Teniendo en cuenta que no todas las parejas son cisgénero ni heterosexuales, y sin deseos de reproducir estereotipos en cuanto a lo que consiste un hombre y una mujer emocionalmente, es importante reconocer que aún existen valores asociados al género que producen matices a la hora de resolver conflictos y manejar situaciones de pareja.
A partir de esta mirada, ¿qué es lo que los hombres no entienden de las mujeres, y viceversa? Según un artículo del Dr. Weiss, los hombres y las mujeres a veces ven el mundo de manera diferente, se comportan de manera adversa y sienten de manera distinta. Estas diferencias son en gran medida aprendidas en lugar de innatas. Estas discrepancias influyen mucho a la hora de manejar los conflictos.
“Las parejas que asumen que su pareja piensa de la misma manera que ellos, a menudo generan conflictos”, expresó la psicóloga Vimari Vega Ríos en relación a las diferencias principales entre ambos géneros.
Por su parte, la consejera psicológica Rosa Nieves Maldonado añadió que los conflictos en las parejas surgen cuando las necesidades de uno de los miembros no se están viendo cumplidas, específicamente cuando no hay una comunicación efectiva.
Nieves Maldonado alertó que si no se dialoga, van a seguir surgiendo nuevos conflictos, como la disminución de afecto, menos tiempo como de calidad en pareja, la baja o ninguna actividad sexual, problemas económicos, dificultad para establecer límites familiares y con amistades.
¿Qué los hombres y las mujeres no entienden del otro y cómo les afecta?
Según Vega Ríos, una de las cosas más importantes que las mujeres no entienden sobre los hombres es cómo a veces pueden tener miedo en las relaciones íntimas con mujeres. Mientras, los hombres no entienden sobre las mujeres que la mayor parte de lo que hacen éstas en la relación refleja sus esfuerzos por acercarse y sentirse más conectadas.
Los varones a menudo temen ser inadecuados emocional, interpersonal y sexualmente. Son amantes estereotípicamente egocéntricos, pero en las encuestas, éstos dicen que complacer a su pareja es lo más importante, continuó Vega Ríos. Complacer a sus parejas no es solo una expresión de generosidad, sino también una indicación de la fuerte necesidad de los hombres de ser validados a través del acto sexual, expresó la experta.
En cambio en algunas relaciones, las féminas a menudo se sienten insatisfechas con el nivel de intimidad en sus relaciones y se acercan a su pareja con sus ideas para pasar tiempo juntos, especificó Vega Ríos.
El hombre tiende a ser más genitalizado que la mujer y es más frecuente que tienda a iniciar la relación sexual con la penetración, dijo Vega Ríos. Por otro lado, la mujer suele ser más sensible a otros estímulos y, por eso, disfruta mucho más que los hombres de las caricias previas por diversas partes del cuerpo, subrayó. Consecuentemente, tiene una alta sensibilidad en áreas más externas, como el comienzo del clítoris.
Los especialistas señalaron que la respuesta sexual en las mujeres está más asociada a recuerdos, fantasías y sensaciones ligadas a su parte emocional y táctil, mientras que en los hombres está más ligada a imágenes visuales.
“El problema es que en la socialización y crianza a los hombres se les enseña a sentirse responsables de las mujeres, por lo que cada vez que una mujer expresa algún tipo de infelicidad, los hombres a menudo lo escuchan como una crítica o como una acusación de su insuficiencia como hombre”, mencionó Vega Ríos al explicar la raíz de la situación.
Por esta razón, es común que muchos hombres se alejen para protegerse cuando escuchan una queja de insatisfacción por parte de la otra persona.
Mientras, las mujeres a menudo interpretan el retraimiento de los hombres como evidencia de su falta de interés en estar cerca. Como resultado, se vuelven más emocionales y persiguen más a su pareja, lo que solo hace que los hombres se retraigan aún más hasta que la pareja se encierra en un patrón creciente que deja a cada uno de ellos sintiéndose frustrado y solo. Esta dinámica se llama distancia y persecución (pursuer-distancer dynamic) y se puede dar en ambas direcciones tanto en hombres como en mujeres.
Asimismo, otra diferencia que marcó Vega Ríos es que las mujeres en situaciones de conflicto no tienden a expresar afecto con base en nuestros datos, y probablemente se reserven dichas expresiones para las situaciones de armonía. Por el contrario, los hombres intentan paliar el conflicto con más frecuencia con manifestaciones de afecto, con base en nuestros datos, y probablemente son menos afectuosos que las mujeres en periodos de armonía.
Nieves Maldonado coincidió con Vega Ríos al establecer que muchos de los problemas vienen de la niñez. Enfatizó que es necesario continuar deconstruyendo la masculinidad. Se les enseña desde pequeño a reprimir sus emociones, a ser duros, a ser fuertes, a no llorar, pero los hombres lloran, sienten, aman, tienen emociones, entre otras emociones iguales a las mujeres. Incluso, pueden comunicarse si adquieren las herramientas adecuadas.
Dentro de los posibles ejemplos donde los estilos de crianza se pueden ver reflejados es en el control. En esta línea, Nieves Maldonado comentó que los hombres suelen tener mayor dificultad a ceder el control a las mujeres, aspecto que se ve bien marcado en los aspectos económicos y que suele ver en su experiencia profesional con frecuencia. Por este motivo, recordó que la toma de decisiones tiene que ser en conjunto. Es decir, debe de haber espacio para la opinión y participación de ambos lados.
Mientras, también Vega Ríos señaló que existen algunas diferencias entre hombres y mujeres en la forma en que enfrentan las separaciones de pareja. Entre ellas, las mujeres parecen sentirse más cómodas confrontando sus sentimientos de pérdida. A su vez, los hombres tienden a evitar el duelo, la rumiación y el proceso centrado en la pérdida, prefiriendo enfocarse en estrategias que les ayuden a restaurar sus vidas. Estas diferencias sugieren que las mujeres, al estar más orientadas hacia los aspectos emocionales, mientras que los hombres, que evitan las emociones, se centran más en las tareas y los desafíos relacionados con la restauración de sus vidas.
A pesar de todo, Vega Ríos explicó que, en los últimos años, hay estudios que no han encontrado diferencias significativas entre géneros al estudiar la separación. Los datos sugieren que hay una considerable superposición entre hombres y mujeres en cuanto a las estrategias de afrontamiento que eligen. Tanto hombres como mujeres buscan interactuar a nivel social después de la ruptura y de esa forma, tratar de distraerse.






