El Centro para el Control y para la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) vigila de cerca las variantes B.1.1.7, B.1.351 y P.1.

En Puerto Rico, ya se han identificado la variante P.1 y la B.1.1.7, además de la B.1.429, según informó el Departamento de Salud.

 

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El biólogo molecular y celular, Miguel P. Méndez González, recomendó que se le debe prestar atención a la variante B.1.351 encontrada en Sudáfrica debido a que ha mostrado ser más resistente a las vacunas que las otras dos variantes.

Méndez González explicó que la variante B.1.351 ha mostrado múltiples mutaciones en sus picos de proteína, lo que ha alarmado a los científicos. De acuerdo con el CDC, los científicos han monitoreado a esta variante a través de análisis genéticos debido a que el coronavirus se introduce a las células e infecta al organismo a través de estos picos. Las vacunas deben su efectividad a esta parte del virus.

Lo que se ha encontrado es que estos picos han variado durante mutaciones del virus. Estas mutaciones son constantes y usuales, explica el CDC. Ciertas variantes mueren inmediatamente tras surgir mientras que otras se contagian y se perpetúan como ocurrió con la B.1.1.7, la B.1.351 y la P.1.

Las variantes que logran sobrevivir se transforman en cepas, explicó el biólogo molecular y celular. Las variantes se convierten en cepas cuando desarrollan síntomas distintos a los del virus original. Esto marca la diferencia versus las variantes.

Méndez González agregó que, hasta el momento, no ha surgido una nueva cepa del COVID-19.

Pese a que es poco probable que las variantes del virus sean resistentes a las vacunas contra el COVID-19, no es imposible, aseguró.         

Lo que los científicos han aconsejado a la población es que todos se vacunen porque entre más variantes surjan, menos eficaces serán las vacunas, agregó.  

“El virus muta una vez está en un huésped”, explicó. “Entre más personas el virus infecte y más tiempo tenga para reproducirse, más serán las probabilidades de que el virus siga mutando y generando nuevas variantes”.

Las otras dos variantes a las que el CDC mira de cerca son la B.1.1.7 y la P.1.

Hasta el momento, se ha encontrado que la B.1.1.7, identificada en el Reino Unido en otoño del 2020, tiene mayo rapidez al propagarse. El CDC también cree que tiene un mayor riesgo de mortalidad, aunque aún no está confirmado. 

En cuanto a la variante P.1, esta ha mutado de tal manera que es más complicado que sea reconocida por los anticuerpos humanos. Esta variante se identificó por primera vez en viajeros provenientes de Brasil sometidos a las pruebas de detección de rutina en un aeropuerto de Japón a principios de enero.

Estas dos variantes, al igual que el B.1.351, han sido encontradas y confirmadas en Estados Unidos.

No tan cerca la inmunidad de rebaño

La bioestadística y epidemiología, Cruz María Nazario Delgado, explicó que la inmunidad de rebaño se alcanzará cuando el mundo entero la haya logrado. No solo cuando ocurra en Puerto Rico.

“Una vez que en [ciertos] lugares siga la propagación activa (…), nosotros siempre vamos a estar al margen de que pueda llegar una persona de ese lugar con esa variante, y entonces, tengamos de nuevo conglomerados de casos asociados a esa nueva variante”, expresó.

La epidemióloga recordó que vacunarse contra la COVID-19 no evitará los contagios, acotó, sino que reducirá la gravedad de los síntomas del virus en caso de contraerlo.  

“Tenemos que quitarnos de la mente que con vacunar a una comunidad se detiene la pandemia”.

Nazario Delgado también recalcó que vacunarse contra el COVID no es efectivo en todas las personas, aunque las vacunas disponibles tienen una alta efectividad. Esto podría pasar si la persona tiene un sistema inmunológico débil que no reacciona a la vacuna, o porque sencillamente no desea vacunarse. Por esto, todavía es importante mantener las reglas de higiene y de distanciamiento social.

Múltiples vacunas disponibles

Hasta el momento, el CDC ha validado el uso de tres vacunas. Estas son fabricadas por las farmacéuticas Pfizer-BioNTech, Moderna y Johnson-Johnson/Jansen. Las vacunas de AstraZeneca y de Novavax se encuentran en la tercera fase de ensayos clínicos, donde son probadas en miles de personas para determinar su eficacia y seguridad.

 La vacuna de mayor efectividad a la fecha es la de Pfizer con cerca de un 95%.