Los adultos mayores en Puerto Rico han sido relegados al último lugar en la lista de recipientes del estímulo económico de la Ley CARES, aprobada por el Congreso federal de Estados Unidos para alivianar el impacto económico por el COVID-19.

Este rezago refleja que las personas mayores son vistas como una carga económica para el estado y que el dinero que reciben de pensión o de seguro social mensualmente es suficiente para vivir cuando no es así, según expertos entrevistados por Es Mental.

“Eso ha creado mucha ansiedad (entre la población adulta mayor)”, expresó el director estatal de AARP en Puerto Rico, José R. Acarón, sobre el retraso en la entrega de los $1,200 de la Ley CARES a los beneficiarios del seguro social en Puerto Rico.

El Gobierno informó recientemente que este sector recibirá los fondos a partir del mes de junio.

El director estatal de  AARP añadió que “no ha habido un enfoque y ha habido mucho silencio”.

El 12 de mayo un grupo de representantes de  AARP en Washington, D.C. enviaron una misiva al comisionado de la Administración del Seguro Social, Andrew Saul, para que ayudara tanto a Puerto Rico como a las Islas Vírgenes de los Estados Unidos — con la entrega de estos fondos. 

Cuando se creó la Ley CARES se le dio acceso a la Administración del Seguro Social para que les enviaran el desembolso directo a todos los beneficiarios, excepto en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos y Puerto Rico, explicó. Luego, la administración del Seguro Social en Estados Unidos aprobó entregarle los datos de los beneficiarios al Seguro Social en Puerto Rico y al Departamento de Hacienda. Esto permitirá que el proceso de entrega sea directo a las personas y que no tengan que entrar a la plataforma SURI de Hacienda a entrar su información.

El director estatal dijo que, “si no nos daban los datos (para automatizar los procesos), íbamos a tener una campaña masiva para que la gente entrara su información”. 

En términos numéricos, la cantidad de beneficiarios del Seguro Social en Puerto Rico sobrepasa los 400,000, acorde con AARP. Esto representa el 67% de los 600,000 residentes de Puerto Rico de 65 años o más, cuantificados por el Negociado del Censo Federal a través de la Encuesta de la Comunidad, que se llevó a cabo en 2018.

La procuradora de las las Personas de Edad Avanzada, Carmen Delia Sánchez, acotó que se ha creado la percepción de que el dinero que reciben las personas mayores por cuestión del seguro social o de pensión es suficiente para vivir.

“¿Qué ingreso seguro (es el Seguro Social) si ni siquiera llega a $300 o $400 al mes? Lo que recibe esta población es tan poco que no les da, así que es una percepción errónea”, acotó.

El estudio “Análisis de la situación de los adultos mayores en Puerto Rico”, que organizó la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico en 2014, arrojó que el 40% de los residentes de 65 años o más se encuentra en pobreza extrema. Esta cifra es 31% más alta que el porcentaje de adultos mayores bajo los umbrales de pobreza en Estados Unidos.

Su aportación a la economía

Sin embargo, la procuradora recalcó la aportación de los adultos mayores a la economía. «Estas personas levantaron la economía; levantaron el sistema económico del país durante muchos años”.

Por su parte, el economista Roberto Orro Fernández, explicó que los fondos federales que recibe la isla por medio del Medicare, el Seguro Social y Veteranos contribuyen a la economía de la Isla. 

Igualmente explicó que, en Puerto Rico, parte de las personas mayores son quienes más consumen, principalmente, en ciertos establecimientos y restaurantes. El que este sector no salga a la calle por temor a ser contagiado puede redundar en una merma en los ingresos de dichos establecimientos.

“No va a ser fácil porque Puerto Rico es una sociedad de personas mayores”, esbozó. “El consumo se va a ver realmente mal”.

Mientras tanto, la psicóloga clínica, Linda Díaz Rivera, exhortó a que se comience a erradicar el estereotipo de que las personas mayores no son capaces de ser productivas en el ámbito laboral, así como entender que sus años de experiencia pueden utilizarse de variadas maneras.

El llegar a los 65 años o más es, para muchos, comenzar a escuchar “que no eres productivo más”. Esto causa en las personas mayores el “desvalidar lo que pueden ser y de lo que pueden aportar a la sociedad”.

“El hecho de que te digan que tú te tienes que retirar o jubilar son palabras de gran carga que causan psicológicamente, en muchas personas, ansiedad y depresión”, puntualizó la psicóloga.