Los casos del virus Oropouche (OROV) siguen en aumento en la región de las Américas, por lo que el Departamento de Salud de Puerto Rico emitió recientemente un aviso a los hospitales y profesionales de la salud locales para prestar atención a la situación.
Más de 8 mil casos ya se han reportado en Brasil, Perú, Bolivia, Colombia y la vecina Cuba, a raíz del arbovirus, detectado por primera vez en 1955.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), entidad que desde finales de julio advertía de lo que podía ser una inminente preocupación epidemiológica global, el virus se transmite por la picadura del insecto Culicoides Paraensis, también conocido como jején. Además, mediante el mosquito Culex Quinquefasciatus, con presencia en la Isla.
Los síntomas de este virus son fiebre repentina, dolor de cabeza, dolor muscular, articular, vómitos y otros que pueden llevar a complicaciones hemorrágicas, neuroinvasivas e implicaciones sobre un feto, destaca la OPS.
De acuerdo con el doctor Lemuel Martínez Bonilla, infectólogo, el flujo de viajes entre Puerto Rico y estas regiones representa una preocupación, pues es preciso recordar la llegada del virus Chikungunya y el Zika a nivel nacional.
De hecho, el historial de viaje de un paciente es esencial a la hora del diagnóstico.
El periodo de incubación del virus es de tres a 10 días.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades emitieron una alerta de viajero, nivel 2, para Cuba y, nivel 1, para América del Sur, debido al nivel de actividad del virus OROV en estas áreas.
En Puerto Rico, por ejemplo, el Departamento de Salud reitera la existencia actual de una actividad arboviral muy alta, cuyas condiciones ambientales, como las lluvias abundantes y las altas temperaturas, pueden dar paso a la propagación del virus.
Precisamente, la doctora Cruz María Nazario, epidemióloga y catedrática en el Recinto de Ciencias Médicas, reitera que, actualmente, el dengue, por ejemplo, ha incrementado hasta un 400 por ciento, en comparación con esta misma fecha, el año pasado.
Lo que es de preocupación, pues este virus es transmitido por vectores.
“Nosotros tenemos viajes por aire y por puertos. Estamos tan cerca de lugares como República Dominicana, que la semana pasada reportó 33 muestras positivas de Oropouche”, comentó la doctora Nazario a Es Mental.
Por su parte, la principal oficial de epidemiología, Melissa Marzán, a través de un comunicado de prensa, ha recomendado a los proveedores de salud que, ante cualquier sospecha por OROV, se notifique con inmediatez con el fin de mitigar la propagación.
Otros efectos del Oropouche sobre la población
Martínez Bonilla detalló que el oropouche también puede manifestarse mediante leucopenia, con una baja en las células blancas y que provoca sangrado clínico.
Mientras que, en mujeres embarazadas, puede darse una transmisión materno-infantil y efectos significativos sobre el feto. Este particular sigue bajo investigación.
En un estado de Brasil, llamado Pernambuco, se documentó la muerte de un feto tras los síntomas del virus durante la semana 30 de gestación.
No obstante, la epidemióloga explicó que este caso, en particular, se sigue estudiando, pues ocurrió en una zona dedicada a la agricultura, cuyas teorías se dividen entre si los efectos del feto se dieron realmente por este nuevo virus, por zika o por las cantidades significativas de pesticidas y otros químicos.
“En esta misma región también hay una mujer que el bebé nació con microcefalia y todavía se está investigando”, sostuvo.
De otra parte, los pacientes pueden tener relapso de los síntomas y en muchos casos parece que mejoran, pero pueden volver a experimentarse.
“A medida que hay más casos, estamos viendo las complicaciones”, argumentó el doctor Martínez Bonilla.
“Por eso es importante entender que esta enfermedad emergente está cogiendo paso y debemos saber las medidas de prevención”, agregó.
El doctor señaló que no se debe entrar en una histeria colectiva si se lleva a cabo la prevención adecuada.
Como lo es el uso de repelente, eliminar objetos que puedan acumular agua en patios o zonas al área libre, evitar viajar a las regiones mencionadas y sobre todo reportar los síntomas a los profesionales de la salud.
“Lo más importante ahora es orientarse y no entrar en crisis. Hemos sido exitosos con las recomendaciones para evitar otras enfermedades. Si no tiene que viajar, no lo haga”, señaló.
Recordó a la ciudadanía que no existen vacunas contra estos virus.
Por su parte, la epidemióloga aconsejó a la ciudadanía que, ante las lluvias, se preste atención a los envases con agua acumulada.
Y que los municipios con programas de desperdicios o entidades especializadas en esto también deben velar por el bienestar de las personas y vaciar todo aquello que almacene agua.
“A veces pensamos que esto no va a llegar a Puerto Rico, pero una vez existe la posibilidad de que llegue aquí una persona contagiada, tenemos un vector en la Isla (un maje, un mosquito)”, concluyó.




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