Los altos niveles de estrés pueden afectar tanto a tu cuerpo como a tu mente, pero también la manera en la que te relacionas con los demás. 

Expertos entrevistados por Es Mental reconocen y validan que al experimentar estrés, muchas cosas a nivel fisiológico cambian, pero no solo eso, también hay cambios cognitivos en la manera en cómo pensamos o sobrepensamos.

“Cuando hablamos de estrés la gente usualmente piensa en la lista de cosas por hacer, pero se olvidan que hay un montón de cosas que son estresantes y vivimos en un País donde los estresores están todos los días”, afirmó la doctora Irma Torres, psicóloga clínica. 

Son diversos los estresores que abarcan la vida de cada individuo, y entre las principales señales de un alto nivel de estrés se encuentra la irritabilidad, lo que sin duda, puede afectar la forma en que nos relacionamos. 

Dijo que muchas veces se pueden observar cambios en una persona, los que podrían estar relacionados a alguna dificultad o reto que esté enfrentando en su vida.

Similarmente, el doctor Alejandro Serrano, psicólogo clínico, reconoció que el estrés es importante y útil, pues en cierto modo nos motiva a ser productivos, siendo este un nivel de estrés moderado. 

Sin embargo, cuando la persona lleva mucho tiempo con altos niveles de estrés se ven efectos en el área física, mental y conductual. 

¿Cómo se manifiestan los altos niveles de estrés en nuestras relaciones?

Torres explicó a Es Mental que lo más común que ha visto son señales de irritabilidad, extrema sensibilidad y, en ocasiones, hay personas que son muy evitativas. 

Compartió que, a través de su experiencia clínica con sus pacientes, ha visto que los pacientes que cuando éstos se relacionan con los demás, reciben juicio y críticas por parte de sus amigos y familiares, lo que sin duda es un reto. 

Como persona que lo ve desde el exterior, la especialista exhortó a mirar la situación con compasión. 

Serrano agregó que, al tener altos niveles de estrés de forma prolongada, por ejemplo, en el área laboral, se puede manifestar y afectar la toma de decisiones. Esto por la incapacidad de concentrarse y pérdida de memoria que causa, lo que provoca que las personas se irriten  aún más rápido.

En el contexto de relaciones interpersonales, indicó que puede manifestarse con comunicaciones más agresivas, no tanto asertivas. Ante una dificultad para manejar el estrés, no importa cual sea la palabra o movimiento no verbal de la otra parte, va a elevar un detonante y se pueden llegar a recurrir a comportamientos incorrectos, dignos de un arrepentimiento continuo, explicó. 

Similarmente, el doctor Manuel Meléndez, psicólogo clínico, sostuvo que los altos niveles de estrés pueden afectar, no sólo los pensamientos de las personas, sino también cómo ven al mundo y cómo se sienten en los ambientes que comparten.

“Eventos que anteriormente le causaban gracia o eran placenteros y de momento ya no le gustan”, explicó.

Asimismo, compartió que la persona puede estar más conflictiva, puesto que está tratando de regularse en su proceso y cómo cree que es correcto, aun con estrés.

La persona entra con una visión de túnel, no puede ver más allá de lo que tiene a su alrededor. Ese estado de estrés va a ponerlo hipervigilante, hiperactivo, por lo tanto, no va a tener esa capacidad de juicio y el poder realmente valorar y evaluar lo que está haciendo y viviendo”, aseguró.

Recomendaciones

Serrano exhortó a las personas que están viviendo de esta forma a reconocerlo. También a buscar ayuda de un profesional de la salud mental.

En cuanto a las personas que puedan identificar que un familiar, amigo o pareja está pasando por este proceso, recomendó estar al pendiente e identificar las señales anteriormente expuestas, y en el momento indicado, acercarse y comunicar lo que ha notado en esa relación.

Por su parte, Torres compartió que utiliza una técnica con sus pacientes llamada “batería social”, en la que hacen una lista de cosas que le recargan su batería, y cosas que les descargan y drenan. 

Eso lo que va a provocar es crear conciencia sobre esas cosas que nos tienden a drenar nuestra batería, pero tener muy claro las cosas que nos recargan”, sostuvo. 

Ejemplificó que el autocuidado es uno de ellos, cuando se trata de un nivel de estrés tan extremo que la persona desarrolle burnout, fatiga por compasión o estrés crónico.

Sostuvo además que ha notado en terapia que al hablar de estrés, a las personas se les complica identificar esa línea imaginaria de “hasta dónde tolerarlo”.

Por ello, es importante identificar y reconocer esas señales y manifestaciones de cómo se comportan cuando tienen altos niveles de estrés. 

Banderita, ya yo estoy actuando de esta manera, significa que ya mi nivel de estrés está alto”, dijo.

Sostuvo que reconocer estas señales y cuáles son sus límites en ese contexto, puede ayudar a hacer una intervención temprana y poder poder parar esta conducta. 

Las otras personas se merecen quién eres tú de verdad, tu mejor versión, pero para eso debemos de comenzar a cuidarnos”, sintetizó.