(Melanie Valdés junto a su esposo Pedro Olivencia. Foto: Carlos Zayas)

Una frase muy popular asegura que “los límites solamente existen en la mente” y si alguien puede dar ejemplo de esto lo es Melanie Valdés Reyes, una joven maratonista que no imaginó que un diagnóstico de epilepsia refractaria sacudiera su cotidianidad.

Lo que inició con episodios consecutivos de convulsiones durante años y una causa que parecía no ser hallada, se diagnosticó, en el 2018, como epilepsia refractaria, una enfermedad neurológica que afecta a una cuarta parte de los pacientes con epilepsia y se caracteriza por no responder adecuadamente a la farmacología. 

No sabíamos qué era lo que me estaba ocurriendo. Las convulsiones se hicieron parte de mi vida y los médicos no entendían qué estaba pasando, hasta el 2018 que recibo el diagnóstico oficial”, dijo Valdés Reyes a Es Mental.

Durante una crisis epiléptica se puede afectar el estado de consciencia de una persona, su control muscular, sus movimientos, el habla y la visión; impactando desde la parte cognitiva hasta la físico y emocional del paciente, mencionó la psicóloga Elsie M. Sepúlveda.

“La Fundación de Epilepsia de los Estados Unidos menciona que 1 de cada 26 personas desarrolla epilepsia durante su vida”, explicó.

En el caso de Valdés Reyes, las convulsiones provocaron la pérdida de la movilidad de sus piernas, por lo que hace más de 4 años comenzó a utilizar una silla de ruedas. 

“Nos dimos cuenta de que, para poder ser independiente, necesitábamos usar una silla de ruedas. Esto fue como amor y odio al instante, porque yo quería mi independencia, pero, a la vez, no quería estar en una silla de ruedas y tampoco vivir en mi cama”, sostuvo la maratonista.

La misma silla que hoy la hacen protagonista de maratones y con la que ha llegado a completar carreras 5k, 10k y el medio maratón de San Blas.

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Y es que, según la mujer de 31 años, el ejercicio la salvó. Fue sostén cuando, a raíz del diagnóstico, vio su salud mental deteriorarse.

Viví depresión, porque no podía imaginarme manejando una condición por el resto de mi vida. El ejercicio llegó en el momento justo, para salvarme”, dijo. 

“Yo perdí mi trabajo, mis estudios en sonografía médica y me pregunté en muchas ocasiones qué iba a ser de mi vida, no entendía el propósito. Sin embargo, gracias al ejercicio y a esta persona que tengo a mi lado (su esposo), lo encontré (el propósito)”, continuó.

El apoyo incondicional que recibe Melanie Valdés de su esposo

Con el apoyo de su esposo, Pedro Olivencia, a quien conoció un año antes de su diagnóstico, en el 2017, y desde entonces no se han separado, Valdés pudo iniciar sus primeros entrenamientos de cara a la carrera inicial que le daría un giro a su vida.

Ese evento fue el punto de partida para todo lo que ha logrado desde entonces.  

“Yo era obeso mórbido y tuve la suerte de que a mí se me dañara un carro cuando estaba en los Estados Unidos. ¿Por qué? Porque tuve que usar una bicicleta. Lo menciono porque Melanie está haciendo lo mismo: tiene una limitación, pero buscó algo que la hiciera libre”, contó Olivencia. 

“Ahora mismo hay mucha gente con epilepsia que no sale mucho, por miedo a la gente, a cómo va a actuar las personas, a que se van a caer, y salir hace a uno más libre. A conectar con otros”, enfatizó. 

Epilepsia y la salud mental

Los pacientes de epilepsia pueden llegar a experimentar un sentido de impotencia y frustraciones al darse cuenta de los cambios que deben implementar a sus vidas, señaló la psicóloga Sepúlveda.

“A esto le sumamos los costos de medicamentos, la falta de acceso a tratamientos y los efectos secundarios a los tratamientos”, sostuvo.

Se sabe que la depresión es la comorbilidad psiquiátrica más frecuente ante un diagnóstico de epilepsia.

La psicoeducación puede ser una herramienta esencial en el manejo de la enfermedad, apuntó la profesional de salud mental.

Una convulsión puede durar segundos, pero su impacto a nivel personal y familiar es mucho más complejo. Históricamente la epilepsia carga con un estigma y mientras más nos eduquemos, mejor calidad de vida podemos darles a los pacientes”, puntualizó.

“Todos nosotros tenemos alas, solo necesitamos abrirlas”

Entre lágrimas, Valdés Reyes recordó a las personas que la vida es una sola y que el miedo solo provoca que algunos decidan no vivirla al máximo. Que, al final, los límites solo existen en la mente, pues “todos nosotros tenemos alas, solo necesitamos abrirlas”. 

Entre sus planes futuros, la joven anhela continuar sus estudios y representar a Puerto Rico, en algún momento, en carreras fuera del archipiélago.