Expertos en salud aseguraron que el contexto accidentado en el que Puerto Rico le dio la bienvenida a COVID-19 ha provocado un impacto emocional en la juventud del país que amerita ser atendido.

La psicóloga infantil Ivette Navas Auger reconoció que la pandemia ha contribuido al deterioro de salud mental actual en la Isla, indicó que desde el 2017 cuando el huracán María devastó la Isla los niños han sido expuestos a distintas situaciones que han resultado en la falta de cumplimiento de sus necesidades básicas.

 

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“Puerto Rico sí ha sufrido, desde el 2017 hasta ahora, situaciones detrás de otras, pero nuestro sistema político también es bien cambiante y las ayudas no llegan cuando tienen que llegar, pues nosotros podemos concluir que los traumas de los niños son grandes”, sostuvo Navas Auger.

Por su parte, el doctor Luis Echevarría Santiago aseguró que la falta de juego y de interacciones con otros contemporáneos los ha privado de muchas experiencias de vida, a su vez restándole al desarrollo de los niños.

Sin embargo, ambos especialistas concluyeron que mientras mejor sean las herramientas de manejo que les provean los padres o encargados a los menores, más seguros se van a sentir al enfrentar las posibles emociones que el periodo navideño pudiese subrayar.

Herramientas de manejo

Según la consultora en salud mental Navas Auger, lo más importante para brindar el apoyo emocional que urgen los niños es etiquetar sus emociones.

“Ya sea un desastre natural o una pandemia es importante que los padres aprendan a manejar los sentimientos. La mejor manera de manejarlo es hablando, etiquetándolo”, remarcó Navas Auger.

La psicóloga clínica expresó que los niños van a buscar seguridad de sus padres y que ellos deben de intentar ayudarlos a ventilar lo que sienten, expresarlo y, de tal manera, juntos buscar soluciones.

Navas Auger también destacó a los adolescentes como una etapa individual, sector a la que los eventos atmosféricos, las huelgas y ahora la pandemia ha afectado de manera singular.

“A los de 17 años les ha tocado vivir un trauma. La escuela es donde único ellos tenían su socialización. Ellos necesitan ese estar y pueden tener muchos sentimientos de soledad o vacío”, argumentó Navas Auger.

Incluso, la especialista en salud mental recomendó estar atentos a cambios en comportamientos, debido a que sirven como guía para identificar una inquietud o problema en la vida del adolescente.

De igual manera, Navas Auger ideó abrir espacios de conversación y disponibles para el diálogo de manera rutinaria.

“Podemos pedir horas fijas de desayuno, almuerzo o cena para abrir esos espacios. Empezar con ‘Hola, ¿cómo estas?’ e ir poco a poco abriendo esa puerta, dejándoles saber que uno está aquí”, detalló Navas Auger.

Por su parte miembros de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía, en una publicación titulada Demasiadas emociones, cómo educarlas en tiempos de pandemia, precisaron que las horas de comer o cenar son las circunstancias ideales para conversar sobre cómo su bienestar, preguntarles qué sienten y ver cómo manifiestan o describen su sentir.

La orientadora educativa Isabel Rech Oliván y psicóloga social y comunitaria Macarena López Peco sustentaron en el artículo la importancia de proveer libros, cuentos, películas y vídeos que sirvan de guía para que, por su cuenta, los niños puedan categorizar y reconocer sus emociones para poder trabajarlas.

De igual forma, la psicóloga Navas Auger añadió a la pintura y el dibujo como posibles herramientas para identificar sentimientos.

Actividades para el bienestar

Como parte de la rutina de apoyo que señaló Navas Auger los niños se deben familiarizar en cómo vivir en comunidad.

“Pueden ayudar en las preparaciones de la cena, en hacer la mesa. Los ponemos a que hablen con otras personas, que lean cuentos cortos. De esa manera los ayudamos a pasar el día, no hay que siempre pensar en el futuro”, propuso la experta.

A su vez, el pediatra Echevarría Santiago sugirió encargar a los niños de las mascotas y optó por los padres incorporarse en actividades de las que ellos disfrutan.

“Vete por lo que a ellos les gusta y de vez en cuando los pones a hacer algo que a ti te gusta para que aprendan que no todo es como quieren”, dijo Echevarría Santiago.

El doctor Echevarría Santiago también describió al arco y flecha, los juegos de mesa e ir a la piscina como actividades que pueden promover el bienestar y profundizar la relación entre cuidador y niño.

De manera similar, Navas Auger puntualizó la esencialidad de buscar qué intereses comparten con sus hijos e invitarlos a actividades que los mantengan activos y fuera de la casa.

Ejercitarse juntos, hacer caminatas, yoga, jugar cartas, ver una película, figuraron entre las opciones dadas por Navas Auger.

Si la invitación a dichas actividades resulta negada por el niño, Navas Auger incluso explicó que se pudiese introducir a un amigo para que les ayude a abrir esa otra ventana.

“Tenemos que promover la búsqueda de una red de apoyo para que los papás puedan ayudar a los niños en el proceso de una nueva realidad”, concluyó Navas Auger.

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