“He sentido miedo y culpa muchas veces. Culpa por sentirme cansada, por llorar, por sentir que no estoy haciendo suficiente. Pero he aprendido que sentir esas emociones no te hace mala mamá, te hace humana”. 

Así describe la creadora de contenido Amanda Villanueva lo que significa vivir una maternidad más allá de la presión social que exige aparentar fortaleza todo el tiempo, experimentar depresión posparto y lo esencial que debe ser pedir ayuda. 

En un mundo digital, en el cual la maternidad suele mostrarse perfecta, “La Buena Amanda”, como la conocen sus más de 230 mil seguidores en redes sociales, decidió compartir aquello de lo que casi nadie habla: el cansancio, el miedo y las lágrimas de ser mamá primeriza. Hoy, su historia conecta con madres y cuidadoras que buscan sentirse acompañadas, comprendidas y menos solas, esto desde la jocosidad con sus ocurrencias diarias, pero también la seriedad y temas de espiritualidad de los que habla en su contenido audiovisual.

Según ella, convertirse en mamá le cambió la vida completamente y descubrió un amor imposible de explicar, pero también una fortaleza emocional que nunca imaginó necesitar, pues mientras sus ocurrencias hacen reír a muchos en Tik Tok e Instagram, la maternidad no vino únicamente acompañada de felicidad. 

Antes de ser mamá tenía expectativas más ‘perfectas’. Pensaba que iba a poder manejar todo fácilmente, seguir siendo la misma persona y tener todo bajo control. La realidad me enseñó que está bien no poder con todo todos los días. Aprendí que la maternidad no es perfección, es adaptación, paciencia y mucha compasión hacia una misma”, contó a Es Mental.

⁠Para la joven madre el postparto vino acompañado de mucho estímulo emocional, ansiedad, agotamiento extremo y momentos en los que se sentía desconectada de sí misma, describió. 

También hubo días de culpa y tristeza sin razón aparente. Físicamente el cuerpo cambia muchísimo y hormonalmente es un proceso fuerte. Creo que muchas mujeres pasan por eso en silencio porque sienten miedo de hablarlo”, continuó.

Su relación consigo misma cambió significativamente, por lo que también tuvo que aprender a escucharse más y aceptar que también necesitaba cuidado. 

Como mamá muchas veces ponemos a todos primero y nos olvidamos de nosotras. He tenido que trabajar mucho en mi salud mental, en no exigirme tanto y en entender que descansar o pedir ayuda no me hace menos mamá”, sostuvo.

De acuerdo con los datos más recientes, la depresión posparto puede afectar desde un 10 a 20 por ciento de las mujeres a nivel mundial. Se ha sugerido que factores genéticos, hormonales, psicológicos y estresores sociales desempeñan un papel en su desarrollo. 

La salud mental en la maternidad

Los síntomas pueden incluir cambios de humor, ansiedad, tristeza, irritabilidad; sentirse abrumado, llanto, poca concentración y trastornos del sueño o el apetito, describe la Clínica Mayo. 

Muchas veces en redes vemos solo lo bonito de la maternidad y para mí era importante compartir tanto los momentos hermosos como los difíciles. Mi embarazo y ahora la maternidad me cambiaron completamente y entendí que quizás mi historia podía hacer sentir acompañadas a otras mujeres”, afirmó Villanueva.

Junto a su esposo Fernando, hoy su bebé Oziel tiene tías y tíos cibernéticos de todas partes de latinoamérica. Sus vídeos en familia, por ejemplo, han sobrepasado millones de visitas. 

Convertirse en mamá ha cambiado su corazón y mente, ya que, según ella, es un amor que no se puede explicar hasta que se vive. Pese a que nadie se prepara completamente para la quemazón física y mental o la preocupación constante que se experimenta en la maternidad, tampoco lo hace para sentir la felicidad inexplicable que puede provocar la sonrisa de un bebé, dijo. 

Y aceptar que necesitaba ayuda de su red de apoyo, sin duda, le ha dado un giro a este proceso. Aunque le costó al inicio, porque quería demostrar que podía sola, aceptó que hacerlo no es debilidad, sino autovalorización, autocompasión y amor hacia ese niño o niña. 

“Una mamá bien acompañada puede sostener mejor. […] A todas las mamás primerizas o a quienes estén pasando por momentos difíciles: no están solas. Está bien sentirse cansadas, confundidas o emocionalmente agotadas. La maternidad no tiene que verse perfecta para ser hermosa”, aconsejó. 

Finalizó exhortando a las madres a que “sean pacientes con ustedes mismas, pidan ayuda cuando la necesiten y recuerden que también merecen amor, cuidado y descanso. Están haciendo mucho mejor trabajo del que creen”.