno de personalidad antisocial, presenta unas inclinaciones hacia conductas desviadas que pudieran representar peligro tanto a la persona que vive con la condición como familiares, allegados y la sociedad en general sin el tratamiento adecuados”, destaca Yaderis Hernández Gómez, educadora en salud mental.

El Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-5), utilizado por los profesionales de la salud mental para identificar cada desorden o trastorno mental, provee una guía de especificaciones sobre este diagnóstico. Este manual indica que el trastorno antisocial de la personalidad o el psicópata se manifiesta por tres o mas de los siguientes hechos o señales: la persona incumple continuamente con las normas sociales, engaña a otros por placer o dinero, es impulsiva, se muestra irritable y/o agresiva, presenta una desatención de la seguridad propia o del otro, es constantemente irresponsable y muestra una ausencia de remordimiento.

Según un estudio titulado El trastorno antisocial de la personalidad en personas institucionalizadas en Puerto Rico: Estudio de casos, en general, las definiciones y descripciones de un psicópata tienen en común varias señales: deficiencias en la habilidad de comprender las emociones de otras personas, falta de sentimientos de culpa, ausencia de temor y su incapacidad para establecer relaciones afectivas con los demás. En consecuencia, las personas que padecen esta condición mental están más propensos a cometer actos violentos y crímenes que atentan contra la seguridad social.

Sobre este tema, Hernández Gómez aclaró que “una condición de salud mental no tratada de la forma correcta puede representar peligrosidad tanto para la persona que la vive como para aquellos a su alrededor. Sin embargo, debemos desmitificar el hecho de que todas las personas con trastornos de salud mental severos son peligrosas o delictivas. Hay una realidad, y es que no podemos negar el hecho de que ciertas condiciones representan mayor peligrosidad o riesgo al no tratarse, mas aún aquellas que cuentan con una fase aguda de sus síntomas”.

El origen del trastorno antisocial de personalidad tiene varias explicaciones. Hernández Gómez manifestó que “los estudios revelan que estas personas tienen menos activas ciertas áreas del cerebro, específicamente aquellas que se cree son responsables de la regulación emocional y el control de impulsos. Esto último, podría guardar relación con la falta de empatía que manifiestan estas personas, la des-regulación de sus sentimientos y/o emociones e inhabilidad de desarrollar habilidades de socialización adecuadas”.

También, se cree que el trastorno de la personalidad antisocial pudiera estar relacionado a factores genéticos, traumas de la infancia, exposición a situaciones de estrés o angustia y/o alteraciones en el patrón de conducta a temprana edad.

Los psicólogos tienen herramientas especializadas para trabajar con diferentes problemáticas y ofrecer diagnósticos.

“Una de las herramientas más utilizadas por los psicólogos son las pruebas de evaluación y medición. A través de estas pruebas, se miden diferentes áreas del paciente desde sus habilidades, aptitudes, cogniciones y pensamientos, coeficiente intelectual y educativo y los trastornos de la personalidad”, explica Hernández Gómez, quien posee un bachillerato en trabajo social y una maestría en psicología.

Algunas de esas pruebas especializadas la prueba del Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota (MMPI)en la cual persona debe elegir entre verdadero o falso según si se identifica con la afirmación o no- y la prueba Rorschach que consiste en evaluar la personalidad a través de la interpretación de 10 láminas en las que aparecen figuras simétricas.

Hernández Gómez destaca que el tratamiento de pacientes con el trastorno antisocial de personalidad depende de la situación particular de cada persona, su deseo de participar en el tratamiento y la gravedad de los síntomas que presente. La terapia puede incluir, por ejemplo, manejo de la ira y la violencia, tratamiento por abuso de sustancias y tratamiento para otras afecciones de salud mental que estén relacionadas a su condición.