Pese a las medidas de distanciamiento social que han sido tomadas a consecuencia del  COVID-19, médicos especialistas han tenido que mantener sus oficinas abiertas o reabrirlas para continuar con el ofrecimiento de procedimientos médicos debido a las limitaciones de la telemedicina. 

Mientras algunos han optado por reducir la cantidad de pacientes a quienes tratan simultáneamente, otros han implementado medidas obligatorias de desinfección y de uso de mascarillas o guantes para minimizar las posibilidades de contagio en sus consultorios, a tono con la orden ejecutiva impuesta por el gobierno para controlar el riesgo de contagio. 

La orden ejecutiva establece que todo procedimiento electivo deberá ser suspendido y que todos los médicos deberán evaluar y tomar medidas para determinar el cierre de sus oficinas o atender pacientes, particularmente en casos de emergencia, por citas y tomando medidas de seguridad rigurosas. No está permitida la aglomeración de personas y deben prestar especial atención a las embarazadas.

A las dificultades de examinar y atender a un paciente sin tocarlo, se suman las bajas tarifas que las aseguradoras han establecido para los servicios de telemedicina, en contraste con las de las visitas presenciales, lo que ha redundado en pérdidas económicas para los médicos especialistas, aseguraron entrevistados por Es Mental.

Por ejemplo, la telemedicina le ha permitido al ortopeda pediátrico, Onix Reyes Martínez, evaluar a sus pacientes de manera inicial. Sin embargo, es una herramienta que, “a pesar de ser buena”, es limitada debido a que la telemedicina no encaja con las funciones de su especialidad. 

El ortopeda pediátrico dijo que es casi imposible llevar a cabo tareas como “poner yesos”. “No puedo dar el tratamiento que usualmente doy a través de la telemedicina”.

En un principio, sólo recibía en su oficina a pacientes con necesidades apremiantes. No obstante, ha comenzado a recibir de nuevo  a todo tipo de pacientes de manera pausada, ordenada y progresiva, explicó el ortopeda pediátrico. 

Las medidas que ha tomado para reabrir su oficina han sido transferir tareas administrativas a la web y establecer citas, ejemplificó. Cuando el paciente llega, puede completar su récord en línea mientras espera en su automóvil. Cuando es su turno, entra a la oficina con una mascarilla, se le provee desinfectante y toda firma necesaria la plasma en una tableta para evitar contacto físico con los empleados. 

La razón por la que ha llevado a cabo el proceso ha sido para no tener a más de dos pacientes en la oficina al mismo tiempo, expresó Reyes Martínez. El mismo límite de personas en su oficina ha establecido la ginecóloga y obstetra, Daisy Mary López Vázquez. 

La estrategia de la ginecóloga ha sido que sus pacientes esperen su turno en el automóvil o simplemente llegan a la hora que se les asignó. Las únicas pacientes que ha atendido en su oficina desde que la cuarentena comenzó han sido las embarazadas o las que tengan alguna urgencia, contó. 

“Lo que son las embarazadas a mí me preocupan porque hay muchos detalles que uno tiene que ver [en persona]”, dijo la ginecóloga y obstetra, quien no ha utilizado la telemedicina.

El radiooncólogo, Víctor A. Marcial Vega, igualmente ha mantenido su oficina abierta. El procedimiento es que se llama por teléfono a toda persona que esté en lista para constatar que no tenga catarro. Si tiene, se queda en casa. Si no, la persona puede llegar a la oficina, en donde se le ordena lavarse las manos y rociarse con aceites esenciales desinfectantes previo a ser atendida.

“Esas cosas las vamos a seguir implementando porque es bueno para todo tipo de enfermedad infecciosa”, confesó Marcial Vega. “Eso nos ayudará en el funcionamiento de la clínica”. 

El radiooncólogo mencionó que ha tomado dichas medidas con el fin de mantener en pie los tratamientos de sus pacientes, en especial, los que batallan en contra del cáncer. 

No obstante, el cardiólogo, José Pérez Cardona, dijo que se ha abstenido de recibir a pacientes en su oficina porque gran parte de los que atiende son mayores de 70 años. Eso lo ha mantenido ofreciendo ciertos servicios por medio de llamadas telefónicas, a pesar de las limitaciones que esto pueda tener en la cardiología. 

El tener su oficina cerrada le ha imposibilitado llevar a cabo procedimiento médicos como electrocardiogramas y medidas de presión para detectar problemas circulatorios o cardíacos.

Ya que vía telefónica sólo puede ajustar las dosis de medicamentos de sus pacientes cuando es posible, expresó que si alguno tiene “la presión demasiado descontrolada, se le manda a sala de emergencias”.  

“Lamentablemente, esa es la opción que tenemos”, dijo Pérez Cardona.

“El problema que tenemos ahora es que no tenemos suministros para hacer una limpieza adecuada de la oficina. Los hemos estado adquiriendo y lo que hemos estado pensando es abrir en junio o julio de forma bien regulada”, puntualizó el cardiólogo.