El cáncer de mama es el cáncer más común entre mujeres jóvenes, subrayó la directora del Hospital del Centro Comprensivo de Cáncer de la Universidad de Puerto Rico, Lourdes Feliciano López.

A su vez, la oncóloga y hematóloga señaló que el cáncer de seno que es diagnosticado en una mujer joven, según su experiencia, tiende a ser uno más agresivo.

Sin embargo, la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés) y la Red Nacional Comprensiva de Cáncer (NCCN, por sus siglas en inglés) no recomiendan que las mujeres se hagan mamografías antes de los 40 años. 

Feliciano López aseguró que los médicos en Puerto Rico siguen las sugerencias de ambos entes mencionados. No obstante, aclaró que en el caso de mujeres que tienen un historial familiar de cáncer de este tipo a temprana edad, sí se invita al paciente a hacerse exámenes médicos desde 25 a 10 años previo a la edad en la que su familiar recibió su primer diagnóstico positivo.

De manera similar, la ASCO puntualizó que el riesgo de desarrollar cáncer de mama a los 30 años es de 1 en 227. Mientras, en el caso de mujeres con 60 años, el ente de profesionales de salud estableció que la probabilidad de generarlo es de 1 en 28. 

No obstante, Feliciano López aceptó que el no recomendar mamografías previo a las edades promedio según la ASCO, que son entre los 45 a los 50 años, impide el diagnóstico temprano de cánceres de mama. Incluso, comentó que este no es el único obstáculo, pues el seno de la mujer joven es más denso, lo que limita la sensitividad de esta prueba. 

En consonancia con lo establecido, la oncóloga planteó que entre las mujeres jóvenes se suelen ver más tumores negativos para receptores de las proteínas y sustancias que contienen las células del cáncer de mama como, por ejemplo, estrógeno, progesterona y Her 2. Esto implica que estas masas, además de ser más agresivas, limitan el tratamiento porque no se puede utilizar la terapia hormonal. 

Añadió que en estos casos, el cáncer suele ser más resistente a las quimioterapias convencionales y la radioterapia.

Por esto, explicó que el autoexamen es indispensable y se debe de realizar mensualmente, dejándole saber al médico si siente alguna irregularidad.

El impacto emocional del cáncer de mama

De acuerdo con Feliciano López, los casos de condiciones de salud mental en mujeres jóvenes luego de un diagnóstico positivo de cáncer de mama suelen ser más severos. Especificó que la magnitud del impacto emocional en pacientes jóvenes se debe a los posibles problemas de fertilidad, crianza de los hijos, sexualidad e imagen física que pudiesen resultar del proceso.

Mientras, la experta en salud mental con experiencia en psicooncología Carmen Gómez Milián coincidió con la hematóloga y dijo que, al cáncer ser identificado a una edad fuera de la esperada y en una etapa reproductiva, puede tener un impacto mayor en el bienestar emocional de la persona.

Resaltó que, luego del diagnóstico, se ven afectadas las expectativas que se tienen en esta etapa de ser productivos, el autoestima y el libido de una paciente. De hecho, comentó que entre sus pacientes muchas describen al proceso como una “menopausia temprana”.

Explicó que los cambios físicos en el proceso del tratamiento y recuperación, pudiesen provocar dificultad al socializar e interactuar tanto con la pareja como con cualquier otra persona, pues las pacientes sienten vergüenza ante estas alteraciones corporales. Indicó que estas experiencias, al igual que las posibles reacciones de sus seres queridos y personas desconocidas ante las alteraciones corporales, impactan el autoconcepto de una persona y dificultan el proceso de sanación emocional.

Describió como normal experimentar desde la negación o shock, hasta la tristeza, coraje y ansiedad. Incluso, compartió que puede que sientan que se están adaptando, pero vuelvan a la etapa inicial. 

Mencionó que el cáncer se siente como un duelo, pues se pierde la salud que la persona pensaba que tenía.

Sin embargo, advirtió que si la persona no recurre a utilizar sus propias fortalezas o recursos internos para darle frente a estos efectos, pudiese desarrollar trastornos de salud mental, como la depresión y la ansiedad generalizada.

Por otro lado, enfatizó en que las personas que ya sufren de condiciones de salud mental como, por ejemplo, ataques de pánico o claustrofobia, se pueden ver más afectadas cuando el tipo de tratamiento que se receta incluye estar encerrado en una máquina u otras modalidades. 

Si la paciente no está siendo tratada psicológicamente, se pudiese ver afectada su capacidad para superar el cáncer y mejorar su condición física, aclaró la psicóloga clínica Gómez Milián.

Por esto apuntó a que es esencial que en estas etapas, las mujeres deben trabajar para restaurar su autoestima, o asegurarse de que no se vea lacerada, enfocándose en las otras cualidades que las definen, que no estén relacionadas con su físico. 

¿Los servicios psicológicos son parte del tratamiento?

A pesar de que Gómez Milián apuntó a países como España, cuyo modelo de oncología clínica incluye al terapeuta o psicólogo como parte del equipo multidisciplinario desde el primer diagnóstico hasta su recuperación, enfatizó en que en Puerto Rico no se requieren ni exigen estos servicios a partir de un diagnóstico positivo.

“La sanación mental toma más tiempo que la física”, verbalizó Gómez Milián al expresar la importancia de ser asistida por un o una profesional de salud mental para sentirse atendida, acompañada, escuchada y aceptada antes, durante y luego del proceso de tratamiento. 

Añadió que tener unos niveles de estrés más bajos ayuda a contrarrestar las ideas, temores, ansiedades y el desinterés por la vida, que puede surgir; incluso, fortalece al sistema inmunológico. Además, el equipo médico se asegura de que el diagnóstico no sea una experiencia traumática para la persona.