Si alguna vez te has preguntado si un hombre apegado excesivamente a su madre o un mama’s boy como se conoce comúnmente, nace o se hace, la respuesta es que no nace de tal forma. Más bien va desarrollando una relación de codependencia y apego complicado con su madre, explicó a Es Mental la trabajadora social Yenaira Figueroa.

Y es durante la crianza cuando se forman estos apegos, los cuales de no promoverse saludablemente pueden llegar a tener implicaciones psicológicas y trastocar las relaciones de familia y relaciones de pareja, especialmente, la independencia emocional y física de estos individuos, aún tratándose de adultos mayores.

“Estas personas pueden crear conductas evitativas, inseguridades, culpa tóxica y poner la figura maternal como prioridad ante otras necesidades individuales de su entorno social, como destrezas de vida independiente, la vida laboral y educativa y establecer su propia familia”, sostuvo.

Muchos de estos, incluso en su adultez, no ven tampoco la posibilidad de salir de los hogares de sus madres para crear uno por ellos mismos. No obstante, dependerá del nivel de codependencia que tenga hacia la madre, detalló por su parte la psicóloga clínica Beatriz Casellas Cestero

La psicóloga clínica aseguró que muchas veces estas personas no se dan cuenta de sus conductas hasta que son señaladas por otros.

“¿Cuándo esta persona debe acudir ayuda? Cuando vemos que esta persona se empieza a aislar y está más pendiente a su mamá que a sus cosas, cuando deja de ser una persona funcional en diferentes aspectos de su vida y cuando afecta todo su ámbito personal, debe acudir a un profesional para trabajar eso”, sostuvo. 

Por otro lado, Figueroa apuntó a que, a raíz de que el término mama’s boy parece vinculado a la definición hegemónica de lo que se considera masculino, varonil y esperado por la sociedad en cuanto a “ser hombre”, se deja de un lado el proceso de reflexión de que los hombres también pueden tener vínculos sanos de familia, incluyendo los lazos con su madre.

Pero, al no tener consciencia de la situación o dejarla pasar por desapercibida, muchos pueden llegar a repetir los patrones y conductas de apego en la crianza con sus propios hijos. 

“Para evitar desarrollar relaciones de dependencia complejas, las familias deben promover prácticas saludables de vida familiar, basándose en autorreflexión paternal, y de tal forma crear personas emocionalmente saludables”, compartió.

Apostó, además, que el trabajo no solo va a recaer en la crianza, también a la parte individual (de la madre, en este caso), pues en muchas ocasiones se arrastran traumas generacionales a la crianza. 

“La intervención profesional, el trabajo de terapia individual, de pareja y familiar, siempre es una alternativa para promover la sanación”, puntualizó. 

Finalmente, Casellas Cestero recomendó que las personas alrededor de estos individuos deben notificarles y hablarles sobre lo que están observando, ya que a veces resulta difícil que estos reconozcan sus actitudes, particularmente si se trata de adultos mayores.

“Es importante que como familiar, pareja o amistad se hable sobre lo que está ocurriendo, ofrecerle ayuda y dejarle saber que le preocupa su salud emocional”, concluyó.