Hoy, miércoles a las 3:00 p.m., conversaremos por Facebook live con la doctora Paloma González Marqués, psicóloga clínica y presidenta y fundadora de la fundación Vientre vacío/ Dra Infértil y feliz, y con el doctor Nabal Bracero, ginecólogo obstetra y especialista en endocrinología reproductiva e infertilidad, sobre los retos de fertilidad en la mujer de hoy, gracias al apoyo de FHC First Healthcare. ¡Sintoniza a través del Facebook de Es Mental o de FHC – Salud Mental!

La vida agitada y llena de compromisos para lograr independencia financiera y una vida profesional exitosa llevan a muchas mujeres a postergar la maternidad.

La doctora Paloma González Marqués, psicóloga clínica y presidenta y fundadora de la fundación Vientre vacío/ Dra Infértil y feliz, aseguró que la mujer de hoy quiere ser independiente económicamente para evitar depender de otra persona que luego pueda ser un victimario de violencia doméstica.

“Siendo independiente económicamente puede salir más rápido de la relación. No obstante, ser independiente económicamente toma tiempo de estudiar al menos un bachillerato y, posiblemente, hasta postgrado, y luego el tiempo de encontrar trabajo y crear experiencia en el mismo. Esto es un reto por el tema de la fisiología”, sostuvo al explicar que mientras todo esto pasa se va consumiendo el tiempo de la vida fértil de la mujer.

“Eso fue lo que me pasó a mí, que se me hizo tarde, era paciente de endometriosis, le di prioridad a los estudios y a casarme y cuando lo hice, 3 años y medio después de casados, resultó que mi ex marido no quería tener hijos, pero no se había atrevido a decirlo antes. Así que se me fue el tren y terminé en no maternidad”, confesó la psicóloga clínica.

Otras de las razones para alargar el convertirse en madres, es que las mujeres y los hombres quieren planificar sus hijos en un momento adecuado, pero, a su juicio, “ese momento perfecto no llega nunca”. 

Agregó que otra razón para retrasar la maternidad es por el aspecto económico y los altos costos de vida.

“Lo cara que está la vida, la comida, los pampers, la escasez de casas, la gasolina, la educación, hace que muchas personas que desean ser madres y padres tengan miedo de poder lograrlo. También, vivimos en un mundo mucho más rápido, tecnológico, individualista y complejo que hace reflexionar sobre la posible maternidad y frenar a los padres”, explicó.

Agregó que la emigración a otros países y estar lejos de su sistema de apoyo, también puede ser un factor en algunos casos.

“También hay un fenómeno de personas que han decidido que no quieren ni desean tener hijos voluntariamente por todas estas razones”, mencionó González Marqués.

Por su parte, el doctor Nabal Bracero, ginecólogo obstetra y especialista en endocrinología reproductiva e infertilidad, explicó que “después de los 25 años comienza a disminuir el potencial reproductivo y, mientras más se pospone, más difícil puede ser lograr un embarazo”.

Por eso, en una sociedad en la que las mujeres avanzan profesionalmente como nunca antes, el desafío es asegurar que este progreso no implique renunciar a la posibilidad de una familia.

“La planificación reproductiva debería ser tan importante como la financiera o la profesional, sin embargo, el tema no se está discutiendo lo suficiente”, sostuvo.

Los hombres, también, deben formar parte de la conversación, ya que la fertilidad y la crianza son responsabilidades compartidas, reiteró el doctor.

A diferencia del pasado, no es necesario tener una pareja para iniciar un proceso de preservación de la fertilidad, mediante alternativas, por ejemplo, como la congelación de óvulos, de acuerdo con Bracero. 

“Hoy existen alternativas mucho más eficientes que antes, las cuales permiten a la mujer tomar  control de su plan reproductivo”, dijo.

“No hace falta una pareja para preservar la fertilidad. Antes se requería crear embriones, pero ahora, con los óvulos, el proceso es más sencillo y menos complejo en términos de responsabilidad”, continuó. 

El impacto en la salud mental

La infertilidad tiene secuelas emocionales, pues no solo impacta al cuerpo físico, también a la salud mental. 

Ansiedad, depresión, presión social y hasta estrés financiero son parte del panorama que enfrentan las pacientes.

“Hay un estigma social, presión familiar y un desgaste emocional importante. Es un proceso que puede afectar profundamente la salud mental”, advirtió. 

Siendo un proceso que vienen acompañado de diversos estresores físicos, emocionales y económicos, subrayó lo esencial del apoyo de profesionales de salud mental. 

Por su parte, la psicóloga clínica indicó que los factores para postergar la maternidad se familiarizan mucho con la salud mental, ya que es un proceso de toma de decisiones difíciles que no son lineales y que provocan emociones mixtas, como miedos e inseguridades de si estarán tomando la mejor decisión para sus vidas.

Según la profesional, puede provocar ansiedad, nerviosismo, insomnio y algunos diagnósticos, como el trastorno de ajuste con síntomas de ansiedad y/o depresión y el trastorno de depresión mayor, ya sea leve, moderado, severo o recurrente. También, podrían darse ataques de pánico. 

“Aunque haya sido una decisión propia el no tener hijos de forma voluntaria, esto no evita que haya un duelo y un proceso de pérdida de la ilusión de tener un hijo, lo cual es un duelo igual de válido que cualquier otro. Así que hay que vivir las etapas del duelo que son shock, negación, tristeza, coraje, negociación y resolución”, puntualizó González Marqués.