En tiempos en que líderes y gobernantes toman decisiones que impactan directamente a la gente, que van desde despidos masivos hasta guerras con misiles, la ciudadanía observa crudamente cómo algunos en puestos de liderazgo emplean estrategias del maquiavelismo para mantenerse en el poder, situación que también se refleja en ambientes laborales, aseguraron expertos.
El maquiavelismo es una forma en que algunos líderes mantienen el poder, usando el miedo, la dominación y la manipulación, entre otras estrategias. Puede darse en escenarios laborales o de gobierno, entre otros. Su origen se remonta a los escritos de Nicolás Maquiavelo en el Siglo XVI.
El trabajar con miedo a un jefe o temer ser despedido si no se cumplen metas, son unas de las amenazas comunes que los trabajadores enfrentan para aumentar su rendimiento en una empresa, apuntó la psicóloga industrial organizacional, Brenda Manzano.
Manzano aseguró que sembrar miedo en los empleados, una estrategia característica de un líder maquiavélico, no es una estrategia positiva para el desarrollo de una empresa.
“La gente lo que está es cumpliendo por obligación y tiene miedo a equivocarse, la gente no va a querer innovar y, por eso, vemos muchas empresas donde tienen este tipo de liderazgo autoritario, tienen mayor ausentismo, hay mucho burnout, la gente está cansada y el ambiente es tóxico”, aseguró Manzano.
Según un artículo de Psychology Today, una nueva investigación de revisión dirigida por Alexander Marbuk, de la Universidad de Alabama, existe un desacuerdo “entre considerar el maquiavelismo como parte del liderazgo eficaz o como un defecto fatal”. Quienes lo ven positivo argumentan que “estos líderes logran el trabajo mediante la fuerza bruta y la dominación”. Mientras los que lo ven como negativo, sostienen que el terror que imparten estos líderes “contradice lo que los líderes éticos, justos y morales deben hacer para inspirar a sus seguidores”.
“Ciertamente, la gente va a hacer el trabajo, si la gente le teme, el resultado puede salir, pero la gente no está comprometida, la gente lo que tiene es miedo”, añadió.
Manzano afirmó que un líder debe poseer firmeza, autoridad y el respeto de sus subordinados; pero el respeto no se debe ganar mediante el miedo.
“Tiene que ser que la gente esté comprometida con su trabajo y el respeto se gana cuando tú lideras desde el ejemplo, cuando te comunicas validando las necesidades de tu equipo de trabajo. Así que no es si tu eres firme o no, o si usas autoridad o no, es la forma en la que ejerces, la forma en que llevas el mensaje y tiene que tener coherencia entre lo que dice y la forma que actúa”, estableció la psicóloga.
Manzano planteó que en empresas grandes se observa con mayor frecuencia un liderazgo autoritario y controlador; por otra parte, en las empresas pequeñas se suele ver un liderazgo permisivo y el “quiero que se queden conmigo”.
De igual forma, el exceso de confianza también puede afectar el liderazgo, por lo que la psicóloga enfatizó en que los superiores deben apostar al respeto.
“Hay muchos líderes que no están listos para estar en posiciones de liderazgo. Cuando tu ofreces una posición de liderazgo, en una empresa, a una persona que no tiene las competencias, pero lleva muchos años en una empresa, ¿qué pasa con esa persona? En vez de decir que esto es una oportunidad para servir, lo ven como una oportunidad para ser servidos. Entonces, tienen tanto temor a que les quiten el puesto de liderazgo que, entonces, siembran temor”, concluyó la psicóloga.
El maquiavelismo en los gobiernos
Es común observar en la discusión pública planteamientos que alegan que las acciones tomadas por los líderes mundiales carecen de moral, ética o respeto; sin embargo, estas acciones no son nuevas. Según Emilio Pantojas García, en el siglo XVI, Nicolas Maquiavelo -uno de los padres de la Ciencia Política- planteó, en su libro El Príncipe, una serie de consejos para que un líder mantenga su poder.
“Pero si el príncipe está al frente de un ejército y tiene que gobernar multitud de soldados, le es indispensable no cuidarse del dictado de cruel, que, sin esta fama, no se tiene un ejército disciplinado y dispuesto a cualquier empresa”, plasmó Maquiavelo en su libro.
Sin embargo, de los consejos más famosos, figura escoger ser temido antes de ser amado.
Gobernar a base de mentiras e infundir miedo en las mentes de los ciudadanos es uno de los ejes centrales de estos tipos de gobernanza, aseguró Pantojas García. El sociólogo plantea que la mentiras y las promesas hechas en campañas políticas son efectivas para los líderes maquiavélicos porque las falsas expectativas mantienen a los líderes en el poder, añadió.
“Cuanto haga un príncipe por conservar su poder y la integridad de sus estados, se considerará honroso y lo albarán todos, porque el vulgo se deja guiar por las apariencias”, estipula Maquiavelo en su libro.
A pesar de que se le suelen llamar maquiavélicos a los líderes más extremos, el docente opinó que el pensamiento maquiavélico es la base de la política moderna, ya que todos los gobernantes actuales actúan conforme al maquiavelismo para mantener su poder.




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