Lo que comenzó como un proceso judicial en enero de este año, marcó en estos días un precedente histórico luego de que un jurado en los Estados Unidos declarara a Meta y YouTube responsables de diseñar plataformas que mantienen a sus usuarios enganchados y, por consiguiente, expuestos al uso problemático de las redes sociales. 

A comienzos del 2026, una joven de 20 años demandó a las empresas por considerar que los algoritmos creados por estas le causaron uso problemático y agravaron sus problemas de salud mental. Tras meses de procesos legales, recientemente se responsabilizó a Meta y YouTube por actuar con negligencia en el diseño o funcionamiento de sus plataformas. 

Pese a que las empresas coinciden no estar conformes con la decisión y que se emplearán otras alternativas legales, diversos estudios y especialistas han advertido durante años cómo estas tecnologías afectan al cerebro y las emociones de algunas personas, especialmente si se trata de poblaciones más jóvenes. 

En el estudio, Social Media and Mental Health: Benefits, Risks, and Opportunities for Research and Practice, se habla de riesgos como ansiedad, depresión o empeoramiento de síntomas de salud mental entre algunos pacientes. Además, de la exposición a ciberacoso, estigmatización o contenido dañino.

El uso problemático, también puede afectar la vida diaria y el bienestar emocional, y  la privacidad y los datos personales. Considerando a estas plataformas como armas de doble filo, siempre y cuando no se haga buena utilización de ellas. 

“El uso problemático del teléfono ocurre cuando afecta tus relaciones sociales, tu trabajo y tu vida personal”, afirmó el doctor Andrés Cruz Santos, investigador en ciberpsicología.

Cruz Santos explicó que los dispositivos están diseñados para generar placer. “El teléfono está diseñado para crearnos algún tipo de recompensa, el cerebro segrega dopamina”, sostuvo. 

“De cada 10 a 30 segundos estás tocando el teléfono… eso es un indicador problemático”, advirtió. 

Algunos indicadores de uso problemático incluyen:

  • Revisar el celular constantemente, incluso sin notificaciones.
  • Olvidar actividades básicas como comer o trabajar.
  • Sentir ansiedad o irritabilidad al no tener el teléfono.

El negocio de las redes sociales es capturar tu atención y los likes generan satisfacción,  recordó, pues los algoritmos personalizan el contenido según emociones, intereses y comportamiento del usuario. 

 “Tu ‘newsfeed’ representa tu estado mental”, planteó. 

Asimismo, el doctor Gerardo Medina, psicólogo clínico y presidente de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, mencionó que la evidencia vincula el uso prolongado y problemático de pantallas con dificultades en la atención sostenida, el control inhibitorio y la regulación del impulso. 

Incluso, aseguró que estudios longitudinales muestran que incrementos anuales en tiempo de pantalla se asocian con aumento de síntomas tipo ADHD, mediado principalmente por impulsividad y fallos en la inhibición de respuesta.

En la niñez y adolescencia, a mayor exposición a pantallas, más problemas de atención y memoria.

“El problema no es solo “cuánto”, sino cómo y para qué se usan las pantallas. […] Desde la clínica psicológica y psiquiátrica, especialmente con niños, adolescentes y jóvenes adultos, se observan patrones relativamente consistentes de dificultad para sostener la atención en tareas no digitales, intolerancia al aburrimiento y al silencio y el uso de pantallas como regulador emocional primario”, sostuvo. 

La evidencia señala periodos de especial vulnerabilidad neuropsicológica, como la primera infancia (0 a 3 años). Es el periodo más sensible. La exposición temprana se asocia con alteraciones en redes cerebrales de atención, lenguaje y regulación emocional”, continuó. 

Además, “en la adolescencia, que es la etapa crítica para la consolidación del control ejecutivo y la identidad”, tildó. 

Histórico fallo judicial en el caso contra Meta y YouTube

Los fallos judiciales representan un punto de inflexión histórico. Desde la psicología, estos fallos legitiman el discurso clínico de que el diseño importa y desplazan la culpa del individuo hacia sistemas que explotan vulnerabilidades neuropsicológicas y abren espacio para políticas públicas, prevención y educación con base ética y científica”, puntualizó. 

Dijo que, desde la psicología y particularmente desde una psicología comprometida socialmente, el desafío no es prohibir, sino proteger el desarrollo, la atención y la memoria como bienes de salud pública.

Consejos para reducir el tiempo en las redes sociales

Para mitigar esto, los profesionales de salud mental compartieron estrategias, como empezar a ser conscientes del tiempo que se pasa en redes sociales y reducirlo de a poco. De igual manera, evaluar la función de las redes sociales en la vida y apostar a la regulación emocional y tolerancia al malestar sin mediadores digitales.

Dar paso a la ⁠“higiene atencional”, que busca priorizar pausas e invertirlas en otras prácticas, como leer. 

Abogar por zonas y tiempos libres de pantallas (especialmente antes de ir a la cama), alfabetización digital crítica y visibilizar impacto en salud mental sin pánico ‘moral’.

“El problema no es la tecnología, sino su uso en contextos de vulnerabilidad, desigualdad y diseños que capturan la atención como mercancía”, concluyó Medina.