Los efectos positivos y negativos de psicodélicos en los usuarios puertorriqueños han comenzado a documentarse a nivel clínico gracias a un estudio lanzado desde la Escuela de Medicina de Ponce (PSM, por sus siglas en inglés).  

Alucinaciones sensoriales, trastornos de la percepción del tiempo, síntomas físicos como palpitaciones, temblores, calor y frío, exaltación de sentimientos, y una mayor autoconciencia, figuraron entre las experiencias reportadas por los participantes. Sin embargo, la sensación más común reportada fue adquirir mucha energía y que la experiencia provocada por el psicodélico consumido fue una significativa en su vida.

El estudio, presentado la semana pasada durante la convención anual de la Asociación de Psicología de Puerto Rico (APPR), fue realizado por el alumno de la PSM Christian J. Crespo Rodríguez y otros expertos, incluyendo el doctor Jonathan Echevarría Marrero, quien recopiló información sobre los efectos positivos y negativos de consumir los psicodélicos.

La investigación sirvió como respuesta a la falta de evidencia sobre el impacto de los psicodélicos en el área clínica del país y proveyó información sobre los beneficios médicos de las sustancias psicoactivas y las consecuencias del consumo sin educación.

El interés por la indagación sobre el tema, por el estudiante Crespo Rodríguez y el especialista Echevarría Marrero, partió de varios estudios científicos realizados por profesionales en el campo de la ciencia y el psicoanálisis, según dijeron.

Uno de los trabajos investigativos tomó como sujeto de estudios a 70 personas con dependencia a las substancias alcohólicas, quienes participaron en 14 sesiones de terapia motivacional y se les suministró psilocibina, una sustancia proveniente de hongos que produce alucinaciones.

Luego de la primera semana consumiendo una dosis controlada del alucinógeno, los sujetos de estudio disminuyeron sus hábitos de alcohol y ya no sentían la urgencia por ello. 

Otros trabajos, igualmente, concluyeron en cambios de ánimo en pacientes de cáncer con síntomas de ansiedad y depresión. En este caso, los participantes de la investigación vivieron cambios en la calidad de vida y su sentido, sintieron un fuerte optimismo y su ansiedad, por el riesgo mortal de la enfermedad, decreció.

Más aún, la sustancia también se puso en práctica como posible solución a la adicción de fumar nicotina. Un estudio encontró que, después de un año el 67% de los participantes se mantuvo en abstinencia de consumir cigarrillos. En otro estudio se encontró que el 80% abandonó este vicio. 

¿Qué son los psicodélicos?

La palabra psicodélicos viene de la palabra “psyche”, que significa revelación o manifestar. 

Según el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA por sus siglas en inglés), tales sustancias alteran la percepción, los pensamientos y los sentimientos. 

Entre los efectos de consumirlo, los más comunes son distorsiones profundas en la visualización de la realidad y alucinaciones.

Aquellos más comunes son: ayahuasca, dimetiltriptamina (DMT), dietilamida del ácido lisérgico (LSD), peyote o mescalina y psilocibina. 

Posibles efectos en la actividad cerebral

Según el experto Crespo Rodríguez, las sustancias psicoactivas provocan «entropía», es decir, un estado de soñar también llamado melantrópico. 

Específicamente, el impacto recae en los receptores cerebrales, afectan la actividad y conexión en regiones del cerebro cruciales para el procesamiento autorreferencial.

Sin embargo, el uso de tales sustancias tiene la capacidad de recalibrar experiencias de vida del consumidor y crear una mayor flexibilidad cognitiva. 

Además, el consumo de estas pudiese establecer la conectividad entre partes cerebrales que no acostumbran a comunicarse durante el periodo de uso.

Riesgos de consumo no controlado

De no tener supervisión, ni la debida educación para saber la dosis necesaria la experiencia entrópica, pusiese resultar en una pesadilla.

Algunos de los posibles efectos son: un mayor deterioro en condiciones de salud mental o en desórdenes psicóticos. 

Otra manera en la que puede tener consecuencias en el balance emocional de la persona es exaltando sentimientos como: miedo, pánico y confusión. 

También, puede causar aumentos en la presión sanguínea o dependencia psicológica.

Hallazgos de la investigación

La investigación fue realizada entre personas de los 21 a 54 años, en su mayoría hombres solteros quienes cursaban su bachillerato. 

En el estudio, 10 de los 35 de los participantes sostuvieron que padecían de condiciones de salud mental o física. Entre las horas de duración de la sustancia hubo respuestas variadas que concluyeron entre las 6 a las 9 horas o más.  

Más de la mitad de los sujetos de estudios reportó haber consumido 10 veces o más tales sustancias previo a la investigación, que la experiencia fue con compañía y previamente planificada.

Dentro de los efectos, las personas notaron tener alucinaciones que incorporaban su tacto, audición y visión.   

Igualmente, entre las percepciones notificaron experiencias de trastorno del tiempo especificando que su realidad se movía con más lentitud o que no sentían el tiempo no pasaba. 

Algunas de las sensaciones físicas detalladas fueron: mayor frecuencia de los latidos del corazón, temblores corporales, calor, frío y sudor. No obstante, la sensación más común dentro de las experiencias examinadas fue adquirir mucha energía.  

Otros sentimientos experimentados

Los participantes del experimento expresaron sentir, en su mayoría, felicidad, euforia, amor y confianza. 

Además, los objetos de estudio declararon sentir una exaltación en los sentimientos de amistad, sorpresa y miedo.

La mayor parte de los participantes informaron haber tenido un mayor enfoque en la autoconciencia desarrollando ideas sobre asuntos personales como: su propósito y su relación con la naturaleza y el universo.

En casi su totalidad, los objetos de estudio aseguraron que fue una experiencia significativa en sus vidas y de mucha profundidad. 

El origen de los psicodélicos

A pesar de que existe evidencia del uso de sustancias tales como el peyote y hongos remontados en 5,000 años de antigüedad, la primera prueba clara del uso de sustancias psicodélicas fue en la práctica del chamanismo. 

En la historia de comunidades que practicaban el chamanismo, está documentado el uso de alucinógenos, extraídos de plantas, como medio de comunicación entre sus miembros y las deidades. 

A partir de los descubrimientos realizados culturalmente con el uso de los psicodélicos, en el 1938 Albert Hoffman sintetizó el LSD y le abrió las puertas a muchos estudios e investigaciones. 

El trabajo de Hoffman impulsó que entre 1950 y 1965 se hubiesen realizado alrededor de 1,000 artículos e investigaciones científicas iniciadas por profesionales interesados en profundizar sobre el tema.

No obstante, a través del conocimiento de tales sustancias impartió un uso que quedó estereotipado como perteneciente a los grupos ´hippies´. 

Poco después, la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) categorizó a los psicodélicos en la categoría uno bajo la ley de sustancias controladas. 

Sin embargo, en el 1990 se retomó el intento de acercarse a tales sustancias como opción de tratamiento médico para algunas condiciones y enfermedades. Igualmente, los especialistas en dichas investigaciones redescubrieron su potencial clínico.