Millie Bobby Brown, protagonista de la afamada serie de Netflix “Stranger Things”, tenía 13 años cuando fue elegida por la W Magazine como una de las estrellas de cines más “hot”. Para muchos esta noticia fue de disgusto por promover conductas como la pedofilia, pero el supersexualizar la belleza en los niños y adolescentes puede acarrear muchos otros problemas y los hacen vulnerables a peligros.

Los niños que viven expuestos a la supersexualización de la belleza, con imágenes no propias de su edad, pueden estar más susceptibles a un sinnúmero de situaciones que van desde problemas de socialización como el bullying, trastornos psicológicos que podrían terminar en depresión, enfermedades como trastornos de la alimentación, así como estar más expuestos a casos de abuso sexual, según indicaron tres expertos en entrevista con Es Mental.

“Tú estás enfrentando a un niño a una niña con unos estereotipos de belleza tradicionales, donde los expones a la moda, muchos conflictos en los que, por ejemplo, una niña empieza a ver las revistas de moda, comienza a compararse, lo que son los cuerpos, empieza un proceso de inconformidad. Igual que el niño, que ve a los hombres tonificados, lo que enfoca el mercadeo, que muchas veces está lleno de photoshop, pero ellos no lo saben, y empieza la autoestima a bajar, comienzan los problemas alimenticios, de depresión, y otro montón de cosas a aflorar”, aseguró el doctor Héctor Hernández, coordinador de práctica y facultativo del Programa de Psicología Escolar de la Universidad Carlos Albizu.

El exponer a los menores a copiar imágenes que no son propias de su edad puede acarrear presiones sociales que terminan por generar problemas como el desarrollo de una autoestima flagelada, según Hernández, que a su vez pueden provocar dificultades con el peso asociados a trastornos de alimentación. 

Otra dificultad que se podría asociar a la supersexualización de la belleza en los menores es la promiscuidad que podría llevar a embarazos no deseados o a muy temprana edad, según Lelis Nazario, psiquiatra subespecializada en niños y adolescentes del Departamento de Psiquiatría del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico.

“Realmente es un problema. Lo que nosotros vemos (profesionales de la salud mental) es que los padres permiten que las niñas maduren antes de tiempo y, quizás, a veces las visten con ropas que no son apropiadas, y le permiten conductas que no son aptas para la edad, lo que afecta porque es importante que los menores puedan vivir una niñez sólida”, explicó la doctora.

El someter a los menores a la presión de estereotipos sociales para la belleza, que muchas veces se reciben a través del mercadeo, puede conllevar también problemas psicológicos como la depresión porque le menor no tuvo un desarrollo óptimo durante su niñez. En este aspecto, Hernández también hizo hincapié en la selección de la vestimenta que vaya de acuerdo a la edad, pues según ejemplificó, esto puede afectar al desarrollo social del niño, como cuando se le pone un pantalón demasiado apretado, por lo que los “skinnies” están a la moda, entonces el menor no puede jugar cómodamente.

“El mundo de los niños y las niñas es mediante el juego, entonces si tú las vistes o lo vistes como para no ensuciarse, le estás quitando la posibilidad de jugar y socializar”, explicó el experto.

Vinculado al uso de las redes sociales

El uso de las redes sociales por parte de los menores puede desencadenar en situaciones complejas como el exponerse al abuso sexual porque, en ocasiones, los niños no cuentan con la capacidad de manejar ciertos temas en estas plataformas, aunque piensen que sí son los suficientemente grandes para hacerlo, coincidieron Hernández y Nazario.

“En las redes sociales, en general, hay muchas cosas que no tienen un screening, por lo que los muchachos se exponen a muchas cosas que no entienden o que quizás no son la realidad. En las redes sociales la gente postea lo que quiere, no basado en datos científicos, sino en lo que ellos creen, y muchas veces a través de las redes pues las niñas jóvenes quieren imitar a estas socialites que están posteando fotos de ellas semidesnudas y pues las chicas y chicos ven esto como normalizado y ven que como eso lo hacen los demás, yo también lo puedo hacer”, comentó Nazario.

Sin ninguna protección, los menores que navegan en las redes sociales no solo se exponen a copiar conductas inadecuadas, sino que, según Hernández, al aparentar con su vestimenta y maquillaje que tienen un edad mayor de la indicada, se exponen a depredadores sexuales que les escriben por privado. Sucede que como estos niños “se creen grandes”, si una persona les escribe con acercamientos sexuales, el menor se siente capaz de manejar la conversación sin necesidad de que los padres intervengan. De ahí a que puedan ser víctimas de abuso sexual por ser niños “más llamativos”.

“(El menor) puede estar vulnerable algún tipo de abuso sexual, más llamativo que los otros niños, incluyendo el uso de las redes sociales porque tienen acceso a un montón de personas que no saben quiénes son”, comentó el experto, quien indicó que esto hace a los menores vulnerables ante estos canales.

En el consultorio de Hernández, algunos padres se excusan indicando que le permiten el uso de las redes sociales, fuera de su edad, porque tienen la contraseña y pueden monitorear lo que su hijo o hija comparte. Sin embargo, indicó que esto no es suficiente, ya que no siempre se dispone del tiempo para hacerlo. Con él coincidió Nazario, quien aseguró que es peligroso, inclusive, darle un teléfono celular a un niño que no tiene la capacidad para manejar este aparato electrónico con acceso a un sinnúmero de canales de comunicación.

“Tú no puedes estar todo el día viendo el teléfono a ver qué es lo que el niño está haciendo, y a veces hay una edad para todo. Yo entiendo que muchas veces los hacen por seguridad, para que te llame, no necesariamente por tener acceso a redes sociales. Así que es tener ciertos controles. Le das un teléfono, pero no le das unas guías sobre cómo se usa el teléfono y entonces pasan las cosas como que mandan fotos (obscenas)”, sostuvo Nazario.

Vinculado al bullying

Los niños expuestos a la supersexualización de la belleza no solo se pueden ver afectados físicamente y psicológicamente por sí mismos, sino que pueden pasar juicios sobre otros menores por su percepción de los cánones de la belleza y la moda, siendo, en ocasiones, crueles con sus compañeros por no cumplir con estos tal cual como ellos los perciben.

“La diversidad humana es diferente, hay niños y niñas diversos y eso de manera inmediata tiene un impacto en lo que es la socialización de los niños. Fíjate que en este país tenemos un grave problema de lo que es el acoso o el bullying escolar y se vincula, precisamente, a ese tipo de imágenes que le construimos a los niños y en las que los encajonamos sin considerar en la etapa que están en términos de su ciclo de desarrollo vital”, aseguró la doctora Mabel López, presidenta del Colegio de Profesionales del Trabajo Social de Puerto Rico.

Un impacto inmediato de la supersexualización de la belleza en lo niños es que afecta el espacio de juego, un mundo infantil complejo que se relaciona al mundo de los adultos y las imágenes que estos le muestran cómo aceptadas, según la experta.

“Una niña o una niño que no cumple con esas imágenes impuestas por el modelo o la moda pues definitivamente va a tener dificultades en encajar en ese mundo infantil o ese mundo de juego”, afirmó López.

Aunque el rol de los padres y madres es fundamental para luchar contra estas conductas inadecuadas, López sostuvo que para buscar soluciones sostenibles se debe mirar el tema desde una aspecto integral en el que los distintos sectores sociales trabajen en conjunto para evitar someter a los menores a estas presiones sociales.

“Los padres y madres, y la sociedad en general, debe estar abierta a la educación. Yo creo que en este país hay una forma inadecuada de manejar la sexualidad y estas representaciones que afecta muchísimo. No se hace desde el punto de vista de la salud integral del ser humano, se hace desde el punto de vista de la moda. Creo que necesitamos identificar este asunto, concienciarnos y trabajarlo en términos de educación en general, en currículos formales hasta en instituciones no formales como lo son los medios de comunicación”, recomendó.