Decenas de miles de los niños y jóvenes de Puerto Rico fueron severamente afectados psicológicamente por duras y traumáticas vivencias experimentadas durante el huracán María, reveló el lunes el estudio más grande que se ha realizado sobre el tema.

Los hallazgos del estudio, liderado por la Medical University of South Carolina, fueron revelados por la doctora Rosaura Orengo Aguayo, del departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de dicha institución, durante una presentación en la Universidad Carlos Albizu en San Juan. El estudio estuvo basado en una encuesta a una muestra de 96,108 estudiantes puertorriqueños y contó con la colaboración de diversas instituciones, organizaciones sin fines de lucro y voluntarios en Puerto Rico.

Entre los hallazgos principales estuvo que el 16% de la población estudiantil (15,367 estudiantes) vio a un familiar, amigo o vecino herido, 6.6% (6,376) tuvo un amigo, vecino o familiar que murió durante la emergencia, 29.9% (28,729) pensó que moriría durante el desastre, 32.3% (31,086) tuvo escasez de comida o agua, y 57.8% (55,550) vio a alguna persona de su comunidad mudarse del país, entre otros factores que pusieron en riesgo su estabilidad emocional.

El estudio además reveló que 7.2% o 6,900 de los estudiantes de escuela pública sufrieron estrés postraumático luego de los eventos vividos. 

Aunque todas las variables mencionadas pudieron o no tener parte en el diagnóstico del estrés postraumático, los factores más significativos fueron ser niña, haber tenido mayores pérdidas materiales, rupturas sociales como un familiar que se mudó de la isla y miedo a morir durante el desastre, según Orengo Aguayo. Además, el diagnóstico, en niños que cumplían con  todos los criterios del estrés postraumático, fue más prevalente en las niñas que en los niños con un 8.2% versus un 6.1%, respectivamente. Durante la presentación la doctora aclaró que estos hallazgos no variaban por factores como ubicación geográfica o , nivel socioeconómico.

“Las doce preguntas en esta encuesta cuando un joven contesta cierta cantidad de síntomas, ya cumple con el criterio (para ser diagnosticado), así que sabemos que 7.2% de la muestra cumplió criterios de estrés postraumático. Como la muestra es tan gigante, eso se puede extrapolar a nivel Isla, así que en otras palabras eso es lo que se estima que se ve en Puerto Rico”, comentó la investigadora en entrevista con Es Mental.

La investigación, titulada Promoviendo la Recuperación Psicológica luego del Huracán María: Implementación de un Modelo Enfocado en Trauma y Basado en la Evidencia, de Orengo Aguayo y la doctora Regan W. Stewart, en colaboración con sectores públicos, privados y sin fines de lucro de la isla, que comenzó algunas semanas luego del paso del huracán María, confirmó que luego de que medio millón de niños en el país quedará sin acceso a la educación, sus rutinas, comidas y sentido de comunidad, afloraron condiciones mentales como el estrés postraumático, depresión, ansiedad, duelo traumático, agresión, conductas riesgosas, impacto negativo en funciones académicas y sociales e ideación suicida y autoagresión.

“Lo más importante de comunicar es que nuestros jóvenes están teniendo unas experiencias luego de este huracán que quizás le están dando pesadillas, dificultad para dormir, interactuar con sus pares y que no todo es malas noticias. Todo es reversible, necesitamos invertir en salud mental, necesitamos una cultura de apoyo, de escuchar a nuestros jóvenes. Si eres un adulto escuchando esto y tienes un niño con esta condición, lo que puedes decirle es ´te creo´, y asegurarte que tu profesional de la salud esté entrenando en un modelo basado en la evidencia, enfocado en trauma”, aseguró Orengo Aguayo.

Afectados por factores de riesgo como la exposición a estresores, perdida e interrupción continua, el 100% de los niños y adolescentes que vivían en Puerto Rico al momento del desastre se vieron impactados psicológicamente. Aunque de un 50% a un 70% se recuperaron naturalmente luego de haber transcurrido de 3 a 6 meses, de un 20% al 30% necesitaron o necesitan tratamiento para poder superar las emociones relacionados al huracán María. Con el propósito de ayudar a estos, luego de que 1,800 maestros y directores escolares voluntarios impartieron las encuestas a los 96,108 estudiantes puertorriqueños (de un total de 226,000 estudiantes matriculados en escuelas públicas)  de los grados tercero a duodécimo en 7 regiones escolares, los investigadores ingeniaron un modelo de intervención basado en la evidencia que se dividió en tres fases.

La primera se implementó inmediatamente después del desastre ofreciendo primeros auxilios psicológicos con el fin de cubrir las necesidades básicas y crear un sistemas de apoyo comunitario, fase que se dirigió a 552 maestros, trabajadores sociales, psicólogos y administradores de escuelas para que estuvieran preparados y pudieran atender la población estudiantil.

“Luego de un desastre natural, ¿los niños dependen de quién? Así que el estado emocional del adulto es uno de los factores más importantes para predecir el estado emocional de los niños que dependen de nosotros”, sostuvo Orengo Aguayo.

Más tarde, al transcurso de los 3 a 6 meses del paso del huracán María, se comenzaron a evaluar estrategias para la recuperación psicológica, impartir herramientas de resiliencias y reforzar estrategias de manejo, esfuerzo que impactó a 48 psicólogos escolares y trabajadores sociales. Por último, al término de 6 a 12 meses, recuperación a largo plazo, se comenzó a ofrecer terapia cognitiva conductual enfocada en el tratamiento del trauma tratamiento, basado en evidencia para problemas de trauma, esfuerzo al que se unieron 18 psicólogos del Departamento de Educación.

Dado a estos talleres y terapias, los niveles de niños afectados por el estrés postraumático y otras condiciones bajaron significativamente. Otro aspecto positivo que destacó Orengo Aguayo de este estudio es que, en general, los estudiantes puertorriqueños demostraron altos niveles de resiliencia ante traumas causados por desastres, más aún con un escenario ya debilitado antes de que llegara el fenómeno natural. Enfatizó la doctora Joy Lynn Suárez, directora de facultad de la Albizu, que los estudiantes del sistema educativo público ya venían enfrentando duras condiciones como que el 57% vive bajo nivel de pobreza y 84% vive en áreas pobres, lo más pobres en la nación americana, según Kids Count data Book de la fundación Annie E. Casey.

“Es evidente todavía una respuesta de ansiedad, de angustia, y lo estamos viviendo y percibiendo en las personas más adultas que se supone que tienen muchos más recursos y experiencias para manejar la complejidad de lo que se está informando a través de los medios, y aun así están reaccionando con todas esas manifestaciones emocionales. Nuestros niños, niñas y adolescentes estudiantes que tienen menos experiencia y recursos para entender la complejidad de todo lo que está ocurriendo pues son el reservorio fundamental de lo que fueron las vivencias del huracán María. Si estos adultos todavía están teniendo problemas con todas estas manifestaciones, imagínense los niños y niñas, estudiantes que lo interpretaron como pudieron”, comentó por su parte Julio Santana, rector de la Universidad Carlos Albizu.

Según abordó Orengo Aguayo en su presentación, la investigación presentada llegó hasta las salas del Congreso de los Estados Unidos, donde decidieron, gracias a los hallazgos presentados, aprobar más de 5 millones para reforzar los esfuerzos sobre la salud mental en la isla y la recuperación luego del paso del huracán María. En proyecciones futuras, basadas en la evidencia provista por el estudio, se espera crear más agencias y escuelas “Trauma informados”, mejorar el acceso a salud mental vía tele-salud y proveer entrenamiento a proveedores de salud mental, enfocados en la colaboración como espacio de progreso para tener mejores estadísticas sobre la salud mental en Puerto Rico.