Se comercializan como una alternativa para mejorar el rendimiento físico, proveer energía y alerta mental, sin embargo, podrían tener consecuencias adversas a la salud, especialmente, entre los jóvenes.
Se trata de las bebidas energéticas o energizantes, un producto consumido por el 30 por ciento de jóvenes entre 13 y 35 años en los Estados Unidos (incluyendo territorios no incorporados como Puerto Rico), según los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés).
En las últimas dos décadas el consumo de bebidas energéticas ha incrementado de forma significativa entre la población de jóvenes a raíz del agresivo mercadeo que las presenta como un sustituto para incrementar energía, funciones cognitivas y físicas.
Dos tercios de los consumidores de estos productos son jóvenes, de acuerdo con NIH, convirtiéndolo en el segundo suplemento dietético más usado en los Estados Unidos.
La mayoría de estas se componen de grandes cantidades de cafeína (entre 80 a 150 mg de cafeína por cada 8 onzas), azúcar y otros ingredientes estimulantes como guaraná, taurina, ginseng, vitamina B e incluso carnitina.
“Estas bebidas energizantes, lamentablemente, son mercadeadas para los adolescentes. Entre 30 y 50 por ciento de los adolescentes que asisten a escuelas consumen estas bebidas, dicen los datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades y eso es súper alarmante”, comentó la licenciada Estefanía A. Hernández, nutricionista dietista.
Por tal razón, se crean etiquetas llamativas a esta población y fórmulas líquidas con colores y sabores en particular, sostuvo.
La Academia Americana de Pediatría ha advertido sobre el incremento de su uso entre los más jóvenes y enfatizado en que ni niños ni adolescentes pueden usarlas. Incluso, ni como alternativa de hidratación.
¿Pueden las bebidas energéticas hidratar?
“La creencia de que las bebidas energizantes pueden hidratar puede surgir de la confusión entre este tipo de bebida y las bebidas isotónicas. En realidad, no son adecuadas para la hidratación”, señaló la licenciada Laida F. Cotto, nutricionista dietista.
Aseguró que es todo lo contrario, pueden deshidratar a una persona por, precisamente, la cafeína y otros estimulantes, como la taurina.
“La cafeína posee propiedades diuréticas, lo que significa que aumenta la producción de orina y que puede llevar a la pérdida de líquidos, contribuyendo a la deshidratación”, explicó Cotto.
“También contienen azúcar. El exceso de azúcar puede provocar deshidratación. Cuando el cuerpo recibe o procesa grandes cantidades de azúcar, necesita más agua para metabolizarla, lo que puede entonces reducir la cantidad de líquido disponible en el cuerpo”, dijo.
La especialista en nutrición reiteró que estas bebidas no contienen cantidades adecuadas de electrolitos (como sodio y potasio), contrario a las bebidas deportivas.
Por su parte, Hernández, explicó que estas bebidas, además, pueden provocar palpitaciones, temblores, ansiedad, insomnio, dolores de cabeza y, en otros casos, fallo cardíaco.
Los estudios han confirmado el rol de estas en el aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial, pero además, manifestaciones cardíacas importantes, como arritmias ventriculares y fibrilación auricular en niños.
“Cuando miramos el contenido de estas bebidas, contienen entre 80 a 300 mg de cafeína. Muchas de ellas no especifican la cantidad, a menos que uno lo busque en Internet, esto es bien peligroso”, opinó la profesional de la salud nutricional.
Sobre el cerebro, asimismo, tiene implicaciones mayores. NIH reporta que diversas investigaciones coinciden en que las bebidas energéticas pueden contribuir al accidente cerebrovascular isquémico y provocar ataques epilépticos.
Las bebidas energizantes suelen ser también una bomba de azúcar para el consumidor, desarrollando el riesgo a sobrepeso, obesidad y diabetes.
“En promedio una lata puede tener hasta 27 cucharaditas de azúcar. Sobrepasando el límite diario, para mujeres, de azúcares añadidas”, detalló Hernández.
Los problemas gastrointestinales y las úlceras se vinculan al consumo de bebidas energizantes, mencionó, por otro lado, la licenciada Cotto.
“La acidez que contienen estos productos puede irritar el tejido o mucosa del estómago, causando gastritis o empeorando úlceras que estén presentes”, afirmó.
Añadió que, “el consumo excesivo de cafeína puede sobrecargar los riñones y a largo plazo, contribuir al desarrollo de enfermedades renales”.
En escenarios peores, si una de estas bebidas se combina con medicamentos, puede provocar complicaciones médicas serias, incluyendo anomalías cardíacas y convulsiones.
Recomendaciones
Aunque existen fuentes alimentarias que pueden proveer la energía que el cuerpo necesita, la búsqueda inmediata de esto, puede tener repercusiones para una persona.
Ambas profesionales de la nutrición coincidieron en que a través de una alimentación balanceada se puede conseguir energía.
“Los alimentos proporcionan una energía sostenida y evitan esos picos y caídas bruscas de energía, que provocan los estimulantes y azúcar. Si buscamos mantener esos niveles de energía en nuestro cuerpo, los carbohidratos complejos, como la avena, que es rica en fibra, proporcionan energía. Las viandas son también una fuente de carbohidratos completos, que se digieren lentamente y van liberando energía de manera constante”, aconsejó Cotto.
Mencionó también la quinoa, frutas frescas (como el guineo y las manzanas) y frutos secos como almendras, chía y nueces.
Hernández recomendó incorporar estos ingredientes en fusiones, preparadas mediante batidos. Pero, sobre todo, recordar la importancia del consumo de agua, para evitar deshidratarse.





