A tres meses del comienzo del COVID-19 en Puerto Rico, tenemos la oportunidad de dar una mirada al futuro próximo en el espejo de los países que comenzaron meses antes que nosotros a enfrentar la pandemia.

Y qué mejor que dar esa mirada a través de los ojos de un puertorriqueño desde el lugar en donde empezó todo en diciembre, China. Una persona que entiende nuestro marco cultural, que a la vez ha vivido y continúa viviendo a la evolución de la vida en la nueva normalidad causada por el COVID-19 desde allí.

Se trata de Iván Broida, quien llegó a Asia por primera vez en el 2008 buscando nuevas experiencias, específcamente a Corea del Sur, tras graduarse de la Universidad de Puerto Rico. Se fue a dar clases de inglés a niños y de inmediato tuvo su primera experiencia con una pandemia: la H1N1. Según relató, aunque vivió esta experiencia, el único impacto que vio fue que cancelaron las clases unos cuatro meses. La resto de la vida siguió con bastante normalidad, dijo en entrevista con Es Mental.

“No recuerdo que tomáramos muchas medidas extremas como las actuales”, dijo,

La vida dio vueltas, regresó a Puerto Rico unos años, y pero decidió irse nuevamente a Asia, principalmente por la alta calidad de vida y de los servicios, y costo igual o menor al de Puerto Rico, dijo. En esta segunda ocasión, aterrizó en Shangai a enseñar inglés nuevamente a niños desde los 3 años. Allí le agarró el COVID-19. ¿Cómo lo vivió y cómo se están reintegrando ahora a las actividades cotidianas? ¿Cómo lo hicieron allá versus cómo lo han manejado acá? Esta es su historia.

EM: ¿Cómo fue ese golpe inicial, cómo fue el proceso, y especialmente cómo se ve y se vive la vida allí ahora a seis meses del inicio de esta crisis de salud pública?  

IB: Recuerdo haber escuchado rumores de un virus nuevo a principios de enero. Un amigo chino me comentó que se estaba regando un virus, y al otro día me dijo que toda mención del virus había sido borrada del Internet chino. Esto fue antes del año nuevo chino, que es el feriado más importante del país”. 

«Ya cuando el gobierno chino oficialmente declaró la epidemia, justo antes del año nuevo chino, los cambios comenzaron inmediatamente». 

Las clases en las escuelas y universidades fueron suspendidas hasta nuevo aviso, todas las oficinas cerraron y solo permanecieron abiertos los restaurantes con delivery y supermercados. Todas las comunidades en Shanghai son cerradas así que fue fácil crear un sistema de monitoreo y rastreo para las personas que tenían que entrar y salir. Se prohibieron las visitas de personas que no pertenecían a la comunidad, y esto lo garantizaban mediante sistemas de tarjetas o QR codes en el celular. También todas las comunidades le tomaban la temperatura a las personas cuando entraban.

Como en Shanghai el virus nunca estuvo fuera de control, el gobierno permitió a las personas regresar a trabajar a mediados de febrero, aunque muy pocas lo hicieron. En marzo, poco a poco, las oficinas comenzaron a reabrir. A finales de marzo y principios de abril, los centros comerciales y restaurantes también reabrieron, tomando medidas de precaución como la toma de temperatura y exigiendo un QR code provisto por el gobierno que garantizaba que la persona no había estado expuesta al virus.

Ya en mayo se empezó a ver mucho más movimiento en las calles y en el metro. Diría que para ese mes se empezó a ver más normalidad.

EM: ¿Nos pueden servir esas experiencias, que nos llevan unos meses de ventaja, de cierta manera para mirarnos en el espejo del futuro de cómo será la vida en Puerto Rico en unos meses? 

IB: Las experiencias siempre pueden servir de modelo de lo que se debe o no debe hacer. Sin embargo, la reapertura de la vida ‘normal’ en China se sitúa dentro del marco de la casi desaparición del contagio comunitario en el país, particularmente en Wuhan, el cual fue el foco principal del virus.

«El proceso aquí fue extremadamente organizado y riguroso, cosa que no he visto en Puerto Rico».

Debo recalcar esto: aquí ha habido un retorno a la normalidad ya que se ha podido detener en gran medida el contagio local del virus. Aún así, hay aspectos que se mantienen clausurados, como lo son los cines y las escuelas primarias. Estas últimas comenzarán a abrir durante el mes de junio paulatinamente, aunque algunos estudiantes no regresarán al salón de clases hasta septiembre.

China todavía no ha abierto sus fronteras completamente, y hasta ahora están completamente cerradas para los países con más contagios, incluido los Estados Unidos. 

Creo que es necesario mirar las diferentes experiencias ‘exitosas’ para tener una hoja de ruta clara al momento de tomar las decisiones de abrir o reanudar la vida normal. Algunos países que ya tenían el virus controlado han experimentado nuevos brotes, por lo que es importante aprender de sus experiencias y pedir ayuda de ser necesario.

EM: ¿Qué similitudes y diferencias entre cómo las autoridades de salud y del gobierno han trabajado la situación allá versus lo que puedes ver que ha ocurrido y está ocurriendo en Puerto Rico, aunque sea a distancia? Por ejemplo, ¿hubo problemas e irregularidades allá con las compras? ¿Incertidumbre con el manejo de las estadísticas? ¿Qué tal se ha comportado el desempleo?  

Desde que el gobierno chino declaró el estado de alerta por la pandemia, se tomaron medidas extremas en todo el país para contener el virus, especialmente cuando se dieron cuenta que la transmisión humana era mucho mayor de lo que se imaginaban inicialmente. Prácticamente vivimos clausurados por varias semanas y solamente salíamos para lo esencial. En China hay un gran sistema de delivery de comida, así que esto facilitó que las personas pudieran quedarse en sus casas lo más posible.

En Wuhan se construyeron hospitales temporeros en 10 días para atender los casos del COVID-19, y se movieron a doctores y enfermeros y enfermeras de otras regiones a esa ciudad.

En los aeropuertos, desde marzo, toda persona que llegaba tenía que hacerse la prueba del virus y estar en cuarentena por 14 días (aunque diera negativo al virus). Si la persona no presentaba síntomas durante esos 14 días, podía regresar a su vida normal.

Aún así, como los casos importados continuaron aumentando, China decidió cerrar las fronteras a los extranjeros hasta nuevo aviso.

China también creó un sistema de rastreo que indica si la persona ha estado en lugares de riesgo del virus. Esto es una aplicación en el celular que tiene un QR Code con colores rojo, amarillo o verde, dependiendo del nivel de riesgo de la persona. Las personas con QR Code verde pueden llevar una vida normal y las que tienen colores amarillo o rojo deben ir a cuarentena.

En cuanto a las pruebas, no he escuchado ningún tipo de noticias sobre mal uso o traqueteo con las mismas. Debido a la naturaleza del gobierno chino, es difícil saber si las cifras de contagio y muertes son certeras, aunque entiendo que han hecho un esfuerzo por informar lo mejor posible sobre esto.

La economía todavía se está reorganizando luego del virus, así que no se sabe a ciencia cierta los estragos que ha causado el virus pero China decidió abandonar los estimados del PIB para el 2020.

Si tuviese que comparar las respuestas, la de China y la de Puerto Rico, diría que Puerto Rico tuvo muchos percances, accidentales y no tan accidentales, al momento de manejar la pandemia.

«Desde el traqueteo de las pruebas hasta permitir que los cruceros atracaran en San Juan, me parece que no hubo seriedad al principio, lo que agravó la respuesta subsiguiente. Igualmente me parece que la reapertura de la Isla ha sido acelerada y accidentada, con pocos o ningunos controles».

EM: Sé que es maestro, y ese es uno de los temas más sensitivos acá. ¿Cómo se han tomado los niños la situación? ¿Cómo se está manejando la reintegración a las escuelas y cuidos? 

IB: Soy maestro en un instituto de inglés after-school para niños de 3 años en adelante. Desde febrero estamos dando clases por Internet y no es sino hasta mediados de junio que regresaremos al salón de clases. Por lo que he podido ver, los niños se han adaptado bastante bien a las clases online, aunque algunos que se distraían mucho en salón lo hacen menos por Internet, y viceversa. Es decir, no es un sistema bueno para todos.

Igualmente, los maestros también hemos sufrido de un cambio súbito de sistema, sin mucha planificación, así que básicamente hemos estado inventando la rueda en cierta forma. Esto ha causado mucha ansiedad y un cambio de dinámica en la relación estudiante-maestro.

La reapertura se ha estado dando de forma paulatina y con inspecciones constantes del gobierno a los centros de estudios. Todos los centros y escuelas tienen que pasar una inspección inicial y subsiguientes inspecciones regulares. 

EM: ¿Ha tenido la pandemia un serio impacto a nivel de salud emocional y mental en la población? ¿Ha habido un cambio en la gente-sociedad, y cómo abordan la vida? ¿Cómo le ha cambiado a usted esta experiencia a título personal? 

IB: Me parece que al principio había miedo e incertidumbre generalizado entre la población, pero a medida que el virus se fue controlando, la gente igualmente empezó a relajarse. Antes de la pandemia era poco común ver gente usando mascarillas en público (aunque algunas personas las usaban por la calidad del aire). Ahora es requisito usarlas en todo momento en transporte público, en bancos, escuelas y oficinas gubernamentales, entre otros lugares. Aunque los centros comerciales las requerían hace unas semanas atrás, ya he visto a muchas personas sin mascarillas en los centros comerciales y la calle. 

A título personal, yo salgo mucho menos que antes y cuando lo hago, siempre uso mascarilla y llevo hand sanitizer a todas partes. Igualmente me lavo las manos cuando regreso a la casa y tengo toallas con alcohol (sanitizer wipes) para usar en la casa. Antes salía mucho a comer –hay muchas opciones en Shanghai– pero esto también lo he reducido para evitar contacto con personas que no conozco.

EM: ¿Cómo ven los chinos el futuro a corto, mediano y lejano plazo?

IB: No puedo hablar a nombre de todos los chinos, pero los que conozco sienten incertidumbre en cuanto al futuro. Creo que entienden que la vida ha cambiado y que el virus puede regresar en cualquier momento, exacerbando lo que ha sido un mal comienzo de año. Un amigo me ha dicho que este ya es “un año perdido”