(Foto: Facebook de Boletín del Tiempo)

Los eventos ambientales extremos continuarán ocurriendo en Puerto Rico y en el mundo debido al cambio climático, por lo que urge que el Estado apruebe y ponga en vigor medidas de adaptación para mitigar el impacto en la ciudadanía, aseguraron expertos entrevistados por Es Mental.

El doctor Pablo Méndez Lázaro, profesor del Departamento de Salud Ambiental de la Escuela Graduada de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas (RCM), afirmó que, aunque son lamentables estos eventos extremos, los mismos se continuarán experimentando de cara al futuro. 

El año 2023 fue el año más caliente jamás reportado en la historia de escala planetaria y Puerto Rico no fue la excepción”, sostuvo. 

Las lluvias que se han recibido las pasadas dos semanas en la Isla se convirtieron en episodios que rompieron récords, en ciertos casos, y están en los primeros 5 días más lluviosos registrados en el mes de mayo, de acuerdo con Méndez Lázaro.

Méndez Lázaro, quien es miembro activo del Consejo de Cambio Climático de Puerto Rico y uno de los miembros científicos del Comité Ejecutivo del Plan de Adaptación al Cambio Climático del Gobierno de Puerto Rico, sostiene que la única manera que como país se pueda salir adelante, de manera exitosa, es a través de la adaptación. 

Que nosotros no suframos tanto los impactos de estos eventos extremos, para que no paralicen la continuidad de operaciones”, agregó. 

Y es que ha sido evidenciado en el más reciente informe del National Climate Assessment en los Estados Unidos, que en este país y sus territorios, se gasta actualmente 1 billón de dólares por cada tres semanas, en situaciones asociadas a eventos extremos del clima. “Para que tengamos una idea de lo que nos cuesta si no nos adaptamos”. 

Hay que poner a corrermedidas de adaptación

Existen planes, estrategias y programas propuestos por científicos, de los cuales, precisamente, él es parte. Aseguró que hay que “ponerlos a correr” con la seriedad que amerita.

“La población no puede seguir aguantando desastre tras desastre para pensar en qué es lo que vamos a hacer”, reiteró.

Confirmó que actualmente el gobierno tiene en sus manos el Plan de Adaptación del Cambio Climático, en el cual existe un sinnúmero de sectores que se recoge recomendaciones, acciones y estrategias a seguir en coordinación con organizaciones sin fines de lucro y científicos, así como agencias gubernamentales. 

“La resiliencia está bien, pero también hay una fatiga poblacional, en la cual ¿la resiliencia para quién?”, afirmó.

Aunque cada evento atmosférico que afecta la Isla fomenta la resiliencia tóxica, según Méndez Lázaro, esta solo beneficia a aquel que lo ve desde el privilegio. “No es sobrevivir, es que yo tengo que mantener un mínimo de calidad de vida y bienestar”. 

Recomendó que la única manera que queda para adaptarse es manejar y trabajar con los determinantes socioeconómicos, conocer los factores que nos hacen vulnerables y sensibles a estos eventos extremos.

Por su parte, el doctor Domingo Marqués, psicólogo clínico, sostuvo que las recientes inundaciones en Puerto Rico pueden demostrar que la infraestructura y los sistemas de prevención de desastres no están adecuadamente preparados para eventos mayores. 

Marqués aseguró que son necesarios esfuerzos de inversión en infraestructuras resilientes, mejorar la planificación y respuesta ante desastres, ofrecer apoyo psicosocial a las comunidades afectadas, promover la conciencia pública sobre la salud mental en situaciones de crisis y fomentar la solidaridad y la colaboración entre instituciones públicas, privadas y la sociedad civil.

“Los planes de continuidad de los sistemas que dependen unos de otros requieren de una planificación a niveles que no tenemos aún, la energía, la comunicación, la transportación, el agua potable. La cadena de distribución de productos requiere un plan que se debe trabajar más allá de los cuatro años de un gobierno”, sintetizó.

Los efectos del cambio climático en la salud mental

Marqués agregó que las inundaciones y otros desastres naturales pueden tener un impacto significativo en la salud mental de las personas en Puerto Rico debido a la dosis continua a la que hemos estado expuestos en los pasados años. 

Sentimientos tales como la incertidumbre, el miedo, la pérdida de hogar, la interrupción de la vida cotidiana y la sensación de falta de control pueden generar estrés, ansiedad, depresión y otros problemas de salud mental en la población. 

Usualmente este efecto es temporero, sin embargo, para nosotros se combina con el mal sabor de experiencias pasadas y promesas sin cumplir”, agregó.

De acuerdo con el científico, es visible cómo estos eventos afectan la salud de la población, sobre todo su salud emocional, ya que existen unos estresores concurrentes que pueden ser asociados a desempleo, nivel de pobreza, falta de educación y acceso a recursos, y falta de servicios esenciales. 

“Y cuando llegan estos eventos extremos y a usted se le inunda la casa, y usted está en el desempleo y vive bajo el umbral de pobreza, ¿con qué dinero, con qué presupuesto usted recupera lo poco que tenía?”, cuestionó

Agregó que existen casos de personas con pacientes encamados, cuidando envejecientes o criando a sus hijos, los que son factores que se exacerban bajo  situaciones de eventos extremos, pues se ven en la imposibilidad de poder brindarle los servicios que esa persona necesita.

“Sin duda, esto es un trigger (desencadenante)para dar más estrés, depresión y ansiedad, por lo tanto la salud mental es clave, pero no podemos enajenar la salud mental con las situaciones y los estresores concurrentes que ya la población está enfrentando en el día a día”, agregó.