Hacer yoga tiene beneficios tanto para la salud física como para la emocional, asegura la doctora Irma Torres Rivera, psicóloga clínica y yogui. 

En el 2013, mientras completaba su grado doctoral en psicología, Torres Rivera enfrentaba problemas del sueño y eso fue lo que la acercó a esta práctica milenaria con origen en la India. Desde ese entonces no se ha apartado de ella y la integra a su práctica profesional. 

“Vivimos una época maravillosa donde tenemos la oportunidad de tener muchas herramientas científicas que nos permiten el impacto del yoga en muchos niveles, incluyendo los beneficios para diferentes aspectos de nuestra salud”, comenta Torres Rivera, quien en el 2013 participó de una conferencia en Estados Unidos sobre el impacto neurofisiológico del yoga.

El yoga es una práctica que combina posturas y movimientos físicos armonizados con técnicas de respiración profunda y meditación que activan y relajan el cuerpo y la mente. Particularmente, “la neurociencia nos deja ver que la práctica del yoga, al igual que otras prácticas relativas [como el mindfulness o la atención plena], forman parte de lo que son las estrategias que ayudan a una respuesta de relajación”, expresó la psicóloga clínica. 

La neurociencia es la disciplina que estudia el sistema nervioso, teniendo en cuenta sus funciones, su estructura y otros aspectos. De este modo ayuda a explicar diversas características de la conducta y de los procesos cognitivos. 

Según el National Center for Complementary and Integrative Health, “de 14 estudios recientes (con un total de 1,084 participantes) que evaluaron los efectos del yoga en los aspectos positivos de la salud mental, 10 estudios encontraron evidencia de beneficios, como mejoras en la capacidad de recuperación o el bienestar mental general”.

En primer lugar, se evidenció que el yoga puede reducir el estrés. 

“El estrés no es malo. Lo necesitamos para sobrevivir y manejar situaciones, pero la sobrecarga del estrés a nivel neuropsicológico es la que crea un impacto negativo en nuestra salud física y mental”, explica Torres Rivera. 

Añadió que cuando hay una sobrecarga de estrés los músculos se tensan, se acelera el corazón, se produce cansancio excesivo, pérdida de sueño, ansiedad y se afecta la memoria. Por su parte, “el yoga va a facilitar que nosotros podamos iniciar la relajación en nuestro cuerpo, bajando los niveles de estrés y ayudándonos a responder a nuestros estresores cuando hay un peligro real sin que estos signos [de estrés] se activen”, explicó la doctora. 

De esa manera, el yoga también facilita la conciliación del sueño. Esta es la razón principal por la que Torres Rivera confiesa que se enamoró del yoga. 

“El yoga definitivamente me apoyó, entre otros cambios que hice en mi vida, a poder conciliar el sueño, ser una persona mucho más productiva y alcanzar mis metas”, manifestó. 

Asimismo, entre sus pacientes “es bien común escuchar que personas que están en la práctica del yoga duermen mejor y se sienten más relajadas”.

Según Torres Rivera, la sobrecarga de estrés también puede afectar las relaciones interpersonales. 

“Hacer yoga permite tener un espacio para liberar y manejar el estrés, respirar y generar confianza, por lo que definitivamente tiene un impacto positivo en nuestras relaciones interpersonales. Vamos a poder estar más relajado para enfrentar estas relaciones”, dijo. 

“Es importante reconocer que lo que estoy compartiendo [sus conocimientos y experiencias sobre el yoga] es desde la perspectiva occidental de los beneficios que se han podido evidenciar a través de la neurociencia”, aclara la profesional de la salud mental. Sin embargo, en países de occidente, como la India y Asia, esta práctica se emplea para manejar distintas condiciones de salud. 

Por su parte, el National Center for Complementary and Integrative Health, señala que en una encuesta realizada en el 2012 reveló que el 94 por ciento de los adultos norteamericanos que practicaban yoga lo hacían por razones relacionadas con el bienestar, mientras que el 17.5 por ciento lo hacía para tratar una afección de salud específica. Los resultados suman más del 100 por ciento porque algunas personas informaron haber hecho ambas cosas. Asimismo, el NCCIH destaca que el yoga ayuda a regular el metabolismo y perder peso, a aliviar los síntomas de la menopausia, a aliviar dolores crónicos y dejar de fumar y/o tomar alcohol.

“El yoga nos demuestra que no podemos ver la salud física y la salud mental como elementos separados. La evidencia científica comprueba que los beneficios del yoga tienen primero un impacto en la parte física, que a su vez, tiene un impacto en la parte emocional o salud mental”, señaló Torres Rivera.

No obstante, “una postura de yoga no va a resolver el problema de una persona con un trastorno clínico”. Torres Rivera destaca la importancia de buscar ayuda profesional y de utilizar el yoga como un complemento a la psicoterapia.