Los trastornos de ansiedad, que incluyen desórdenes de ansiedad generalizados, fobia social, agorafobia y desórdenes de pánico, son las enfermedades mentales más comunes en la población adulta de Puerto Rico, según un estudio del 2016 que realizó el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (UPR) para la Administración de Servicios de Salud y Contra la Adicción (ASSMCA).

De acuerdo a los datos recopilados por el Instituto de Investigación de Ciencias del Comportamiento, el 12.5% del total de la población adulta se ve afectada por desórdenes de ansiedad.

Los diagnósticos de ansiedad siguen siendo prevalentes. Lo refleja el estudio de la doctora (investigadora Gloria Canino), y no ha variado luego del huracán. Continúa siendo el diagnóstico de mayor prevalencia, dijo la administradora de ASSMCA, Suzanne Roig.

Al abordar el motivo sobre por qué los trastornos de ansiedad son los más comunes en la isla, la administradora aclaró que no existe ninguna razón en específica porque, al igual que sucede con el resto de los diagnósticos, puede tratarse de un fenómeno multifactorial. Aclaró, además, que la ansiedad de cada cuál puede ser causada por situaciones muy individuales, que muchas veces surge porque la dificultad de la situación que experimenta la persona excede la capacidad de manejo.

Sin embargo, Roig entiende que, de acuerdo a las llamadas que reciben en la Línea PAS de ASSMCA, existen varios factores que pueden desencadenar en ansiedad, entre estos:

  • Pérdida de empleo
  • Separación de una pareja
  • La muerte de un familiar
  • Ansiedades del trabajo sobre si se terminará o sobre si tienen exceso de tarea
  • Coexistencia con otras enfermedades mentales
  • La crianza
“En muchos casos ciertamente se puede identificar la causa de cuál es esa ansiedad y, una vez identificada, entonces se puede manejar a nivel de terapia”, explicó.

¿Qué es la ansiedad generalizada?

Por su parte, el psiquiatra, experto en adicciones, Víctor Toraño, explicó que “la ansiedad es una respuesta, tanto física como de pensamientos, a una situación”, que ha protegido la humanidad a lo largo de la evolución.

La ansiedad es una respuesta del organismo a una amenaza que tiene como fin prepararse para salvaguardar la seguridad, según el experto. Por ello, la palpitaciones aumentan, el flujo de sangre va a las extremidades, la mente se enfoca en que le está pasando y los pensamientos se dirigen a la autoprotección.

“Cuando este sistema de protección, que tenemos nosotros innato, se activa cuando no hay una amenaza, ahí entonces vienen los trastornos de ansiedad. Si yo estoy aquí sentado hablando con ustedes y de pronto el corazón me comienza a latir rápidamente, me pongo sudoroso, el estómago se me cierra, yo pienso que voy a morir y no hay ninguna amenaza, entonces eso constituye un trastorno de ansiedad”, explicó Toraño.

Cuando la ansiedad generalizada no permite que las personas puedan controlar sus reacciones e impide que se desenvuelvan en sus quehaceres diarios, se podría considerar un enfermedad mental, por lo que es importante que visiten un médico.

La fobia o ansiedad social

Tener temor excesivo de ser juzgado por los demás, demasiado conciencia de sí mismo en las situaciones sociales diarias y evitar conocer gente nueva son algunas de las señales que destaca el Instituto Nacional de Salud Mental (NIH, por sus siglas en inglés) sobre la ansiedad o fobia social.

“Las personas con este trastorno tienen síntomas de ansiedad o miedo en ciertas o todas las situaciones sociales, como cuando conocen a personas nuevas, salen en citas, tienen una entrevista de trabajo, responden a una pregunta en clase o tienen que hablar con un cajero de una tienda. Incluso, hacer cosas sencillas frente a otras personas, como comer o beber delante de otros o usar un baño público, les puede causar ansiedad o temor. Tienen miedo de ser humilladas, juzgadas y rechazadas”, abordó una publicación del NIH.

La fobia social, si no es tratada, puede significar un impedimento para la persona que siente que no puede manejar, más allá de su capacidad, las situaciones de su vida diaria como las que se suscitan en el trabajo o en la escuela. Por otro lado, en ocasiones, esta enfermedad provoca que el individuo esté preocupado por algún evento o actividad incluso semanas antes de que ocurra.

El trastorno de pánico y la agorafobia, ¿qué son?

El desorden de pánico se caracteriza por ataques repentinos de ansiedad y temor abrumadores que duran varios minutos, latidos del corazón acelerados, sudoración, así como por la sensación de no poder respirar, según el NIH. Cuando los ataques ocurren en momentos impredecibles, sin ningún factor desencadenante, se podría considerar el diagnóstico de un trastorno de pánico.

“Los ataques de pánico se caracterizan por temor a los desastres o miedo a perder el control, incluso cuando no hay un peligro real”, lee un publicación del Instituto.

La agorafobia, por otra parte, es un trastorno mental muy parecido al pánico. Consiste en un miedo y ansiedad intensos causados por estar en lugares donde es difícil escapar o disponer de ayuda, según Medlineplus del NIH.

“Las personas con agorafobia suelen estar muy ansiosas de tener un ataque de pánico en un lugar público. También pueden tener miedo de estar solas o tener problemas para salir de su casa. Por lo general, evitan los ascensores, los puentes y los lugares públicos”, define, por otra parte, el Instituto Nacional del Cáncer.

 

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Posted by Consultorio Psicológico on Tuesday, April 24, 2018

Después de los trastornos de ansiedad, las enfermedades mentales que más proliferan entre los puertorriqueños son los desórdenes de ánimo como la depresión mayor, la bipolaridad y la distimia, que según el estudio del 2016, se manifiesta en 10.4% de la población adulta.