“Yo sé que estoy enfermo desde que era niño, pero nunca fui al médico ni me diagnosticaron (en ese momento)”, dijo Manuel E. Rosado Cardona al iniciar a describir lo que ha sido su vida junto a la esquizofrenia. 

Rosado Cardona, un hombre alegre, casado y con una familia completa, se sentó con Es Mental para narrar cómo ha podido manejar su condición y los ajustes que ha hecho en su vida.

Rosado Cardona cogió el teléfono junto a su esposa, Gladys Lynn Vélez, para comenzar a contar su historia desde el capítulo uno: el detonante.  En su caso, previo a ser diagnosticado, vivía una vida “normal” junto a Lynn Vélez, quien describió su diario vivir anterior como una realidad con la que estaba satisfecha. “Una vida tranquila con estabilidad económica, y mi marido que se encargaba de todo mientras yo cuidaba del hogar y los niños”, dijo Lynn Vélez al recordar su rutina anterior.  

Rosado Cardona trabajaba como ingeniero de empaque, encargándose de sellos y diseño en una empresa. Admitió que era un trabajo que le exigía mucho y le causaba estrés. De manera repentina, un día llegó a encontrarse sintiendo lo que describió como “un espiral de emociones” que obstaculizaron su funcionalidad en el trabajo y su capacidad para proceder participando de esa rutina laboral. Estas sensaciones le obligaron a abandonar su empleo.

A partir de este evento, procedió a hacerse una autoevaluación, apuntando sus síntomas y buscando en Internet cuáles condiciones pudiesen coincidir con lo que estaba experimentando. De ahí fue de hospital en hospital exigiendo ser atendido, hacerse pruebas y obtener resultados. Buscó respuestas de manera incansable hasta ser diagnosticado con esquizofrenia, expresó mientras se le cortaba la voz.

Explicó que ese momento fue un periodo de mucho dolor y frustración, ya que,  en lo que encontró el balance adecuado de medicamentos, tratamientos y atención médica, su vida era inestable. 

“Dejé planes de comprar casa, perdí parte de mi estabilidad económica y Gladys tuvo que cambiar todo su rumbo de vida para cuidarme y encargarse del hogar y los hijos”, comentó al admitir que si Lynn Vélez fuese otra, lo hubiese dejado. Llegó al punto en que las visitas al hospital psiquiátrico eran constantes. 

Cuidándome, ella desarrolló depresión”, destacó con un cambio de tono. Subrayó que Lynn Vélez siempre ha estado a su lado ayudándolo, llevándolo a las citas, guiandolo al hospital, cuidando a sus hijos, entre otras tareas. Señaló que ella se encargó de que su enfermedad le afectase lo menos posible a sus hijos. 

Siempre [Lynn Vélez] ha estado a mi lado, yo suelo tener cambios de humor repentinos, no entiendo cosas, como el sarcasmo, entre otras consecuencias de la enfermedad. Ella me calma, está pendiente de que me tome mis medicamentos, me cuida”, admitió. 

Aseguró que ahora los medicamentos que se está tomando para el manejo de la esquizofrenia lo mantienen estable y no ha visitado a un hospital desde inicios del año 2000, pero sigue dependiendo del seguro social, factor que afecta su vida.

La esquizofrenia implica una serie de problemas de pensamiento (cognición), comportamiento y emociones, destaca la Clínica Mayo en su glosario. Los signos y síntomas pueden variar, pero generalmente implican fantasías, alucinaciones o habla desorganizada, y reflejan una capacidad deficiente de vivir normalmente, describe. 

La misma clínica expresa que en la mayoría de los casos, los síntomas comienzan aproximadamente a los 25 años, aunque pueden comenzar más tarde, incluso hasta mediados de los 30. Se considera de aparición temprana cuando comienza antes de los 18 años.

Por su parte, Lynn Vélez comentó que ahora cuando recuerda momentos de su relación, sabiendo sobre el diagnóstico, se da cuenta de muchas cosas y su razón de ser. “Cuando nosotros nos casamos, no nos faltaba nada, sino que cuando se enfermó cambiaron las cosas, pues yo no trabajaba, no lo podía dejar solo ni a él, ni a los nenes”, comentó al decir que cambió su rol en el hogar de ama de casa a cuidadora principal. 

Antes yo tenía mi licencia, pero ni guiaba, él me proveía todo. Aquí se cambiaron los papeles”, destacó al decir que este cambio le quitó el miedo que tenía antes de hacer muchas cosas de manera independiente.

Manejando la esquizofrenia en el diario vivir

Al inicio, sostuvo que le costó mucho esfuerzo buscar ayuda psicológica. Fue a su primera cita y no regresó hasta que se sintió en necesidad de compartir. Detalló que sentía una necesidad por expresar las cosas que pensaba y lo que estaba viviendo para poder manejar mejor el diario vivir. 

Encontró su paz, bregando con las plantas de su hogar, en la lectura y con la cocina. Al buscar ayuda, cambió su realidad.

Por su parte, a Rosado Cardona le ha ayudado la música, el arte y la fe durante su proceso. Explicó que su devoción a la religión le ha ayudado emocionalmente, pues le ha ayudado a tener esperanza. Mientras, el grupo de pleneros en el que participa ha mantenido viva su chispa. Transformó su pasión por su trabajo en ingeniería de empaque en hacer arte desde su hogar y dedicarse al diseño por vocación. “Si tienen algún pasatiempo del que gocen háganlo”, sugirió al considerar a toda persona que esté pasando por una situación similar.

A su vez, Lynn Vélez aconsejó a las personas que están enfrentando diagnósticos de salud mental a que, independientemente de la situación que sea, no se queden solos pensando que pueden manejarlo a solas y sin ayuda de expertos y un círculo de apoyo. “Hablen las cosas y comuníquense con paciencia”, puntualizó.