En el mundo moderno en que vivimos, oír la bocina de un carro puede significar muchas cosas. Por ejemplo, escuchar ese peculiar sonido estruendoso puede llamar la atención de alguien, alertar peligro y hacer que tome una acción para evitar accidentes.

De igual forma, funciona el estrés. En un vídeo publicado por el Comité de Psicología de la Salud, la psicóloga clínica Amelia Rodríguez señaló que “en muchas ocasiones escuchamos la frase ‘tengo mucho estrés’ y nos da la impresión de que es una cosa negativa que se nos da en ciertos momentos. Sin embargo, es una respuesta natural, física y psicosocial que se da en adaptación a nuestro medioambiente. Es lo que nos permite evaluar cada momento, reflexionar sobre lo que está ocurriendo y tomar las mejores acciones y decisiones posibles”. 

Según Rodríguez, el estrés se manifiesta ante “todo aquello que atenta contra nuestra seguridad, estabilidad, particularmente lo que provoca cambio y privación. En ese sentido el estrés busca propiciar adaptación y resultados favorables para nuestro diario vivir. Pero, cuando estamos expuestos a altos niveles de estrés prolongado pudiéramos llegar a sentir efectos negativos en nuestro cuerpo”. 

Katia Bononis Berríos, quien posee una maestría en Psicología Somática del Chicago School of Professional Psychology en Los Ángeles, California, destacó que “el problema con el estrés, es que en nuestro mundo moderno se activa cada vez más frecuentemente. Llegar tarde nos da estrés. Estar en un tapón nos da estrés. El trabajo nos da estrés e, incluso, cuando vamos de vacaciones no sabemos cómo relajarnos”. 

Esto ocurre porque“el estrés se convierte en nuestro botón del pánico”, comentó Bobonis Berríos. En otras palabras, sentirse estresado es como si la bocina del cuerpo estuviese activa continuamente, lo que nos mantiene en un estado de alerta y puede llegar a bloquear la capacidad de controlar las emociones y ocasionar problemas físicos. 

Sobre los efectos físicos del estrés, Bobonis Berríos explicó que, “el estrés interfiere con el flujo sanguíneo y hace que la sangre se concentre en nuestras extremidades para que podamos defendernos o salir corriendo en una situación de peligro”. Asimismo, “interrumpe la digestión, ya que cuando estamos en una situación de peligro, lo menos que queremos es tener que ir al baño”. 

Además, “el estrés corta la respiración promoviendo la oxidación del cuerpo y el envejecimiento. Hace que el hígado se esfuerce para producir energía y hace que el páncreas se quede atrás en la producción de insulina, por tanto, las personas comienzan a tener problemas con la azúcar”.  

De igual forma, Bobonis Berríos mencionó que el estrés activa la fascia, un tejido conectivo que se encuentra justo detrás de la piel y se extiende por todos los órganos del cuerpo. Al experimentar estrés, la fascia se contrae y puede provocar rigidez corporal y dolor. 

A nivel mental, aseguró que sentir estrés abre la puerta a experimentar emociones, sobre todo, negativas. El miedo, la inseguridad, la tristeza o la ira son ejemplo de ellas. Asimismo, el estrés afecta la memoria, genera ansiedad, pensamientos repetitivos y cansancio excesivo, entre otros. 

Por otra parte, desde el punto de vista de la medicina oriental, Verónica Fernández Díaz, quien posee una certificación en mindfulness de la Escuela de Medicina de la Universidad de Los Ángeles, California, expresó que “el estrés causa una contracción en nuestro cuerpo y en nuestro sistema de energía y, sin darnos cuenta, estamos en un estado de contracción continua. Cuando nuestra energía no está fluyendo abundante y armoniosamente, eso afecta a tu estado físico y emocional”. 

Asimismo, Fernández Díaz sostuvo que “el estrés aumenta el dolor que pueda producir cualquier condición física”. 

Al igual que la bocina del auto, debemos controlar el estrés 

Cuando Bobonis Berríos estaba en la universidad, vivió en carne propia los efectos negativos del estrés. No podía dormir bien, tenía pensamientos repetitivos y dificultad para relacionarse efectivamente con otras personas. 

Cuando comenzó a manejar el estrés, confiesa que “nunca me había sentido tan saludable en mi vida”. Con tan solo cambiar su alimentación y hacer yoga, mejoró su salud física y sus relaciones interpersonales. 

Al igual que Bobonis Berríos, la salud física de Fernández Díaz también se vio afectada por el estrés. Hace 18 años, “no paraba de tomar medicamentos para la gastritis. En un viaje de amigas a Washington D.C. fui donde una persona que me dio terapias de reiki tres días corridos y sentí un alivio tremendo de regreso a Puerto Rico”. Luego de esta experiencia, Fernández Díaz se certificó como para ofrecer terapias de reiki. 

El yoga y el reiki son técnicas que provienen de la medicina oriental. A través del movimiento repetitivo y la respiración consciente, el yoga promueve una relajación profunda. Por su parte, el reiki es una técnica en la que un terapista certificado va poniendo sus manos sobre varios puntos del cuerpo para “liberar bloqueos y obstrucciones en la energía del cuerpo, la mente y las emociones”. 

Según Bobonis Berríos, la manera más fácil de empezar a manejar el estrés es respirar conscientemente, puesto que “la mente no puede distinguir entre lo que es real o imaginario, y respirar nos calma, cambia la programación de nuestra mente [desactivando el estrés], corta los pensamientos repetitivos y negativos y nos relaja”. 

Otra técnica que comparte la terapista para reducir el dolor y relajar la fascia es mover los hombros en círculos.  

Si cree que el estrés puede estar afectando su salud física, puede conseguir más información sobre los servicios que ofrece Bobonis Berríos a través de la página web saludintegrada.com. Además, puede conocer más sobre las terapias de reiki que ofrece Fernández Díaz a través de reikipr.net.