Los juegos de mesa no tan solo unen a las familias a pesar de la preocupación ocasionada por la cuarentena y las medidas de distanciamiento social implementadas por el gobierno de Puerto Rico por el COVID-19, sino que mejoran la capacidad de análisis, de delineamiento estratégico y de autoreconocimiento en los niños. 

En eso coincidieron el psicólogo clínico, José Enrique Sarazú, así como la terapeuta ocupacional, Lisangely Rivera Pérez, en entrevista con Es Mental

“Los juegos de mesa promueven un tiempo en familia, educan y ofrecen entretenimiento en este tiempo en que hay tanta preocupación”, explicó Rivera Pérez. “La cuarentena no tiene que ser aburrida, así que estos juegos pueden brindar un poco de diversión a los más pequeños, alejándolos de los estresores del ambiente”.

Los juegos de mesa pueden desarrollar destrezas tales como la atención, concentración, seguimiento de instrucciones, control de impulso, coordinación motora fina, coordinación motora amplia y destrezas de coordinación visomotora del menor, explicó. 

No obstante, la terapeuta ocupacional aclaró que todo dependerá del juego de mesa que sea. 

Por ejemplo, Rivera Pérez instó a que los padres escojan juegos de mesa de acuerdo a la edad del menor. Por lo tanto, es importante buscar el indicador de edad en la caja del juego, ya que esta información es un reflejo de la dificultad o la complejidad del juego. Si es demasiado complicado, el niño no lo entenderá. 

Mientras, Enrique Sarazú mencionó que los juegos de mesa benefician a los niños a medida que “les enseña a ganar y a perder”. “Al perder se aprende a manejar la frustración, lo que está relacionado a la inteligencia emocional”, explicó el psicólogo clínico. “Hay que aprender a perder de manera digna y a reconocer al que gana”.

El aprender a perder es, según Enrique Sarazú, equivalente a autoreconocerse y a crecer. 

En conjunto, esas experiencias que se adquieren a través de los juegos de mesa desarrollan la capacidad no tan solo de alcanzar metas, sino de fortalecer el autoestima, dijo. 

“No todo tampoco es juegos de mesa, ni debería serlo”, recalcó. “Hay que saber equiparar o equilibrar los deportes, los juegos de mesa y los otros métodos de entretenimientos electrónicos —que también son importantes— y el equilibrio con el tiempo en familia”. 

La presidenta entrante del Colegio de Profesionales del Trabajo Ocupacional de Puerto Rico, Rosalie Negrón Dávila, recomendó cinco juegos de mesa, que tal vez tengas en tu casa guardados, los que son una excelente alternativa para que los niños aprendan al mismo tiempo en que se divierten:

    • Memory: Por lo general se compone de 28 cartas, aunque varía según la cantidad de jugadores. Las cartas se colocan hacia arriba para que se memoricen. Luego se voltean hacia abajo para que los jugadores intenten escoger un par de cartas iguales. Este juego de mesa permite trabajar la memoria y la discriminación visual (reconocer semejanzas y diferencias) de los niños, explicó. 
    • I Spy: La manera más sencilla de entender este juego de mesa es compararlo con “veo, veo”. El jugador escoge un objeto que aparezca en el tablero del que tiene que mencionar su primera letra. El contrincante debe analizar el tablero y adivinar cuál es el objeto. La terapeuta enfatizó que este mejora la percepción, así como las habilidades visoespaciales (capacidad para manejar objetos en la mente) del menor. 

 

  • Connect 4: Es un juego configurado para dos jugadores en el que se introducen fichas en un tablero vertical para alinear cuatro piezas del mismo color. El tablero cuenta con seis filas, seis columnas y 21 fichas. Explicó Negrón Dávila que beneficia, principalmente, las habilidades motoras finas del chico. 
  • Jenga: Este juego de mesa —que según la terapeuta, crea tolerancia a la tarea y a la frustración—, consiste en retirar los bloques de madera de una larga torre por turnos, colocándolos en el tope con el objetivo de que no se caiga. Son 54 piezas que se entrecruzan hasta alcanzar 18 niveles de altura. 
  • Dominó: El clásico juego de fichas —en su versión para niños— no tan solo fortalece las destrezas de discriminación visual, sino el reconocimiento de semejantes (similitudes). El juego utiliza baldosas rectangulares divididas por dos cuadrados numerados.La ventaja del dominó es que pueden jugar hasta cuatro personas. 

 

La presidenta entrante del Colegio de Profesionales del Trabajo Ocupacional de Puerto Rico aconsejó que es importante que los niños con autismo o más susceptibles ante el estrés no utilicen juegos de mesa que puedan provocarles ansiedad. 

“El juego de mesa, además de servir de entretenimiento, también ocupa un espacio bien importante en el desarrollo de los niños que es su base: el juego”, puntualizó Negrón Dávila.