La intimidad sexual se considera algo completamente natural y placentero, pero esto no quiere decir que no existan miedos dentro de estas prácticas, los que provoquen que las personas eviten tener relaciones sexuales, especificó la expresidenta Instituto Sexológico Educativo y Psicológico de Puerto Rico, Alicia Fernández Villanueva

Por su parte, la sexopedagoga Josie Edmée subrayó que, en comparación a los miedos de las mujeres, los temores de los hombres son más visibles. Estos tienen más presión social y se pretende que siempre estén listos para tener sexo y luzcan bien. En este caso, igualmente se debe a una falta de educación sexual y falsas creencias que impiden tener la vida sexual que se merecen, destacó. 

Consideró que, para los hombres, sufrir problemas de erección es uno de los miedos más comunes, pues el pene para la sociedad es una máquina que siempre debe estar preparada para la penetración. Sin embargo, la ausencia de una erección también puede suceder por un tema de “performance anxiety”, asunto que puede ser provocado por intimidación, emoción o nervios ante la relación sexual con una persona especial. Igualmente la presión alta, obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares pueden todos contribuir a los problemas de erección.

La eyaculación prematura también es otro temor recurrente. Este suceso suele ser de mayor preocupación entre los jóvenes, pues no saben controlar ese impulso. Por este motivo, muchos adolescentes que están iniciando a tener relaciones sexuales recurren al alcohol para retrasar el orgasmo. En consonancia con Edmée, Fernández Villanueva destacó que eyacular precozmente también se puede  deber al trastorno de ansiedad, al igual que a muchos otros factores. 

Asimismo, el factor del tamaño del pene es muy habitual que sea un tema sensible por el cual sientan temor, aseguró Edmée. Pueden tener un tamaño dentro de la media del “estándar” de pene y aún así dicen que les gustaría uno más grande, explicó. Incluso, la pareja puede estar totalmente satisfecha con el tamaño, pero aún así es posible que el hombre tenga inseguridades, agregó al tiempo que dijo que, como los hombres, en su mayoría, logran un orgasmo a través de la penetración, piensan que las mujeres también son así. 

Edmée agregó el temor de que la pareja no quede satisfecha. A esto, Fernández Villanueva coincidió al agregar que pueden incluso tenerle miedo a que su pareja no esté satisfecha y que les mientan, diciendo que lo están. 

Asimismo, Fernández Villanueva destacó que para los hombres otro de los mayores miedos es que su pareja no llegue al orgasmo. Muchos hombres piensan que las mujeres tienen que llegar al orgasmo, pero muchas mujeres no llegan al orgasmo, pero tienen satisfacción, cosa que tiene su razón biológica. En este marco, afirmó que el orgasmo no es la parte más importante del sexo. 

En esta línea, tipificó a tener un mal desempeño en la cama, que su pareja asuma que es un experto, que surjan sonidos no deseados anales o guturales y miedos al primer encuentro íntimo como otros miedos principales.

De acuerdo con un estudio, independientemente del sexo biológico de la persona, los miedos o temores ante el acto sexual, pueden bloquear la cercanía sexual y dando lugar a una profunda angustia personal e interpersonal. En este marco destaca que, en su mayoría, la mayor parte de los miedos que tienen este tipo de consecuencias son aquellos relacionados a los embarazos no deseados o a contraer enfermedades de transmisión sexual.

Fernández Villanueva, por su parte, mencionó algunos de los miedos compartidos tanto por hombres como mujeres, entre ellos no tener suficiente conocimiento para ejecutar bien, mencionar el nombre equivocado de la persona con quien está compartiendo, que su cuerpo sea poco atractivo o atractiva, no ser capaz de tener relaciones sexuales, que su pareja tenga alguna enfermedad de transmisión sexual, un embarazo no deseado, no satisfacer a la otra persona y tener miedo al sexo.

6 de cada diez evitan el sexo

Según una encuesta hecha a hombres británicos, seis de cada diez evitan el sexo debido a la «performance anxiety». En consonancia con este sondeo, según una investigación de Kings College de Londres, realizada por la uróloga Anna Kessler, «los hombres jóvenes menores de 40 años tenían una prevalencia excepcionalmente alta de la disfunción eréctil.»  Esta indagación consistió en una agrupación de datos de estudios en todo el mundo, involucrando a decenas de miles de participantes, desde adolescentes hasta adultos mayores de 80 años. 

Edmée destacó que, según su experiencia, la mayoría de los hombres acuden a terapia sexual por problemas con la erección. “Es poco común, aunque cada vez es más (frecuente) que los hombres busquen ayuda”, afirmó. 

Por este motivo, resaltó la importancia de tener una comunicación sexual en pareja. Indicó que el expresar opiniones, preferencias y miedos puede facilitar abrirle las puertas a recurrir a ayuda como pareja. Incluso, este tipo de conversaciones contribuyen a la confianza y seguridad necesarias para seguir desarrollando para que poco a poco vayan desapareciendo esos temores.