Si hay algo que está afectando la salud mental en Puerto Rico son factores sociales como la crisis económica, por lo que profesionales de la salud concuerdan que la salud mental y la adicción se deben tratar con políticas basadas en evidencia e información, y a nivel multisectorial.

Primero se tiene que cambiar el paradigma y “se tiene que hablar de salud mental como un asunto prioritario de salud pública”, puntualizó  Melissa Marzán Rodríguez, principal oficial de Epidemiología del Departamento de Salud.

En la Cumbre de Salud Mental y el Uso de Sustancias en Poblaciones Vulnerables 2024, que llevó a cabo la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA) el martes, Marzán Rodríguez comentó que las condiciones sociales, económicas y físicas de Puerto Rico “están teniendo un rol demasiado importante en lo que está pasando como sociedad”.

Dijo que la salud mental todavía carga mucho estigma en la Isla, lo que hace que las personas sientan una mayor necesidad en hablar de temas de salud mental cuando tienen un espacio para hacerlo.

Por su parte, el especialista en medicina de la adicción, Andrés Calvo Díaz, confesó que si la salud mental está estigmatizada, más lo están los trastornos de adicción. Por tanto, la condición es rechazada o subestimada en la sociedad, incluyendo en la comunidad médica, y el tratamiento para trastornos de adicción es escaso.

Abundó diciendo que esto se debe a que se ve como “un problema de la persona y que se lo busca”, cuando investigaciones científicas han demostrado que es un problema de salud crónico que afecta el cerebro y todas las personas deben educarse para darle apoyo a las personas que lo padecen.

El galeno cuestionó que, cuando se trata otra condición de salud crónica como, por ejemplo, la obesidad no se espera que una persona pierda 200 libras en dos semanas, sino más bien se le apoya en lo que logra adelgazar y durante todo su tratamiento, hasta alcanzar sus metas de salud.

Sin embargo, Calvo Díaz comentó que una persona con trastorno de adicción no se trata de igual manera, pues se espera que la persona detenga completamente el consumo de alcohol o sustancias controladas una vez comience tratamiento, cuando ese proceso podría ser paulatino y al paso de la persona. 

Para conocer las áreas en la Isla en las que se ven más pacientes con trastornos de adicción, el galeno instó a la comunidad médica a hacer mejores documentaciones en el récord de un paciente y añadir la adicción a la lista, así como se dan otros diagnósticos.

Asimismo, invitó a profesionales de la salud a que revisen “desde qué paradigmas estamos trabajando y manejando estas situaciones”, puesto que por la condición de una persona, ésta no pierde dignidad ni estado de derecho.

Tratamientos para adicciones deben basados en evidencia

Calvo Díaz estableció que el tratamiento para trastornos de adicción se debe elaborar basado en evidencia e información científica, así como redirigiendo política pública existente.

A esto, Marzán Rodríguez respondió que se ha hecho política pública basada en evidencia, algo que mencionó implementan más luego de la pandemia del COVID-19, pues “nos ayuda a identificar cuál es la mejor o las mejores estrategias” para bajar las incidencias de los asuntos de salud mental y adicción.

Aclaró que el reto es crear una infraestructura para política pública que se encargue de monitorear y evaluar las incidencias. “Las estrategias basadas en evidencia son el camino correcto y es el camino que nos ayuda a también ganar credibilidad y confianza con las comunidades”, afirmó la epidemióloga.

De igual forma, comentó que “el rescatar estrategias basadas en evidencia ayuda un poco a mitigar esos otros estigmas y desconfianza”, refiriéndose a cómo en ocasiones, desde la perspectiva religiosa, que está muy presente culturalmente, se ve la adicción como un vicio.

El primer plan para trabajar el sinhogarismo

El trabajador social Eduardo Zavala Mendoza comentó que estudios han encontrado una relación entre crisis económicas y naturales con el estado de ánimo de una persona. Este también se puede afectar por la falta de empleo, oportunidades limitadas y desplazamiento de vivienda. 

Contrario a lo que se podría imaginar culturalmente, la razón principal por la que hay personas sin hogar en Puerto Rico es por desempleo, mencionó Francisco Rodríguez Fraticelli, representante del Concilio Multisectorial en Apoyo a la Población sin Hogar. 

El director ejecutivo de la Oficina del Concilio Multisectorial en Apoyo a la Población sin Hogar, Pedro Dedós Pérez, dijo que “el no tener un techo hoy” no es sinónimo de no tener derechos. “Hay más de 2,000 personas en Puerto Rico sin hogar (por primera vez)”, reveló haciendo referencia a estadísticas que presentó el Sistema de Cuidado Continuo (CoC) en el 2022.

“Buscamos que las organizaciones sin fines de lucro que dan servicio a nuestra población sepan la importancia” de los datos científicos, como los que organiza el Observatorio de Salud Mental y Adicción de Puerto Rico, para crear política pública.

“Nos encontramos creando por primera vez un histórico plan de país para prevenir y erradicar el sinhogarismo en Puerto Rico, sostuvo Dedós Pérez. Agregó que con la primera cumbre buscan visibilizar, educar y crear conciencia de la importancia de la utilización de datos de la población sin hogar entre profesionales de la salud.

La directora del Programa De Vuelta a La Vida de la ASSMCA, Hilda Serrano Morales, comentó que actualmente cuentan con 14 programas que ofrecen servicios a personas sin hogar.

Dedós Pérez dijo que, aunque es “bien importante trabajar con las poblaciones vulnerables del país, las personas sin hogar no son tan visibilizadas y no es un tema del que se habla”.

Las personas no deciden no tener un techo, son distintas condiciones las que los llevan a estas circunstancias”, expresó Dedós Pérez.

El director ejecutivo de la Fondita de Jesús, Josué Maysonet Colón, añadió: “La primera impresión (al ofrecer un servicio) va a ser clave en salvar esa vida de ese ser humano”.

La Cumbre de Salud Mental y el Uso de Sustancias en Poblaciones Vulnerables se celebró por primera vez en el Centro de Convenciones de Puerto Rico, bajo una alianza entre el Observatorio de Salud Mental y Adicción de Puerto Rico y el Concilio Multisectorial en Apoyo a la Población sin Hogar.