La inteligencia es un concepto que no tiene una definición única, y existen mitos, incluyendo la forma en que se mide, que pueden tener un impacto negativo en los menores, según expertos entrevistados por Es Mental.

Según Elisa Lebrón Miró, presidenta de la  Asociación de Psicología Escolar de Puerto Rico (APEP), no hay una definición única para la inteligencia, ya que su significado se ha amplificado a medida que se han continuado estudiando todos sus niveles. 

Las definiciones de inteligencia se centran en la capacidad para adaptarse, la habilidad para aprender o para utilizar el pensamiento abstracto. Otros significados hacen referencia al procesamiento de información, sociocultural y ambiental, indicó la experta. Subrayó que el concepto también varía según la cultura. 

Expresó que la evaluación debe ser individualizada y adaptada a cada persona. Especificó que las medidas utilizadas deben ser en base a la edad, el nivel de desarrollo y las necesidades de los niños. 

Lebrón Miró destacó que la inteligencia es influenciada por varios factores, como la genética, la experiencia, la exposición a la educación formal y la cultura. 

Según su experiencia profesional, los psicólogos miden la inteligencia mediante pruebas estandarizadas, de acuerdo con las recomendaciones de la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés).

Las pruebas están desarrolladas para medir los diferentes aspectos, como la comprensión verbal, el razonamiento perceptivo, la memoria de trabajo y velocidad de procesamiento, entre otras destrezas que permiten comprender las fortalezas y debilidades del evaluado, comentó Lebrón Miró. 

Por su parte, el psicólogo escolar Andrés Cruz Santos añadió que la manera en la que se mide, depende del tipo de inteligencia que se está estudiando.

Asimismo, el psicólogo y profesor de la Universidad de Harvard, Howard Gardner, explica en su publicación “Frames of Mind” (1983) la teoría de los ocho tipos de inteligencias. Lógica-matemática, interpersonal, musical, espacial, corporal-cinestésica, lingüística, intrapersonal y naturalista son las variantes mencionadas por el experto. Cada uno de estos representa diferentes formas de cómo una persona procesa mejor la información, según Gardner.

Por su parte, el pasado presidente de la APEP y coordinador del internado del Programa Psicología Escolar de la Universidad Albizu, Héctor Hernández Loubriel, agregó que uno de los mitos principales sobre la inteligencia es que la misma solo se mide por el coeficiente intelectual (CI).

Cómo medir la inteligencia

El CI es una medida importante, pero no es la única, precisó. Asimismo, todos los expertos entrevistados desestimaron la validez de exámenes estandarizados, como el SAT y el GRE, para evaluar la inteligencia. 

Estos pueden propiciar algunos mitos, ya que estos exámenes se cierran en evaluar habilidades académicas específicas, como la habilidad para leer y entender textos, habilidades matemáticas y habilidades de escritura, dijo Hernández Loubriel. 

Existen muchas formas de inteligencia, incluyendo la emocional, la creativa y la social, enfatizó concordando con Cruz Santos y Gardner.

Según Lebrón Miró, no hay medidas o escalas para medir inteligencias múltiples. “A pesar de que hay varias teorías de inteligencia, se mide basado en las destrezas ya identificadas”, precisó.

Efectivamente, no existen pruebas estandarizadas para evaluar todos los tipos de inteligencia según Gardner, dijo Cruz Santos. 

No obstante, agregó que el hecho de que no existan evaluaciones fuera del CI, no quiere decir que las demás inteligencias no deben ser evaluadas bajo otras consideraciones, sino que se debe continuar estudiándolas para saber cómo valorarlas y examinarlas. 

Hernández Loubriel indicó que la inteligencia no es una capacidad fija. “Muchas personas creen que la inteligencia es algo que se tiene desde el nacimiento y no puede ser cambiado. Sin embargo, la investigación ha demostrado que la inteligencia es maleable y puede ser mejorada con el tiempo”, compartió Hernández Loubriel.

Es importante que los estudiantes y sus familias entiendan que la inteligencia es un concepto complejo y multifacético. Más aún, que consideren que los exámenes estandarizados, como el SAT o el GRE, son sólo una “medida limitada de la inteligencia”, comentó Hernández Loubriel.

Los mitos acerca de la capacidad intelectual pueden impactar negativamente el desarrollo de un menor y su autoestima, apuntaron Hernández Loubriel y Cruz Santos.

“Si un niño cree que la inteligencia es fija y que no puede ser mejorada, es menos probable que se esfuerce para mejorar sus habilidades. Si un niño cree que su género determina su inteligencia, esto puede afectar su autoconcepto y autoestima”, resaltó Hernández Loubriel.

El expresidente de la APEP explicó que muchos tienden a confundir la memoria con la inteligencia, a pesar de que son conceptos distintos. Indicó que la memoria se refiere a la capacidad de retener y recuperar información y la inteligencia es la capacidad de razonamiento, resolución de problemas, comprensión y aprendizaje, definió. Por ende, dijo que, aunque la memoria y la inteligencia están estrechamente relacionadas, son procesos cognitivos diferentes y no son intercambiables.

Asimismo, tanto Hernández Loubriel como Cruz Santos subrayaron la importancia de la inteligencia emocional. Esta capacidad se refiere a la capacidad de reconocer, comprender y manejar las emociones propias y ajenas, explicó Hernández Loubriel. Esta habilidad incluye cuatro componentes principales: la conciencia emocional, la regulación emocional, la empatía y las habilidades sociales, destacó. 

A pesar de que académicamente no se le dé la misma importancia, el manejo efectivo de las emociones está estrechamente relacionado con el desempeño intelectual, aseguraron ambos. Hernández Loubriel sostuvo que una persona con alta inteligencia emocional puede identificar y controlar sus emociones en situaciones estresantes, lo que le permite tomar decisiones más efectivas y reducir la posibilidad de comportamientos impulsivos o inapropiados. Además, la empatía y las habilidades sociales pueden mejorar las relaciones interpersonales y la capacidad de resolver conflictos.

La razón por la cual existen estos mitos sobre la inteligencia es compleja y puede ser influenciada por factores culturales, educativos y sociales”, comentó Hernández Loubriel.

Aceptó que la falta de conocimiento sobre la investigación científica de la inteligencia también puede contribuir a la perpetuación de estos mitos. Por esto, opinó que es importante promover una comprensión más amplia y precisa de la inteligencia, que incluya la diversidad de habilidades y talentos que cada persona tiene.