Durante el último año a comunidad LGBTQ+ de Puerto Rico ha demostrado una resistencia organizada y una capacidad de avance que se ha traducido en acciones concretas de progreso social y político significativo, aunque no se refleja en las leyes.

“Aunque no ha habido logros legislativos recientes, sí hemos tenido grandes avances desde el activismo, la visibilidad y la organización comunitaria”, destacó Pedro Julio Serrano Burgos, presidente de la Federación LGBTQ+ de Puerto Rico, en entrevista sobre los logros y retos de la comunidad desde el Orgullo 2024.

Entre los logros, subrayó la reciente decisión del Tribunal Federal para el Distrito de Puerto Rico que permite a personas no binarias puedan corregir sus certificados de nacimiento con el marcador “X” como uno de los hitos más importantes. 

“No fue un logro legislativo, sino del activismo judicial, impulsado por seis demandantes que hicieron valer sus derechos. Eso es enorme”, afirmó. Añadió que este avance es una victoria dentro del sistema judicial que contrasta con el estancamiento en la legislatura local.

Por su parte, Alejandro Santiago, trabajador social y defensor de los derechos humanos, resaltó el aumento en el acceso a servicios de salud para personas transgénero. En los últimos cuatro años, más clínicas ofrecen terapias hormonales cubiertas por Medicaid, fundamentales para la afirmación de género y la salud integral de esta población. También destacó los esfuerzos para capacitar a la Policía en intervenciones respetuosas hacia personas trans. 

Sin embargo, alertó sobre amenazas a políticas inclusivas en universidades públicas, como el acceso a baños sin género. 

“Ya hay instituciones que están echando para atrás”, lamentó.

Serrano agregó iniciativas como Waves Ahead, que ofrece servicios de salud mental gratuitos desde una perspectiva afirmativa. “Todavía no es suficiente, pero sí representa una mejoría respecto a años anteriores”, indicó.

Además, se han dado pasos positivos en la capacitación del personal policial para promover un trato más respetuoso y seguro hacia las personas trans, con el objetivo de disminuir la violencia institucional, precisó Santiago.

También valoró la creciente visibilidad de la comunidad LGBTQ+ en espacios públicos y culturales, lo cual contribuye a derribar prejuicios y educar sobre diversidad sexual y de género. El aumento en la participación de personas LGBTQ+ en eventos, medios y política local es un signo positivo de inclusión y representación.

Otro punto destacado fue la fortaleza de las redes de apoyo dentro de la comunidad, incluyendo la colaboración entre activistas, organizaciones y la diáspora puertorriqueña. Este trabajo conjunto permite visibilizar las luchas y brindar recursos y acompañamiento a quienes enfrentan discriminación o violencia.

Asimismo, un avance clave ha sido la consolidación de la Federación LGBTQ+ de Puerto Rico, una coalición sin precedentes que reúne a más de 100 organizaciones aliadas, mencionó Serrano. “Es una muestra clara de unidad para enfrentar políticas discriminatorias y luchar por la equidad. Nunca antes habíamos estado tan organizados”, sostuvo.

Serrano resaltó también la conexión de Puerto Rico con movimientos internacionales, especialmente en Latinoamérica.

 “A pesar del colonialismo y los recursos limitados, somos ejemplo de resistencia. Puerto Rico sigue en pie de lucha, demostrando que no vamos a retroceder. Tenemos voluntad, organización y espíritu de combate”, concluyó.

A nivel internacional, Tailandia, Grecia y Liechtenstein legalizaron el matrimonio igualitario; Namibia despenalizó las relaciones homosexuales, y 19 estados en México prohibieron las terapias de conversión. Además, surgieron campañas como la del Orgullo de Oslo, que destacan la importancia de la visibilidad cotidiana.

De igual manera, las celebraciones del Orgullo se expanden cada vez más en Puerto Rico, simbolizando este despertar colectivo, afirmó Serrano. “Pasamos de una sola marcha a más de 20 celebraciones por toda la isla. Eso es visibilidad, resistencia y afirmación en cada rincón del país”, destacó, subrayando el aumento del activismo juvenil y el papel de las nuevas generaciones.

Persisten retos y amenazas para la comunidad LGBTQ+

Aunque persisten retos como los asesinatos de personas trans y la aprobación de leyes como la de “libertad religiosa”, que según Serrano “permite discriminar bajo ese disfraz”, la comunidad ha logrado frenar la mayoría de las medidas anti-trans propuestas. “Eso demuestra que hay una lucha activa y efectiva, aunque la legislatura actual sea más hostil”, explicó.

En esta línea, Santiago recalcó que los desafíos estructurales y políticos siguen marcando la agenda. 

“Es complicado hablar solo desde el 2024”, explicó, señalando que muchos cambios responden a dinámicas de cuatrienio.

Entre los traspiés, recordó el fracaso del Proyecto del Senado 485, una medida legislativa propuesta para el cuatrienio 2021-2024 que buscaba establecer una carta de derechos para personas LGBTQ+ y “no prosperó”. También mencionó que el cambio en el marcador de género en los certificados de nacimiento ha generado debates y avances limitados. 

“Ese cambio legal ha sido importante, pero aún queda la duda de si aplica solo a quienes demandaron originalmente”, añadió.

Serrano añadió que, aunque el Proyecto del Senado 427, que buscaba prohibir la discriminación por orientación sexual e identidad de género en la vivienda para personas mayores, fue aprobado por ambas cámaras en el cuatrienio anterior, terminó muriendo luego de que el gobernador Pedro Pierluisi le añadiera enmiendas que eximían a entidades de fe. Aun así, dijo, “fue un logro que se aprobara con mayoría absoluta. Eso deja una base para futuros intentos”.

Santiago también denunció el avance de lo que llamó un “conservadurismo violento”, con proyectos legislativos que atentan contra el derecho a la identidad, la adopción por parte de parejas LGBTQ+ y el acceso a terapias hormonales. “El ataque es por todos los frentes: familia, dignidad, oportunidades”, advirtió.

La diáspora puertorriqueña, especialmente en EE.UU., ha tenido un rol clave apoyando financieramente a organizaciones en la Isla, afirmaron ambos. 

“La historia de nuestra comunidad ha sido de autogestión. La diáspora ha financiado servicios cuando el Gobierno invisibilizaba”, dijo Santiago.