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Recortes federales al presupuesto científico ya no son una advertencia, sino una realidad que está paralizando proyectos, reduciendo becas y limitando oportunidades de investigación, impactando particularmente a estudiantes de bachillerato y posgrado de comunidades de minoría, como Puerto Rico.
Expertos en el área de la ciencia y la salud advierten que esta situación no solo ha generado incertidumbre, sino el cierre de importantes fuentes de recurso para la formación universitaria.
Instituciones académicas, asociaciones científicas e investigadores han demandado al gobierno federal y emprendido campañas de defensa presupuestaria que han conseguido retener algunos desembolsos ya aprobados, pero no evitar completamente la reducción de recursos, causando un ambiente de incertidumbre, además de despidos y limitación de talento científico.
“El impacto ha sido fuerte, inicialmente con los cambios”, aseguró el doctor Marcos López Casillas, director del Instituto de Investigaciones del Fideicomiso de Salud Pública en Puerto Rico.
Primero asomaron amenazas que se fueron materializando cuando el nuevo gobierno federal empezó a hacer recortes, contó. En un principio el temor se concentró en cómo quedaría el presupuesto de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) y el Departamento de Energía, entre otras importantes fuentes de financiamiento de investigación científica.
Además de las denuncias del nuevo gobierno federal, que insistían en hacer más con menos, muchas de estas organizaciones fueron reestructuradas, reduciendo sus programas y personal, recordó López Casillas, quien destacó que todos estos cambios han repercutido en el área investigativa de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y de otros campus universitarios. Como ejemplo, mencionó que el NIH es una importante fuente de financiamiento dentro de las investigaciones que se cocinan en el Recinto de Ciencias Médicas (RCM).
Cambios de política pública
“Los cambios en política pública también nos afectaron grandemente. Antes el Departamento de Energía establecía varios programas de energía renovable. Y todos esos fondos se acabaron. Uno de los programas que más se afectó en Puerto Rico fue el de Alliance for Minority Participation”, indicó López Casillas.
La Alianza para la Participación de Minorías (LSAMP) es un programa financiado por el NSF que apoya a universidades para aumentar la diversidad en el campo de STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Su objetivo es mejorar la retención y graduación de estudiantes de grupos subrepresentados, incluyendo a los hispanos.
Otro programa que se trastocó fue el del Research Initiative for Scientific Enhancement (RISE), el cual, con fondos del NIH, apoyaba a estudiantes de nivel subgraduado y graduado a hacer investigaciones, advirtió el también catedrático del Departamento de Química de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Humacao.
En mayo del año pasado la UPR, recinto de Río Piedras, notificó la cancelación del programa que, hasta entonces, había contribuido a la formación de 392 estudiantes en biología y química, con 226 títulos doctorales, 63 médicos, 32 con maestrías en ciencias, 10 con grados combinados y 61 aun cursando estudios doctorales.
“El Recinto de Ciencias Médicas, la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y el Ponce Health Sciences University tenían RISE, que apoyaba a que los estudiantes hicieran doctorados. A nivel subgraduado también estaba (ayudando a estudiantes) en la mayoría de los recintos de la UPR. Llevaban años en Puerto Rico y sustentaban a gran parte de los estudiantes más talentosos. Esos programas los cortaron de raíz. El problema (mayor) fue que dijeron: “el último pago es hoy”, y ya. Los estudiantes lo supieron de un día para otro”, lamentó López Casillas.
Diversidad, equidad e inclusión
Otro golpe dentro de estos cambios fue sobre todos los programas que tenían algún impacto relacionado a la Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI).
“Los programas que establecían diversidad, equidad e inclusión se acabaron, lo que es triste porque establecían que había grupos en Estados Unidos, incluyendo Puerto Rico, de minorías que no tenemos el acceso a las mismas oportunidades de otros grupos sociales. Ese tipo de programa nos permitía nivelar o darle una oportunidad a grupos minoritarios para que pudieran tener oportunidades, como cualquier otra persona”, dijo.
Dentro de una serie de cambios a tono con esta política, la UPR eliminó los baños inclusivos.
Otra área impactada fue la de salud pública, la cual trabaja directamente con las disparidades de salud, advirtió López Casillas.
“Ha sido fuerte. Sí, se ha afectado la ciencia. Puerto Rico es un país con muchas disparidades de salud. Y el hecho de que no podamos estudiarla para buscar soluciones crea una situación muy rara”, resaltó.
Pero no todo se ha perdido.
“Eventualmente, otros (programas), gracias a las gestiones que se hicieron por organizaciones científicas y universidades que demandaron al gobierno federal, el NIH tuvo que mantenerlos o reestablecerlos. También sobre el programa RISE hubo algunas universidades que demandaron y mantuvieron el dinero. Pero Puerto Rico no tomó ninguna acción (ahí), así que aquí desaparecieron”, deploró el académico e investigador.
Como ejemplo de la ayuda que se materializaba a través de RISE, López Casillas explicó que este programa ayudaba al estudiante con el pago de matrícula y dinero para investigación, además de que le asignaba un tutor y le otorgaba un estipendio y fondos para poder viajar y presentar sus trabajos.
“A nivel graduado era un poco más sustancial. Afortunadamente en el RCM y la UPR se logró identificar algunos fondos y ellos sustituyeron, en gran parte (el dinero impactado), pero no como los de RISE. El “Alliance for Minority Participation” era una propuesta bien longeva en Puerto Rico, pero ese programa eventualmente se cayó. Fue bien triste. Fue uno de los que más duro me dio porque llevaba mucho tiempo, incluso desde que estaba estudiando en Puerto Rico. Y lo tumbaron también”, indicó.
Agregó que este programa apoyaba los “American Clinical Meeting” y “Junior Technical Meeting”, espacios de reunión donde los estudiantes presentan sus investigaciones y comparten conocimientos.
“Son bien buenos. Participé cuando estaba (estudiando) a nivel subgraduado. Afortunadamente, gracias a que varios investigadores se movieron, se logró mantener (algo)”, dijo.
Buscando fondos
A nivel clínico, también se han tenido que realizar ajustes.
“Localmente, en el Departamento de Obstetricia y Ginecología (de la Escuela de Medicina de la UPR) estamos siempre pendientes a proyectos nuevos y hemos tenido que expandir la creatividad al hacer propuestas, para poder cumplir con todos los requerimientos nuevos del NIH y el CDC”, comentó el doctor Nabal Bracero, profesor asistente de la UPR.
No obstante, el subespecialista en endocrinología reproductiva comentó que el mayor peso de estos cambios no recae tanto a nivel clínico, sino en el área de ciencias básicas. A nivel nacional, mientras tanto, informó que el Colegio Americano de Obstetras Ginecólogos y otras organizaciones médicas y de salud han interrumpido sus relaciones con el gobierno federal, renunciando al acceso a fondos, para no estar amarrados al nuevo lenguaje y requerimientos en sus propuestas.
“Lo más que disparó esta fricción fue el asunto de la diversidad e inclusión”, puntualizó.
La doctora Enid García, catedrática e investigadora del RCM de la UPR, reconoció que muchas propuestas de investigación han tenido que ser reestructuradas y modificadas para no se afecten con los nuevos requerimientos impuestos por el gobierno federal.
“Muchos han tenido que cambiar literalmente sus planes por los recortes. Ha sido bien fuerte para algunos proyectos en los cuales ha habido que despedir personas y cambiar los enfoques”, dijo la epidemióloga.
Una de las áreas de mayor preocupación entre los investigadores, comentó, es el poder aumentar la disponibilidad de fondos para investigar la realidad local, dentro de los limitados recursos que existen en esta área.
“Cada vez que ocurre algo que puede afectar eso, trae más preocupación para los investigadores del área, especialmente si está asociado a grupos marginados, que se afectaron mucho con la disponibilidad de fondos. También está la incertidumbre, porque ha habido proyectos que no se sabía si iban a tener o no los fondos o si iban a estar restringidos en ciertas áreas”, señaló García.
La investigadora coincidió en que han surgido algunas demandas en busca del restablecimiento de fondos, y comentó que Puerto Rico ha estado en algunas de estas acciones, logrando recuperar algunas asignaciones, aunque sin la certeza de hasta cuándo.
“Ha habido investigadores que se han movido a buscar fondos en fundaciones, que han estado ampliando (su financiamiento) para poder apoyar (más) a los investigadores. Y esas mismas organizaciones han hecho acercamientos también con las universidades para que conozcan más de esa disponibilidad. Pero como quiera es difícil parear la cantidad de fondos que se pudo haber visto afectada”, comentó, al señalar que uno de los grupos que han iniciado estas demandas es la Asociación Americana de Salud Pública.
La Fundación Gates, The Spencer Foundation, Marguerite Casey Foundation y el MacArthur Foundation son algunas de las que han anunciado que darán un mayor apoyo económico, en respuesta a los recortes presupuestarios a nivel federal.
Pero el impacto a la ciencia, ciertamente, se ha sentido, insistió García.
“Muchos de esos fondos se usan para investigación, pero también para entrenamiento asociado. Siempre que hay inestabilidad con disponibilidad de fondos se traduce en menos productividad y en menos oportunidades de entrenamiento. Sobre todo, afecta la incertidumbre. Uno se pregunta: “si voy a tener estudiantes”, “si puedo comprometer los fondos” … Ha sido complejo para muchas instituciones”, reiteró.
En el RCM han surgido varios escenarios. Según relató, algunos proyectos se han perjudicado más que otros, pero también se ha logrado la restitución de algunos fondos, mientras otros aún no se han visto afectados, aunque continúan bajo las nuevas restricciones y lenguaje exigido.
“Muchos programas con minorías y diversidad se han recortado. Tenemos que (a nivel científico) establecer cuestiones únicas para Puerto Rico y pues ya no hay (mucho) apoyo de esa índole. Ahora todo tiene que ser (asuntos) “mainstream” (de interés amplio y masivo)”, comentó, por su parte, el doctor Benjamín Bolaños, profesor del Departamento de Microbiología de la Escuela de Medicina del RCM.
No obstante, advirtió que la mayoría de sus proyectos de investigación son independientes, por lo cual no depende principalmente de fondos federales.
María Cristy, vicepresidenta de Servicios al Paciente, Control de Cáncer y Política Pública de la Sociedad Americana contra el Cáncer de Puerto Rico, comentó que los servicios que ofrece esta organización tampoco se afectan, ya que no reciben fondos federales. No obstante, señaló que están pendientes a algunos programas del Centro Comprensivo de Cáncer que podrían verse afectados en un futuro cercano.




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