“Las familias LGBTQ+ también importan”, con este mensaje la doctora Veroshk Williams compartió a Es Mental los aprendizajes y retos con los que se toparon ella y su esposa a la hora de buscar convertirse en madres en Puerto Rico. 

En un proceso de maternidad en el que hubo la pérdida previa del embarazo, trabas en los servicios médicos -locales- para el procedimiento de la fertilidad asistida y, además, tuvo que moverse a otro país para buscar asistencia, hoy Williams, reconocida por su trabajo como psicóloga clínica, astróloga y CEO de Reset Wellness Clinic, reconoce que aún queda mucho por lograr para que la comunidad LGBTQ+ pueda tener una vida digna. 

La doctora relató que cuando ella y su esposa, Carmen Guerrero, comenzaron su proceso de fertilidad asistida, experimentaron discrimen, así como fueron testigos de diversas limitaciones médicas. Por ejemplo, un galeno  se negó a brindarle sus servicios por ser una pareja de mujeres y, además, la carencia de bancos de esperma y óvulos. 

Así empezó nuestro journey. La secretaria de esa oficina diciéndonos que el doctor tenía derecho a discriminar a quien atendía. ¡Increíble, pero cierto! Luego, buscamos espacios seguros para poder hacer nuestro proceso. Pero, más adelante, nos topamos con la dificultad de las limitaciones médicas en Puerto Rico y la falta de recursos para tener un proceso digno y como se supone”, contó Williams.

“Aquí no hay un banco de donaciones de esperma o de óvulos, lo cual limita la posibilidad de los procesos reproductivos para muchas familias LGBTQ+, pues el traer donaciones de otros estados, aumentan los costos y provoca más estrés”, continuó. 

Esta serie de desafíos provocaron que Williams tuviera que trasladarse a Madrid, España, lugar en el que dieron con una clínica en pos de la diversidad y las familias LGBTQ+ y, también, se detectó que a raíz de una alergia al gluten la doctora no podía quedar embarazada.

La Ley de Reproducción Asistida española ha sido reconocida a nivel mundial por ser una de las más avanzadas en Europa. En el 2021, por ejemplo, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, firmó una orden para garantizar un acceso equitativo a las técnicas de reproducción asistida, entre todas las personas gestantes; incluyendo mujeres con parejas del mismo sexo.

En la actualidad, la Comunidad de Madrid tiene un total 17 hospitales públicos en los cuales se llevan a cabo las técnicas de reproducción asistida

“Es por eso que decidimos, en septiembre del 2022, irnos a Madrid a continuar nuestro proceso. Al momento, España es el país número 1, en el mundo, en reproducción asistida. Allí hicimos nuestro segundo IVF y dos transferencias. La segunda resultó en nuestro Baby Madrid”, dijo sobre el trayecto de traer al mundo a Ferrán, como fue nombrado el bebé.

“Nuestro trayecto se resume en dos rounds de IVF (total de 11 embriones), dos países distintos, cinco rounds de IUI, un miscarriage (pérdida del embarazo) en abril 2021 y siete pérdidas de embriones”, explicó también. 

La pareja, que se casó en el 2020 y que sabían, desde los primeros años de su relación, que anhelaban ser madres y formar una familia, recibió el apoyo de sus amistades y familiares durante el proceso. Según la doctora, el proceso de educación sobre los aspectos legales del tema y conectar con otras parejas de mujeres que vivieron la misma experiencia, fueron clave en todo esto.   

Sus roles como mamás

Como madres, nos apoyamos y nos sostenemos según la vulnerabilidad y la fortaleza de cada una. Nos mantenemos también apoyadas en una comunidad que hemos creado a través de nuestra doula, partera y todo nuestro equipo de bienestar. Somos bendecidas de criar en comunidad porque como dicen: it takes a village…”, reiteró Williams.

No obstante, confesó que la primera vez que tuvo entre sus manos al pequeño sintió una mezcla de emociones, que incluyeron la alegría y el miedo, pues de forma “automática” pudo sentir cómo se activó dentro de ella el deseo de proteger a ese bebé. 

Es increíble ese vínculo y esa sensación de lograr expandir la familia, y más como familia LGBTQ+”, comentó. 

Pero, pese al entendimiento de amigos y familiares sobre sus roles de madres, el escenario fuera de casa es otro, ya que asegura que en la cotidianidad aún deben dar explicaciones o exponerse a situaciones incómodas y que carecen de respeto.

Hemos tenido algunas experiencias en donde hasta los profesionales de salud no han tenido la sensibilidad para entender que somos dos mamás. Algunas personas nos han preguntado cosas inapropiadas”, sostuvo. 

Pide reflexionar sobre retos que enfrenta la comunidad LGBTQ+

Por esto, la doctora Williams hizo un llamado a, como colectivo, reflexionar sobre los obstáculos que enfrenta todavía la comunidad LGBTQ+.  Incluso, en el proceso de maternar.

Necesitamos profesionales especializados en el tema, grupos de apoyo y espacios físicos donde congregar a las familias LGBTQ+, ya que a veces el proceso de maternar o paternar puede ser solitario”, concluyó.