Cada ser humano enfrenta la tragedia de una manera distinta. Carol Kohm, una madre puertorriqueña que perdió a su hijo mayor por causa del suicidio, decidió que para sanar el dolor de esta pérdida dedicaría su tiempo a tratar de evitar que otras familias tengan que vivir lo mismo que la suya.

De ese deseo nació 10-8 InService, una fundación que ofrece varios programas para prevenir el suicidio entre los niños y jóvenes y también brinda  apoyo a personas que hayan perdido a un ser amado en circunstancias similares a las de Kohm. 

La puertorriqueña, hoy radicada en el estado de Virginia, recibió en noviembre pasado “la peor llamada” de su vida, cuando le notificaron que su hijo estaba grave tras haber tenido un intento suicida. Hacía apenas un mes que el joven, llamado Sebastián González, celebraba sus 14 años junto a su familia sin que nada anticipara que algo le ocurría.

“En ese momento es como si la vida se te hiciera añicos. Es como si te fuera la vida porque caes en estado de shock”, relató Kohm, quien esperó durante unas 12 horas que los médicos lograran “un milagro” para salvar a su hijo. Pero esto no ocurrió. 

Tras la muerte de Sebastián, su mamá encontró una carta en la que el menor le pedía perdón y relataba que había estado sufriendo por causa del acoso escolar tanto en la escuela como a través de las redes sociales.

Sebastián González. (Suministrada)

“Ahí es donde me entero”, contó la madre. “Tú dices, cómo es posible que se quedó callado cuando todos los días le preguntaba cómo estuvo tu día de clases, tus asignaciones. Ese checklist que uno hace, y todos los días decía que estaba bien”, agregó Kohm, madre de otros dos menores de uno y 12 años. 

Cuando todo pasó, la familia vivía en Georgia y, con el luto todavía comenzando a sanar, decidieron mudarse a Virginia para “reprogramarse”. Unas semanas más tarde llegó la pandemia de COVID-19. En medio del encierro que ha supuesto la crisis de salud pública y el dolor tan fresco en el corazón, Kohm decidió que tenía que hacer algo para honrar la memoria de su hijo. 

Pensó que al igual que Sebastián, muchos otros adolescentes pueden estar sufriendo en silencio problemas en la escuela, que por alguna razón no se atreven a compartir con nadie, ni siquiera con sus padres presentes y pendientes de ellos. 

Sebastián junto a su familia. (Suministrada)

Las iniciativas de 10-8 InService incluyen la formación del 10-8 Squad. Este será un grupo de jóvenes puertorriqueños de escuela elemental, intermedia y superior que la organización entrenará para identificar, prevenir y detener el acoso escolar. Los alumnos interesados pueden hacer su solicitud hasta el 30 de octubre. Entre todos los aspirantes se escogerán 60 a través de sorteo, que además podrán competir para el sorteo de una beca de $1,000 y una computadora. 

Otro de los pilares de la entidad será la Alianza del duelo, un grupo de apoyo para gente que necesite sanar la pérdida de un familiar o persona cercana que haya fallecido por suicidio. Este  proyecto, que cuenta con el respaldo de profesionales entrenados en el tema, ya está funcionando. Los interesados pueden conectarse virtualmente los primeros y terceros jueves del mes, a las 7:30 p.m. Las conversaciones se realizan tanto en inglés como en español. 

El lanzamiento de 10-8 fue el pasado 8 de octubre, día en que nació Sebastián, y esa es una de las razones por las cuales Kohm escogió estos números para bautizar su proyecto. La otra es que el código 10-8 significa “en servicio”, para las personas que trabajan en agencias de ley y orden como ella.

No se puede bajar la guardia 

El doctor Domingo Marqués, psicólogo clínico y profesor de la Universidad Carlos Albizu, sostuvo que la muerte por suicidio continúa siendo una de las principales causas de muerte entre la juventud y, por lo tanto, es esencial hablar del tema. Y esta conversación tiene que empezar temprano en lugar de continuar siendo un tabú. 

De acuerdo a las estadísticas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), el suicidio es la segunda causa de muerte a nivel global entre la población de 10 a 14 años y de 15 a 24 años. La primera causa de muerte son los accidentes no intencionados, pero  los profesionales de la salud mental piensan que esta categoría también podría incluir suicidios que por alguna razón no se confirmaron. 

Marqués opinó que es necesario reforzar y aumentar los esfuerzos de prevención en las escuelas y a la sociedad en general para llevar el mensaje de que la vida conlleva retos que hay que aprender a manejar. La adolescencia, destacó, es una etapa en la que pueden presentarse retos particulares mientras los jóvenes aprenden a desarrollar fortaleza emocional. 

“Como en la adolescencia el joven no tiene la capacidad de ver que puede cambiar su vida el suicidio puede convertirse en una respuesta permanente a un problema temporal. Una respuesta no es una solución”, expresó el psicólogo. 

Durante la pandemia, cuando los estudiantes permanecen en el hogar tomando sus clases, no desaparecen los estresores, sino por el contrario, los mismos han aumentado. 

“Se le están añadiendo responsabilidades al mismo tiempo que no cuentan con escapes o desahogos. Los deportes han desaparecido o su práctica ha cambiado tanto que es como si no existieran. Algunos llevan meses sin ver a sus amigos o a familiares o los ven con muchas limitaciones”, observó. 

A esta realidad se suman los estresores que tienen que manejar los padres y los maestros. 

Marqués recomendó a las familias procurar encontrar el tiempo para compartir actividades en lugar de simplemente estar todos en la casa, pues en esos espacios los menores son más propensos a comunicarse. También, aconsejó mantener el monitoreo de las redes sociales que utilizan sus hijos para poder identificar si alguna no es apropiada, además de modelar el manejo de diferentes emociones con normalidad. Esto quiere decir que está bien que los hijos sepan cuando sus padres están tristes o molestos. Lo importante es que también observen que esos estados son pasajeros y que existen maneras de lidiar, como por ejemplo, simplemente hablar sobre lo qué paso, dar una caminata o recibir cariño de las personas queridas, entre otras.

“Que esté cool decir:’no estoy bien’”, puntualizó.