El nuevo medicamento destinado para el tratamiento del alzhéimer, denominado Aduhelm, no será un fármaco accesible para todos en Puerto Rico, según la doctora Vanessa Sepúlveda Rivera, internista y geriatra.

Indicó que, dado al alto costo del medicamento y la falta del equipo médico necesario para poder recetarlo, será difícil que todo el que se pueda beneficiar de él tenga la oportunidad de adquirirlo.

Sepúlveda Rivera explicó en entrevista con Es Mental que la evaluación de la necesidad de un paciente por el medicamento depende de la acumulación de las placas beta amiloides, que son acumulaciones extracelulares que provocan el deterioro cognitivo por el cual se caracteriza la enfermedad. No obstante, en el caso de Puerto Rico, el equipo usado para determinar la cantidad de placas beta amiloides que tiene un paciente no está disponible.

Aunque aceptó que hay otras maneras de medir las placas, como extrayendo líquido de la columna vertebral, el que este equipo no esté en Puerto Rico vuelve aún más complejo el que un médico pueda recetar el medicamento y prometer efectos positivos.

La pasada semana, este medicamento fue restringido y será solo para pacientes que han sufrido un deterioro cognitivo leve o aquellos en las primeras fases de la enfermedad, pues no se ha probado su eficacia en pacientes con síntomas más graves, de acuerdo a un comunicado de prensa de las farmacéuticas Biogen y Eisai.

El fármaco realizado por la compañía Biogen, Aduhelm, es el primer medicamento desarrollado para el alzhéimer desde el 2003. Asimismo, es el primer fármaco descrito como un tratamiento que trabaja directamente con la patología. Es decir, en lugar de intentar reducir los síntomas, disminuye la producción de las placas.

Según Sepúlveda Rivera, Aduhelm es el medicamento que tantos pacientes estaban esperando.

Por otro lado, el psiquiatra Víctor Lladó Díaz aseguró que, en Puerto Rico, muchas veces, lo que pueden parecer síntomas de alzhéimer es en realidad una depresión que no está diagnosticada, con la alta presión u efectos de otros medicamentos. Por esto, es esencial saber si el paciente tiene la necesidad de usar el medicamento o no. 

El psiquiatra también mencionó el alto costo de este medicamento, que según artículos publicados por El New York Times (NYT), se estima en aproximadamente $56 mil. Enfatizó en que, dado a la situación económica del País y las demás inversiones que hace una persona costeando un caso de alzhéimer, el precio que se le ha designado al fármaco lo hace inaccesible para los puertorriqueños y para otros países.

Recordó que el salario promedio anual por núcleo familiar, según las estadísticas gubernamentales del país, es menos de la mitad del precio del medicamento.

Complicaciones del desarrollo del fármaco y su costo

Aunque en el caso de Puerto Rico no se dispone del equipo necesario para  identificar con mayor facilidad para qué paciente sirve el medicamento, de acuerdo con un artículo de la revista de medicina de National Geographic, el resto de la comunidad médica tampoco tiene claridad en cuanto al uso del fármaco.

Asimismo, en el escrito del NYT mencionado, asegura que la aprobación del medicamento que muchos médicos llamaron “prematura y con falta de evidencia suficiente” provocó la renuncia de tres miembros del comité de consulta de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

De hecho, el medicamento ha sido el protagonista de muchas controversias luego de que en el 2019 fue negado por la FDA por no mostrar beneficio alguno en dos pruebas. Luego, intentaron una dosis más alta y pudieron observar los resultados positivos que provocaron su aprobación.

Más aún en una encuesta de 200 médicos sobre el medicamento y su uso, la mayoría se mostró en desacuerdo al fármaco.

A pesar de coincidir con la preocupación de otros salubristas, según Lladó Díaz, el lado positivo de la aprobación de cualquier medicamento es que hay pacientes para los que no hace efecto, pero hay otros a los que sí.

Por su parte, Sepúlveda Rivera explicó que dentro del proceso de aceptación del medicamento hay varias fases y, en el caso de Aduhelm en particular, el fármaco brincó la fase dos. A este brinco, le adjudicó la preocupación de muchos profesionales de la salud.

Determinó que a través de la fase dos, que implica el uso del fármaco en un número mayor de personas, el medicamento hubiese podido tener más datos contundentes sobre su uso antes de llegar a la fase tres y recibir la aprobación.

Sin embargo, opinó que el medicamento es un gran paso hacia lo que es llegar a la cura de la enfermedad. Mientras, admitió que se ha mostrado cautelosa ante recetar y usarlo, pues desconoce lo que pudiesen ser sus efectos alternos.

Lladó Díaz añadió que, al poder divulgarlo más, se va a poder estudiar mejor lo que son sus efectos alternos y la capacidad del medicamento.

Sin embargo, explicó hay que estar atentos porque, dentro de la desesperación que pudiese provocar el tener la patología o estar cuidando a un ser amado que la tiene, muchas personas se pueden confundir e ingerir dosis incorrectas del medicamento.

De manera similar, el artículo de National Geographic reluce la misma preocupación, pues al ser el primer medicamento en salir en más de 10 años, los doctores comenzarán a recetarlo con mayor frecuencia y más pacientes llegarán a sus citas médicas preguntando por él sin la existencia aún de un listado específico de sus efectos.

Por esto, reiteró la importancia de estar pendiente y documentar todo lo que resulte de su uso.