Explicar el tema de la muerte a los niños y abordar el sentido de pérdida que queda atrás es una de las tareas más retantes que tienen los padres durante la crianza.

El arte, el cine y la creatividad, así como una comunicación clara y educada, proveen herramientas útiles a la hora de manejar saludablemente este difícil momento, según expertos consultados por Es Mental.

En el año 2017, Disney y los estudios de animación Pixar se anotaron un gran triunfo con la película Coco, que se ha convertido en un referente para explicar la muerte con un matiz colorido y alegre al público infantil. La película resalta la tradición mexicana del Día de los Muertos en la que con retratos colocados en un altar lleno de ofrendas los vivos mantienen el recuerdo de los fallecidos. El 2 de noviembre, Día de los Muertos marca una conexión entre vivos y muertos a través de un puente cuyo hilo conductor es el recuerdo, según plantea la película. 

La película Coco, los dibujos y pinturas son maneras que permiten a los adultos abordar el tema de la muerte con los niños, explicó la doctora María de Lourdes López Alers, psicóloga clínica y neurocoach

Esta indicó que es muy importante mirar la etapa del desarrollo en que se encuentra el menor, ya sea infancia o adolescencia. 

“Dependiendo de la edad es que identificaremos las necesidades sicológicas y los recursos sociales y personales que necesitará para enfrentar una pérdida”, precisó. 

Hasta los seis años, explicó, los menores no ven la muerte como algo definitivo. Si uno de los padres fallece en un accidente de tránsito se le dificultará a ese niño o niña entender que no hay un regreso físico de ese progenitor. En cambio un preadolescente de 10 a 13 años sí reconoce la idea abstracta de que esa persona no va a regresar físicamente. 

Reacciones infantiles a la muerte

Los menores de edad pueden reaccionar a una muerte cercana con pesadillas. Contrario a los adultos que se deprimen, los menores pueden presentar comportamiento irritable, agresivo, frustración, y eso puede variar.

Un grave error que se comete con frecuencia es que alguien de la familia determine que no se hablará de la muerte de la persona cercana, indicó López Alers. 

La experta recomienda siempre decir la verdad a los niños sobre la muerte. En el caso de una persona mayor que ha partido se le puede explicar que el cuerpo de esta persona dejó de funcionar porque estaba viejito y por eso murió. La sicóloga no recomienda adornar el proceso de la muerte porque se aleja de la realidad al menor. 

En el caso de los adolescentes se observa bien marcado el aislamiento. Mientras que los niños se ponen irritables y lo manifiestan en el juego, los adolescentes se aíslan y ante este escenario es muy importante fomentar la comunicación y hablar sobre el tema. 

“Los niños, al igual que los adultos, requieren mucha atención emocional de cara a una muerte, pero debo decir que los niños son bien resilientes, a veces manejan las cosas mejor que nosotros, aunque eso no significa que no están sufriendo”, argumentó Jayleen Gorritz, psicóloga consejera licenciada.  

Recomendaciones 

Un programa en el National Public Radio, titulado Crianza, Conversaciones Difíciles, contó con la participación de la sicóloga especialista en el desarrollo Rosemarie Truglio, quien ofreció varias recomendaciones sobre cómo hablarle a los menores de edad sobre la muerte. 

  1. Sea honesto y concreto – Cuando hable de la muerte sea preciso en describir lo que sucede al cuerpo y qué significa, sea directo. Esto es necesario porque a los niños pequeños se les dificulta entender el carácter permanente de la muerte. “La persona se fue a un viaje largo” puede ser una frase que como ejemplo resulte en más confusión al menor de edad. En el caso de una mascota, la frase “pusimos al perro a dormir”, puede también causar poco entendimiento en el niño.
  2. Evite los eufemismos como la persona está en un mejor lugar. Háblele al niño en un lugar que le sea familiar, cerca de un juguete que le brinde comodidad. En el caso de un abuelo se le dice “Abuelo murió. Cuando las personas mueren el cuerpo no puede trabajar, comer, dormir, caminar. Ya no estará con nosotros”, sugiere la doctora Judith Simon Prager en un artículo del tema publicado en la revista Parents
  3. Tómelo con calma – Los niños procesan la muerte poco a poco. No los siente ni los sature con información y mucho menos tenga la expectativa de que internalizarán todo en un momento. Por eso si una persona mayor fallece, como un abuelo, varios días después del evento, aun el niño o la niña pueden preguntar “¿cuándo abuela regresará?”. 
  4. La importancia de la comunidad. La muerte de un ser querido puede llevar a un niño a sentirse solo y abandonado. Por tal razón es importante dejarle saber que cuenta con personas que estarán ahí para ayudarle, hermanos, tíos, amigos, etc.
  5. Es importante que los adultos se permitan llorar frente a los niños. 
  6. De cara al velorio permítale al niño decidir si quiere participar o no. Nunca se le debe imponer su participación ni decirle que si no asiste se sentirá culpable.

Ajuste el mensaje de la muerte a su propia espiritualidad o creencia religiosa. En el caso de la película infantil Lion King se observa cómo Mufasa, el padre de Simba, está presente en su recuerdo cuando él mira las estrellas. Otra película que trata el tema de la muerte y la pérdida es Finding Nemo.