Más que compartir fotografías de viajes lujosos, recibir invitaciones exclusivas y ganar popularidad por la cantidad de seguidores, el rol de ser creador de contenido e influencer en estos días implica muchos retos a la salud mental.

Para muestra de esto, el caso de la venezolana Eleonora Pons Maronese, mejor conocida como Lele Pons y una de las influencers más famosas en todo el mundo, cuya popularidad comenzó en el 2015 con la desaparecida aplicación para teléfonos inteligentes Vine y que, hasta ahora, la ha llevado alcanzar más de 40 millones de seguidores en la plataforma social Instagram

 

Sin embargo, pese a la fama y las diferentes oportunidades que ha logrado para su carrera, destacándose como actriz y cantante, Pons reveló que sufre depresión por causa del acoso cibernético y la presión de las redes sociales. 

A través de su documental The Secret Life of Lele Pons hizo pública su situación y además dio a conocer su padecimiento del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), Síndrome de Tourette y Déficit de Atención con Hiperactividad.

Pons, al igual que otros jóvenes que dedican sus vidas a crear material para el mundo digital, no solo exponen su privacidad y están propensos a la crítica e incluso intimidación, además, batallan -muchas veces en silencio- contra el estigma existente en relación con la salud mental.   

De acuerdo con estudio un realizado por la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins University y publicado en la revista médica JAMA Psychiatry, los jóvenes que pasan más de 3 horas al día en las plataformas sociales, pueden tener mayor riesgo a enfermedades de salud mental, tales como trastornos de ansiedad, angustias y depresión. 

Como detonantes de esto, según el psicólogo clínico puertorriqueño, Amidcar J. Matos, se encuentran los comentarios y señalamientos negativos constantes, así como la burla que reciben por parte de algunos usuarios. 

“Son burlas constantes que provocan que la persona comience a aislarse y entrar en una depresión. Cuando atacas esos puntos, dependiendo de las características de personalidad, fortalezas y debilidades, el individuo puede llegar hasta atentar contra su vida’’, señaló. 

El doctor dijo que las personas que comparten cada detalle de sus vidas en estas herramientas sociales pueden, incluso, ser el objetivo de ciberacosadores y criminales

Además, el hecho de compararse con otros creadores de contenido y figuras del Internet tiene un impacto negativo para la autoestima y la imagen corporal de estos jóvenes y adultos. 

“Estamos hablando del potencial de riesgo y daño a una persona a través de las redes sociales. Los influencers tienen la capacidad de influenciar en una persona, pero debemos hablar también del otro lado de la moneda’’, contó el doctor. 

La vida de un influencer tras bastidores

Al otro lado de esa moneda están precisamente ellos, ligados actualmente al estereotipo de vidas lujosas y perfectas. Pero, el trabajo de un creador de contenido puede llegar a ser retante y poco comprendido. 

Para la influencer puertorriqueña, Diana Otero, la vida tras bastidores es más complicada de lo que muchos creen, especialmente porque muchas personas no lo aceptan como un trabajo “real”.

“Es un juego mental bien heavy, porque no te puedes molestar porque alguien no te dio un like, pero este es mi trabajo y a veces la gente no entiende que ese like puede ayudarme’’, explicó la joven, quien posee estudios en periodismo y relaciones públicas. 

“Entonces, la palabra influencer se presta para burlas, y no te voy a mentir, a veces me cuesta decir que lo soy, por el hecho de que la gente se burla’’, indicó.

A esto se le suma el tiempo que invierten en sus ideas, las grabaciones del contenido, la edición y finalmente la interacción con sus seguidores. 

Material que puede atraerle a muchos y ser motivo de críticas y hostilidad por parte de otros. 

“Es una industria en la que a veces uno quiere decir: “Ay, mira quiero salirme un tiempo de las redes’’. Pero no he podido hacerlo, porque siempre hay colaboraciones por más poco o mucho que sea. Así que decidí que los fines de semana no iba estar tan pendiente al teléfono, porque uno se tiene que coger un break’’, detalló. 

Con esto coincidió la locutora y creadora de contenido, Mónica Judith Cabrera, quien hizo énfasis en que muchas veces se subestima el rol de estos.

“El que no sabe, subestima lo que es crear contenido. Se creen que es un vacilón y un chiste, pero en realidad es toda una producción.  Es crear la idea, buscar el lugar para grabar, si necesitas un producto o no, son tantos elementos que a veces es estresante que la gente no comprenda eso’’, describió.

Cabrera, quien enfoca su plataforma en viajes y turismo local e internacional, mencionó que existe una confusión entre lo que es influenciar a otros y poseer muchos seguidores.

“Hay gente que llama a algunos influencers porque los sigue mucha gente, pero en realidad es que, positivamente, no influye en nada. Muchas veces tienen muchos seguidores porque arriesgan sus vidas y hacen cosas que no son positivas. Eso para mí, no es ser influencer. Por eso yo prefiero decir que soy creadora de contenido’’, expresó.

Cabrera aseguró que, ante las exigencias actuales de los cibernautas y el incremento del uso de las redes sociales, es importante crear un balance y anteponer la salud mental.  

“Está bien que hablemos de la salud mental y entender que las redes sociales no lo son todo. No dejar que estas te dominen’’, concluyó. 

Si bien tener un espacio significativo en el mundo virtual parece una tendencia en estos días, es preciso recordar que los excesos pueden tener consecuencias. La organización UNICEF comparte sus recomendaciones para hacer un buen uso de las plataformas.  

En primer lugar, apunta a utilizar las redes sociales como herramientas para promover el bienestar y la salud mental.

Asimismo, alejarse por periodos de tiempo del celular o la computadora y evitar caer en la acción del doomscrolling, que se caracteriza por el consumo exagerado de información negativa.

Por otro lado, tener en consideración el estar presente y compartir en la vida “real” con los seres queridos, amigos y conocidos.  

Finalmente, evitar compartir información privada en estas redes, ya que esto podría poner en juego su seguridad.